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«Los jóvenes tienen cada vez más curiosidad por la leche cruda»
César Modia Lage | Lácteos Conchy, Lugo

septiembre 3, 2018
«Conoce a tu enemigo» es lo primero que pensamos al ver unas figuras de escayola con forma de jabalí en el camino que nos lleva a Lácteos Conchy —Madelos, Friol, Lugo—. Pero pronto comprobamos que estos jóvenes y sus padres están más centrados en construir y crecer que en combatir. Como otras ganaderías en los últimos tiempos, decidieron dar el paso de industrializar y comercializar parte de su producción, tanto por el hecho de hacer algo diferente de lo que ya existe en el mercado, como para verse menos expuestos a las caídas cíclicas de precios… o por buscar otra forma de afrontar la ganadería. César Modia Lage actúa como portavoz de un proyecto en el que también son socios su hermana, Gemma, y sus padres, Conchy y Ángel, y en el que el pequeño Borja pronto jugará un papel destacado. Nos acercamos hasta su granja, situada en una de las zonas de mayor producción de Galicia, para conocer cómo trabajan y cuáles son sus proyectos, sus objetivos y su visión del sector.

Fotos: Jose Santiso


Una ganadería diferente

Una de las cosas que diferencia a esta ganadería es que parte de su trabajo consiste en viajar a Madrid y Ponferrada, varias veces por semana, para vender directamente la leche cruda y los quesos frescos y semi-curados que envasan y elaboran en sus instalaciones. Con respecto a los quesos, que por su situación podrían englobarse en la Denominación de Origen Protegida Arzúa-Ulloa, César afirma que «preferimos estar en la “Denominación de Origen Conchy”, que nos da más libertad para hacer cosas diferentes».

Revista AFRIGA — Ganaderías — Lácteos Conchy
De izquierda a derecha: César, Conchy, Leo, Gemma y Borja

Pero, sin duda, lo que más caracteriza a estos ganaderos de Friol es la venta de leche cruda: «Lo primero que nos puso sobre la pista fue el hecho de que en Ponferrada mucha gente compraba leche cruda para hacer requesón, y nuestra incorporación coincidió con el auge de los productos biológicos, ecológicos y lo más naturales posible. Fue entonces cuando en el resto de Europa comenzó el declive del consumo de leches pasteurizadas y UHT». Esas expectativas ya indicaban que no solo la gente mayor —o más bien muy mayor— podría demandar este producto, por ser los que lo habían conocido hace décadas: «La gente joven tiene cada vez más curiosidad por la leche cruda, especialmente en grandes ciudades como Madrid. Tengamos en cuenta que para ellos es muy difícil tener acceso a esta leche y que están informados de que, por ejemplo, mantiene todas las enzimas, contiene bacterias muy beneficiosas y es una fuente de proteína de primer nivel». Tras darle muchas vueltas, empezaron a venderla en envases de litro y medio, y actualmente están pensando en cambiar el diseño de la botella para hacerla más funcional. El problema de la leche cruda es su caducidad: «La leche va de la ubre de la vaca al tanque y de ahí a la botella, sin ningún tipo de tratamiento ni de conservante, por lo que es válida más o menos durante dos días».

Los jóvenes están informados de que la leche cruda mantiene todas las enzimas, contiene bacterias muy beneficiosas y es una fuente de proteína de primer nivel.

César también nos cuenta que cada vez hay más clientes que le piden que elabore mantequilla: «Si solo me guiara por la demanda, me pondría a hacer mantequilla y la vendería toda sin problema. Pero hay que valorar que eso implica un cambio en las instalaciones y que, además, tendría que reducir la producción de queso y leche cruda para destinar una parte de la producción láctea a mantequilla». Independientemente de si se deciden o no a elaborarla, en Lácteos Conchy ya están introduciendo ejemplares de las razas jersey y montbéliarde para incrementar los niveles de grasa en la leche.

Origen, organización y formación

El origen de este modelo de explotación y empresa es una de esas historias en las que la crisis acabó convirtiéndose en una oportunidad. Ni César ni Gemma tenían previsto quedarse a trabajar en la granja, aunque siempre habían echado una mano en ella: «Yo estudié delineación, mi hermana administración de empresas, y acabamos nuestros estudios más o menos cuando empezó la crisis. Imagínate: un delineante con la construcción parada y una administrativa con empresas cerrando todos los días. Ante este panorama decidimos que la mejor opción era hacerse cargo de la explotación que ya había en casa, pero dándole un enfoque totalmente distinto. Gracias al puesto en Ponferrada notamos que la demanda de quesos se mantenía y, al disponer de la materia prima y saber cómo hacerlos, decidimos elaborar los nuestros. Primero consideramos la fórmula PLT —Productos Lácteos Tradicionales—, que requieren poca inversión pero solo se pueden vender en Galicia. Por eso pensamos que una marca propia y diferenciada nos haría crecer más, y el hecho de contar con un Registro Sanitario implica mucha responsabilidad pero también abre muchas puertas. Así fue como nos lanzamos a hacer nuestros propios quesos».

Revista AFRIGA — Ganaderías — Lácteos Conchy

El caso de Gemma y César no es único en esta zona del ayuntamiento de Friol. Los hermanos nos cuentan que, como ellos, muchos jóvenes se están haciendo cargo de las explotaciones familiares e introduciendo mejoras para dedicar su vida laboral a la ganadería láctea. Quizá la crisis haya servido para descubrir su verdadera vocación… Ahora bien, ambos insisten en la importancia de la formación. Gemma aclara que no le importaría que sus hijos se quedasen el día de mañana en la granja, «siempre que estudien antes de incorporarse», y César es de la misma opinión: «la formación nunca te va a cerrar puertas, más bien lo contrario, así que hay que formarse, bien para ser más eficaz en la explotación, bien para guardarse una alternativa laboral».

Ante el panorama de la crisis, decidimos que la mejor opción era hacerse cargo de la explotación que ya había en casa, pero dándole un enfoque totalmente distinto.

En Lácteos Conchy el trabajo se divide claramente por áreas: Conchy y Gemma están a cargo del ordeño y de la elaboración de los productos para venta, mientras que César y Ángel se encargan de la distribución de sus elaborados y de otros de la zona, así como del manejo de los animales y del uso de la maquinaria en la explotación. Sin embargo, no siempre ha sido así: «Antes mi hermana iba hasta cuatro días a la semana a Ponferrada, donde tenemos un puesto de venta en el mercado en el que servimos productos de Friol como, por ejemplo, el pan. Pero al ver que la clientela es fiel y busca cosas concretas, decidimos que podíamos ir menos veces, así que nos intercambiamos: yo dejé de hacer quesos, ordeños y envasados de leche cruda para pasar a la distribución, y Gemma se quedó con mi labor. De todas formas, si la necesidad lo requiere, los cuatro podemos realizar cualquier tarea. Eso sí, en el abonado de las fincas es mi madre, Conchy, quien tiene siempre la última palabra».


—ARTÍCULO COMPLETO DISPONIBLE EN AFRIGA #136—

En el artículo completo, César Modia expone sus ideas de futuro y nos ofrece su visión sobre los principales problemas del sector lácteo, entre los que se incluyen los precios y la falta de unidad entre los ganaderos. También se incluye una ficha técnica con los datos de su explotación.


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