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«Reflexioné sobre si quería ser el más rico del cementerio o prefería disfrutar un poco de la vida»
José Manuel Santín Caloto | Ganadería Josmar SC, Lugo

noviembre 23, 2018
Ganadería Josmar —Pacios, Baralla, Lugo— era un nombre conocido en la ganadería láctea intensiva gallega. Hace seis años su media de producción era de las más elevadas de la comunidad, con cerca de 13.000 litros por vaca. Sin embargo, su responsable, José Manuel Santín Caloto, siempre consideró que el trabajo que pasaba y los esfuerzos diarios no se compensaban con los beneficios que obtenía. La crisis de 2015, con la caída en picado de los precios y las huelgas y protestas, les llevó a una situación difícil. Todo esto, sumado a la idea de que la recogida podía correr peligro por la ubicación de la granja, hizo que se plantearan introducir cambios profundos. De la noche a la mañana se encontraron investigando sobre conceptos como pastoreo racional, manejo holístico o agricultura regenerativa. Aunque todo les sonaba muy extraño, tuvieron claro que no podía ser peor que lo que estaban viviendo en ese momento. Fue así como comenzaron un proceso de conversión de lo intensivo convencional a la producción ecológica, en el que aún están inmersos.

Fotos: Jose Santiso / José Ramón Anido


El cambio del modelo intensivo al pastoreo con producción ecológica

Lo primero que probaron en Josmar fue intensificar el pastoreo que ya venían realizando de forma rudimentaria con las novillas —desde los tres meses de preñez hasta el parto— y con las secas. Como los resultados eran buenos, desde hace un año sacan también las vacas de ordeño al pasto. La etapa de transición de intensivo a pastoreo fue muy breve y, a día de hoy, todo el lote de vacas está saliendo al prado.

Sigo teniendo que estar pendiente de animales y prados todos los días, pero no siento el agobio de antes.

Poco antes de poner en marcha el proceso de pastoreo y producción ecológica, en la ganadería se plantearon comprar más vacas, arrendar más fincas y ampliar instalaciones para poder producir mucha más leche bajo el modelo intensivo. José Manuel nos explica que «”Afortunadamente” padecí una neumonía que me tuvo veinte días en el hospital. Ahí reflexioné sobre si quería ser el más rico del cementerio o prefería disfrutar un poco de la vida, del trabajo y de la familia. Ahora puedo decir que gano un poco más de dinero y que mejoré mucho en calidad de vida. Sigo teniendo que estar pendiente de animales y prados todos los días, pero no siento el agobio de antes. Como dijo Óscar Morado de SAT Margá en vuestra revista —ver número 136 de AFRIGA—, soy de los que prefieren estar dos horas mojándose en el prado que arreglar cien cubículos».

Revista AFRIGA — Ganaderías — Josmar SC

Al igual que sucede con el pastoreo, el paso a un sistema ecológico tiene como principal dificultad, a juicio de Santín, el cambio de mentalidad: «Es mucho más fácil cumplir con los requisitos de producción ecológica que convencerse a uno mismo y ponerse a ello. Traemos la inercia de que sin abonos químicos no se puede producir forraje, que sin herbicidas se llenan las parcelas de malas hierbas, que el pienso ecológico no da rendimiento… Ideas falsas que nos cuesta abandonar y que hasta nos pueden hacer desistir».

Aunque no lo califica como «presiones», este ganadero reconoce que amigos, vecinos, compañeros ganaderos y, sobre todo, comerciales que acuden a la granja, pusieron en duda la viabilidad del proyecto y le pidieron que lo reconsiderase. En vano, a la vista está: «Es complicado hacérselo entender a todo el mundo pero, una vez que tomas la decisión, estás más pendiente de hacerlo bien que de lo que te digan desde fuera».

También cambia la gestión del terreno y, donde antes había siembra y ensilado en fechas concretas, ahora hay una gestión diaria, un calendario de planificación y un trabajo de observación continua del terreno: «Cada semana es necesario determinar qué parcelas vamos a pastar y cuáles no, en dónde es preciso reposo y en dónde se puede obtener rendimiento. Y esto no es algo que se repita mecánicamente todos los años, sino que cambia en función de muchas variables».

Para Josmar SC la estabulación es algo del pasado, y quiere que sus vacas estén siempre fuera. Quiere y tiene que hacerlo, porque así se lo marca el CRAEGA —Consello Regulador de Agricultura Ecolóxica de Galicia—. «Por fortuna, tenemos masas arbóreas que deben servir de refugio para los animales cuando las condiciones meteorológicas adversas, como nevadas, heladas o sequías, les impidan pastar. En estos casos habría que llevarles alimento ensilado hasta allí. Solo nos permiten usar la nave de ordeño para ordeñar, no para habitáculo de los animales. Pueden estar en ella mientras esperan a ser ordeñadas, y aprovechamos ese momento para darles algo de pienso».

Las vacas beben en el prado mediante un sistema de cisternas móviles, pero Santín ya está diseñando y echando cuentas para crear una red de tuberías que permita al agua fluir por un circuito, y distribuir bebederos por las parcelas. En este sistema las vacas beben menos que en intensivo, porque la ración que consumen es mucho más húmeda. Eso sí, el pienso que comen en el momento de ordeñar también les provoca sed, por lo que es necesario que tengan agua en la sala.

Su labor de investigación en la red le llevó a conocer la experiencia irlandesa con robots de ordeño en sistemas de pastoreo de veinticuatro horas: «Nosotros no nos lo planteamos, porque sería necesario que las parcelas estuviesen muy juntas y sin obstáculos entre ellas. Además, es una inversión demasiado elevada para afrontarla ahora».

Otro cambio, no menor, se encuentra en los turnos de ordeño: al reducir la producción también disminuye el tiempo entre ordeños, que antes era de doce horas y ahora no llega a nueve.

Formación, mano de obra y control de datos

Santín Caloto echa de menos más oferta formativa para las explotaciones en pastoreo: «Bueno, estamos en la era de la información, así que también puede ser competencia nuestra el saber buscarla y aplicarla. Nosotros contamos con el sistema de Xestión Agrogandeira, pero no hay casi nada más fuera de lo que encuentres en Internet. El sistema nos sirve de herramienta formativa gracias al contacto periódico con otras explotaciones en pastoreo. Comparamos resultados, técnicas, manejo, etc. Siempre aprendemos unos de otros».

Y no solo falta formación, sino también mano de obra. Aunque esta es una percepción común a la mayoría de explotaciones, Santín introduce un matiz: «No es que falte mano de obra que sepa y quiera trabajar, que también. Está además el problema de que el ganadero no busca un trabajador, busca un clon, y no puedes pedirle a alguien que viene de fuera que trabaje como tú y que sienta la explotación igual que lo haces tú».

Como llevo poco tiempo, aún no tengo unas estadísticas y cifras reguladas y comparadas, pero sí que tengo un dato que no falla nunca: el estado de la cuenta corriente, y es mejor con este sistema que con el anterior.

Para Josmar era necesario que el sistema de gestión se adaptara a su paso a producción ecológica y, una vez comprobado que era así, se inscribieron en el registro del CRAEGA. En lo que insiste Santín es en el peligro de cambiar de modelo sin una formación previa: «Recomiendo visitar otras granjas, comprobar lo que están haciendo y saber si nuestra explotación se podría adaptar a esos modelos, porque conozco casos de gente que se creyó que esto era fácil y acabó “patinando”. También tenemos que aprender a medir todo lo que tiene que ver con la explotación, para ver en qué fallamos y en qué vamos bien. Como llevo poco tiempo, aún no tengo unas estadísticas y cifras reguladas y comparadas, pero sí que tengo un dato que no falla nunca: el estado de la cuenta corriente, y es mejor con este sistema que con el anterior. Aunque en 2013 y 2014 produje más leche que nunca y a un precio mejor que el que estoy cobrando actualmente, ahora, con algo más de la mitad de producción que entonces, la cuenta corriente está mucho mejor. No es que se gane más, sino que se gasta bastante menos».

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Ahorro

Con relación al ahorro de costes, Santín señala que antes consumían 400 gramos de piensos por cada litro de leche producido. Ahora ya están por debajo de los 250 gramos, y esperan llegar a 200 entre diciembre y enero. Los gastos sanitarios también son mucho menores: «Es como un coche, cuánto más le exijas, más averías tendrá, más caro será mantenerlo y menos durará. Con las vacas pasa lo mismo: al reducir la producción y forzarlas menos que antes, su salud se beneficia y tienen menos enfermedades. En el modelo anterior, a partir del tercer o cuarto parto, ya se veía a esas vacas como recursos agotados y candidatas a salir en poco tiempo. Con el pastoreo, a esas alturas de partos están en su mejor momento y pueden parir hasta ocho veces».

Al reducir la producción y forzar menos que antes a las vacas, su salud se beneficia y tienen menos enfermedades.

La recría es otra fuente de ahorro: dado que la tasa de reposición necesaria se reduce por la mayor longevidad de los animales, se venden los ejemplares que no se necesitan y se mantienen los de más aptitud para pastoreo. Huelga decir que no es lo mismo alimentar a cincuenta novillas que a veinticinco.

En cuanto al gasto energético, José Manuel nos comenta que «en energía eléctrica y combustible fósil gastamos mucho menos que antes. Casi un 60 % del forraje ya lo recogen las vacas directamente, de forma que se ahorra el gasoil que supondría laborear toda esa hierba o pagar a alguien para que lo hiciese. Tampoco se gasta combustible en carro mezclador, porque lo hemos suprimido. La energía eléctrica disminuye porque se produce mucha menos leche, de forma que las ordeñadoras trabajan menos y los tanques tardan menos tiempo en enfriarla».

En esta granja han pasado de medias de hasta 40 litros por vaca y mes a otras de 27,5 litros en las épocas de más pasto y 22 en las de menos. En abril de 2019 estarán disponibles los datos que, más que presumiblemente, corroborarán todo este ahorro que en Josmar SC ya perciben cada vez que llega el extracto del banco.

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Cultivos, parcelas y trabajo agrícola

En el ámbito de los cultivos es donde entran en juego los conceptos de pastoreo racional y agricultura regenerativa. En Josmar no se laborea nunca, sino que se intentan potenciar los procesos naturales de la tierra: «El principal insumo que utilizamos es el Sol y, mientras no le pongan un impuesto, sale barato. En otoño, cuando algunas parcelas están más agotadas por la sequía, sí que hacemos una resiembra de raigrás. Este año está siendo una sorpresa porque está volviendo a aparecer, y sin sembrarlo, trébol violeta en fincas que llevaban más de veinte años sin él, solo con el cambio de manejo. No se usa abono químico, no se usa herbicida y se respetan los tiempos de reposo que necesita la pradera entre los períodos de corte o de pastoreo. Este tipo de manejo lleva a una autoregulación del prado y a una producción de calidad. No olvidemos que la propia tierra selecciona la semilla que mejor se adapta a ella». Santín asegura que estas técnicas son aplicables desde en zonas tropicales a lugares semidesérticos, siempre y cuando se tengan en cuenta las características especiales de cada lugar. «Antes nunca usábamos abonos químicos pero, como las vacas comían casi catorce kilos de pienso, ese purín acababa yendo bastante “dopado”. A esto súmale que se hacían tres cortes de hierba todos los años —el maíz se descartó por culpa del jabalí—, y se abonaban las fincas continuamente con ese purín. Un trabajo interminable», concluye.

Para evitar la aparición de hierbas y plantas no deseadas, la mejor herramienta es la propia vaca. Se consigue con altas cargas instantáneas en parcelas pequeñas, es decir, que tengan poco espacio para pastar. El hilo del pastor eléctrico se mueve para que los animales no tengan la opción de elegir la mejor hierba, y así coman todo lo disponible. Además, hacen una labor de «pisado» que genera una selección natural con la que solo el pasto interesante sobrevive, aunque para esto también es necesario utilizar periódicamente una trituradora no muy agresiva.

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Las parcelas de Josmar están literalmente partidas en dos bloques de veinticinco y treinta hectáreas respectivamente, lo que supone un problema: «Ahora mismo las vacas pastorean en las veinticinco que están alrededor del establo donde ordeñamos y, a veces, no consumen todo el pasto que se genera. Pero, por distancia y porque hay que cruzar demasiadas carreteras, no puedo llevar las vacas a pastar en las otras treinta. Se me plantean dos opciones: o bien construir allí otra sala de ordeño, o bien hacerme con una sala móvil. Podría aprovechar la nave de recría que tengo en aquella zona para hacer ordeños, o podría ordeñar a pie de prado como ya hacen algunos. Como siempre, me informaré y contrastaré experiencias antes de tomar la decisión. La ventaja de la actual situación es que las parcelas más alejadas, o de peor orografía, las aprovechamos para las vacas secas y las novillas».

Para producir leche certificada por el CRAEGA hay una serie de requisitos ineludibles. Son normas rigurosas, pero ni mucho menos imposibles.

El paso a producción ecológica condiciona más el trabajo agrícola de Josmar que el de otras explotaciones en pastoreo: «Para producir leche certificada por el CRAEGA hay una serie de requisitos ineludibles: la limitación a las compras de forraje, la obligatoriedad de que las vacas tengan un período de pastoreo determinado, la imposibilidad de usar determinados abonos y plaguicidas, etc. Son normas rigurosas, pero ni mucho menos imposibles. Luego hay pequeños detalles, como las distancias a guardar respecto a malezas en las que se haya echado glifosato, o a parcelas con maíz en las que se hayan aplicado fitosanitarios. Generalmente eso se consigue mediante barreras vegetales que nosotros mismos creamos, dejando crecer maleza en las lindes de las fincas».

Los técnicos del CRAEGA realizan una visita anual fija a la explotación y un número indeterminado de inspecciones sorpresa. Además, obligan a generar un volumen de documentación bastante considerable para garantizar la trazabilidad y las buenas prácticas.

Razas y calidades

El cambio también tiene lugar en la composición de la leche. Los sólidos —esencialmente grasa y proteína— han disminuido, pero es que en intensivo la mitad o más de la ración era pienso, y eso ayudaba a subir estos índices. Al prescindir de buena parte del concentrado —han pasado de catorce a cuatro kilos—, las calidades sí que bajan: «Estamos trabajando en la mejora de la genética para corregir este déficit de calidades. Nuestra intención, a medio plazo, es seguir utilizando la raza frisona y no introducir otras ni ejemplares resultado de cruces. La frisona es la reina de la producción de leche y con la que se consiguen correcciones de forma más rápida. Por ejemplo, si quieres aumentar calidades buscas cruces con frisonas del norte de Europa, pero si prefieres aumentar cantidad, te vas a frisonas norteamericanas. Dentro de la misma raza puedes variar los parámetros».

El consumidor de leche ecológica no se fija en la composición del producto, sino en el manejo con el que ha sido producido.

Por otro lado, mientras que la normativa de la producción de leche ecológica limita la carga ganadera en las parcelas y el número de ugm/hectárea es menor que en otros sistemas, por extraño que parezca, no establece un límite al número de células somáticas menor que el que se acepta para el resto. Además, en ecológico se tiene más en cuenta el concepto de litro que el de calidades: «Es decir, por tener más o menos proteína no se nos va a primar más que en otros sistemas, lo que cuenta es la producción. El consumidor de leche ecológica no se fija en la composición del producto, sino en el manejo con el que ha sido producido». A esto se debe el uso de frisona, que es una garantía de producción continua: «Si más adelante decidiera emprender un proyecto de transformación y comercialización —quesos, mantequilla, leche cruda, etc.—, sí que podría plantearme un cambio de razas. Pero para dar ese paso siempre tendría en cuenta la calidad de vida por lo que, aunque puedo haberlo pensado, no lo contemplo ahora».

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Recría

La recría de Josmar viene condicionada por el proceso de transición hacia ecológico: «No se nos permite comprar fuera más de un 10 % del total de la cabaña, y estos animales no pueden venir con más de tres meses de preñez. Para las novillas buscamos usar prados que les aporten mucha fibra y en los que puedan estar bastantes horas». Otra de las normas del CRAEGA establece de forma rigurosa que, a partir de los seis meses de edad, todas las novillas deben pasar a pastoreo y abandonar cualquier forma de estabulación. «A día de hoy trabajo con la mitad de recría de la que manejaba cuando estaba en convencional. Los animales más pequeños están en cubículos especiales en la zona del establo de ordeño, y los de más edad en la nave que tenemos en la zona más lejana. Cuando pasan a pastoreo, cumplidos los seis meses, las divido en dos lotes: por un lado las que van desde los seis meses hasta que entran en época de inseminar, y por otro las que ya están inseminadas o preñadas por primera vez. A estas segundas las tenemos con las vacas secas».

A día de hoy trabajo con la mitad de recría de la que manejaba cuando estaba en convencional.

La ganadería cuenta con tres toros, uno para las vacas en producción y dos para las novillas, por lo que recurre poco a la inseminación artificial, que solo se aplica a ejemplares que se quedan fuera de la época de partos. Pero no son toros «fijos» en la explotación, sino que están en ella hasta que se venden: «Los toros los recrío yo, y hago la genómica de toda la recría. Escojo aquellas novillas a las que veo con mejores aptitudes y las insemino, y los machos que nacen de esas novillas son los que luego utilizo para cubrir al resto del rebaño». El hecho de poder elegir qué ejemplares se quedan en la granja, junto con el trabajo en genómica, hacen que Josmar SC se encuentre entre las 200 primeras granjas de España en cuanto a puntos ICO, con casi 2.500.

Como solo llevan dos años con este nuevo modelo de trabajo, hasta ahora no ha habido problemas de consanguinidad. Cuando se presenten la solución será la compra de novillas pero, ¿no sería más lógico y barato comprar un toro? No para Santín, «porque con las novillas se pueden elegir los caracteres que mejor se adapten a las exigencias de la explotación y cruzarlas con uno de nuestros machos. Además, los toros que hay ahora mismo a la venta para monta natural fueron pensados para explotaciones con modelos muy diferentes a lo que hacemos nosotros».

Al igual que otras explotaciones de pastoreo, trabajan para concentrar los partos. Su objetivo es que no haya nacimientos en invierno ni en el mes de agosto, en este último caso para poder disfrutar de algo de vacaciones. La recría también se reduce porque el intervalo entre partos es mayor que en convencional: «Tenemos vacas que parieron hace más de un año y aún están dando casi veinticinco litros, comiendo cuatro kilos de pienso. Esas mismas vacas, en intensivo, estarían ahora con treinta litros, pero al llevar atraso en la preñez ya estarían engordando por lo que, en cuando tuvieran el siguiente parto… camión verde —una referencia a los vehículos de recogida de animales muertos—. Y eso aquí no pasa».

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Producción, condiciones de vida y rentabilidad

Josmar SC fija su objetivo de producción en 340.000 litros anuales. Esta explotación familiar lleva dos años adaptándose a las exigencias de la producción ecológica y, por ello, aprendiendo y perfeccionando las técnicas de pastoreo. Hasta el año 2021 tienen garantizada por contrato la recogida y el precio. Dentro de un año habrán completado el período de adaptación y toda su leche será 100% ecológica, lo que les garantiza un precio 0,20 € por litro superior a la media. Puede parecer un gran negocio y, vista su experiencia, muchas ganaderías podrían animarse a seguir su ejemplo. Pero ellos mismos advierten que no es tan fácil como se piensa, y que hay que superar multitud de barreras tanto propias como externas.

A pesar del calibre de los cambios que han llevado y siguen llevando a cabo, José Manuel Santín transmite una absoluta tranquilidad y seguridad en sí mismo que hace parecer sencillo todo lo que nos explica. Afirma que tiene muy claro su objetivo, y que los pasos que da son siempre orientados a la mejora de las condiciones de vida y a la rentabilidad de la explotación. Al hacerle notar esta seguridad, nos dice con sorna que ya le gustaría que también la tuviera el toro con el que trabaja ahora, «porque el muy cabrón no atina y me hace subir la media de inseminaciones».

Es hora de ordeñar y comprobamos que las nuevas ideas que trae el sistema ecológico pueden convivir perfectamente con el viejo sistema de ordeño por circuito, que tanto hizo crecer al sector lácteo en todas las comarcas ganaderas. Tal vez esa mezcla de modernidad y tradición, de recuperar lo antiguo para hacerlo mejor mediante los avances que ofrece esta época, sea el combustible que hace que proyectos como el de Josmar salgan adelante.


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