- La jornada de gestión medioambiental del vacuno de carne en Pedrafita do Cebreiro reivindica el papel de la ganadería tradicional en la prevención de incendios, la conservación del territorio y el futuro del rural gallego.
Pedrafita reivindica el valor ambiental de la ganadería
La ganadería extensiva gallega desempeña una función que va mucho más allá de producir carne. Mantiene los pastos, conserva el paisaje, contribuye a frenar el abandono del territorio y ayuda a reducir la acumulación de vegetación combustible. Su aportación a la prevención de incendios forestales ha vuelto a situarse en el centro del debate durante la Xornada sobre Xestión Medioambiental de Vacún de Carne celebrada en Pedrafita do Cebreiro.
El encuentro puso sobre la mesa una reivindicación que gana peso entre los profesionales del sector: los servicios ambientales que presta la ganadería tradicional deben ser reconocidos, valorados y retribuidos económicamente.
En un territorio marcado por el envejecimiento de la población, la desaparición de explotaciones y el abandono progresivo de tierras agrarias, mantener ganado en extensivo constituye también una forma de gestionar el paisaje y conservar la actividad económica.
Los pastos, una barrera frente a los incendios
Una explotación ganadera no es únicamente una unidad de producción. También forma parte de un sistema de gestión territorial en el que los animales, los pastos y la actividad humana contribuyen a mantener espacios abiertos.
El aprovechamiento de la vegetación mediante el pastoreo permite reducir la carga combustible en determinadas superficies, crear discontinuidades en la masa vegetal y facilitar el mantenimiento de zonas que, sin actividad ganadera, podrían acabar invadidas por el matorral.
Esta función preventiva no sustituye a los trabajos forestales ni a los medios de extinción, pero puede complementarlos de manera significativa.
La experiencia de numerosas comarcas gallegas evidencia que el abandono de la actividad agraria tiene consecuencias que trascienden la economía de las explotaciones. Cuando desaparece el ganado, también puede desaparecer una parte importante del mantenimiento cotidiano del territorio.
Reconocer económicamente los servicios ambientales
Uno de los principales desafíos consiste en transformar el reconocimiento social de la ganadería extensiva en medidas económicas concretas.
Los ganaderos afrontan costes de alimentación, instalaciones, maquinaria, sanidad animal y mantenimiento de las explotaciones. A estas obligaciones se suma la gestión de superficies que generan beneficios ambientales para el conjunto de la sociedad.
El debate plantea la necesidad de incorporar mecanismos de compensación por servicios ecosistémicos que permitan remunerar actuaciones verificables de conservación de pastos, gestión de vegetación y prevención de incendios.
La cuestión no es subvencionar una actividad por el simple hecho de existir, sino reconocer económicamente beneficios ambientales que el mercado de la carne no remunera directamente.
Rentabilidad y relevo generacional: dos desafíos inseparables
El futuro de la ganadería extensiva gallega dependerá también de su capacidad para garantizar ingresos suficientes a quienes mantienen las explotaciones.
Sin rentabilidad no habrá relevo generacional y, sin profesionales que continúen trabajando el territorio, resultará más difícil conservar los sistemas tradicionales de aprovechamiento de los pastos.
Las dificultades de acceso a la tierra, la fragmentación de la propiedad y las exigencias administrativas añaden obstáculos a una actividad especialmente importante en las comarcas de montaña.
En este contexto, la Política Agraria Común debe desempeñar un papel relevante, no solo como instrumento de apoyo a la producción, sino también como mecanismo para favorecer la conservación de los sistemas agrarios de alto valor natural.
La voz del sector: Roberto García y Unións Agrarias
La jornada permitió poner el foco en las reivindicaciones del sector ganadero y en la necesidad de que las administraciones reconozcan de manera efectiva su contribución ambiental.
La intervención de Roberto García, de Unións Agrarias-UPA, ofrece una perspectiva sindical sobre la situación de las explotaciones de vacuno de carne y los desafíos que afrontan los profesionales del rural.
El futuro del rural también se decide en los pastos
La jornada de Pedrafita deja una reflexión de fondo: la conservación del territorio no puede desvincularse de quienes viven y trabajan en él.
La ganadería extensiva contribuye a mantener actividad económica, población y paisaje en zonas especialmente vulnerables al abandono. Además, una gestión adecuada del pastoreo puede convertirse en una herramienta complementaria de prevención de incendios.
La continuidad de este modelo exige combinar precios rentables, políticas agrarias adaptadas a la realidad de las explotaciones y una remuneración efectiva de los servicios ambientales.
Porque proteger la ganadería tradicional también significa invertir en la conservación del territorio y en el futuro del rural gallego.



