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Microsilos de maíz
Una alternativa forrajera

marzo 30, 2019
Aunque en otras zonas lecheras de España y de Europa ya se ha venido utilizando este recurso, no ha sido hasta hace unos meses que se ha empezado a emplear en Galicia con un volumen considerable. Los microsilos de maíz requieren de una maquinaria específica y están pensados para explotaciones con características determinadas, si bien pueden servir para solucionar problemas puntuales en todo tipo de granjas. En este reportaje explicamos qué son, cómo se utilizan y las ventajas e inconvenientes que tienen los microsilos. Hemos contactado con la Cooperativa Cobideza ya que fue la primera en apostar por este método para dar servicio a sus asociados. Y también porque su intención es ampliar el servicio en los próximos años y ya tienen proyectos diseñados en ese sentido. Además, hemos visitado la explotación de Ramón Barcala Rodríguez en Vila de Cruces (Pontevedra) porque fue uno de los primeros ganaderos que apostó decididamente por esta técnica de alimentación animal.

¿Qué son los microsilos de maíz?

Los microsilos son sencillamente maíz picado y ensilado. Solo que, en lugar de almacenarse en trinchera, se envasa en rulos de plástico, de forma muy parecida a como se hace con la hierba. El peso de cada rulo oscila entre los 800 y los 1.000 kilogramos. Una particularidad es que lleva una doble protección de plástico, es decir, primero se enfarda con una capa y luego se le añade otra, igual a la que se usa con los de hierba. Esta doble capa consigue que las condiciones de conservación sean óptimas y, hasta ahora, todos los rulos han mantenido el maíz en perfecto estado. Y, en el caso de Cobideza, no se ha utilizado ningún tipo de conservante.

Lo normal es que el microsilo se prepare en el mismo momento en que se recoge el maíz, aunque también hay la opción de llevar ese cereal a una trinchera y después elaborar los microsilos desde la trinchera.

 

¿Cómo hay que utilizarlos?

 

Su manejo sí que es muy diferente del de los rulos de hierba. Los microsilos de maíz deben ser abiertos por la parte de arriba e ir extrayendo el forraje según se vaya consumiendo.
Porque así es como se consigue que se mantenga en buen estado mientras lo vamos usando. No se puede abrir por el medio y dejarlo así, como se hace con los de hierba. Es importante que se haga un uso correcto para que sea lo más efectivo posible. Lo recomendable es que se traslade a la sala de alimentación de las vacas, se abra y se les vaya suministrando con un capacho o con una pala. Siempre la cantidad que necesiten cada día y siempre con el microsilo lo más cerca posible de las cornadizas.

En el caso del pastoreo, se abre de la misma manera y se puede dejar depositado en los prados, aunque no es una práctica demasiado habitual.

 

Costes: El coste de cada microsilo de maíz para los usuarios es de 0,08 € por kilogramo, o lo que es lo mismo, 14 de las antiguas pesetas. Por lo tanto, la tonelada tiene un precio de 80 €. Para los proveedores de microsilos, el principal coste es la propia elaboración ya que hasta ahora solo hay una empresa en Galicia que dispone de la maquinaria necesaria para elaborarlos. Dicha maquinaria es capaz de procesar 50 toneladas de maíz en una hora.

 

Ususarios

Revista AFRIGA - Román Santalla, presidente de Cobideza - Microsilos de maíz

Los microsilos están pensados para explotaciones pequeñas y que no siembran maíz pero que en momentos puntuales -o incluso durante todo el año, pero en pequeña cantidad- pueden necesitarlo. Generalmente son granjas que se dedican al pastoreo o que tienen un modelo combinado de pastoreo e intensivo. Los rulos de maíz permiten alimentar a las vacas en momentos del año en los que hay escasez de comida. Por ejemplo, cuando los pastos no están disponibles en invierno.

También son utilizados por explotaciones que necesitan cantidades no muy elevadas de cereal y que no pueden o no quieren cosecharlo por diferentes motivos (ataques de jabalí, dificultades del terreno, fincas de tierra poco fértil…). Además, están pensados para granjas de tamaño medio e incluso grande que hayan acabado su reserva de maíz y necesiten seguir utilizándolo durante algunas semanas. Con ellos, estas granjas consiguen mantener el mismo aporte alimenticio y no tienen que variar la ración de las vacas.

Las ganaderías de producción cárnica, que pueden tener problemas de pasto en verano e invierno, podrían recurrir a los microsilos para la dieta de sus animales. En Cobideza ya se ha hecho.

Lo que no se ha determinado todavía es si unas variedades de maíz son más aptas que otras para hacer microsilos porque, según los usuarios, lo que se valora es el grado de conservación y el aprovechamiento económico. En todo caso, se busca un grano de buen tamaño y abundante, dentro de las variedades consideradas de calidad.

 

Microsilos de Cobideza

Revista AFRIGA - Instalaciones de la cooperativa Cobideza - Microsilos de maíz

En el caso de Cooperativa Cobideza, la primera que ha hecho una apuesta fuerte por este sistema, se optó por recurrir a los microsilos ante la demanda de los socios para solucionar problemas de alimentación en épocas concretas del año y para completar raciones en función de las necesidades. En la primera experiencia de este tipo se compró el maíz a uno de los socios de la cooperativa que disponía del terreno para producir la cantidad suficiente en la parroquia de Méixome (Lalín) para elaborar 900 microsilos, en total, un millón de kilogramos de cereal. De este modo, todo el proceso se realizó dentro de la cooperativa excepto el microensilado, del que se encargó una empresa de maquinaria de Ordes (A Coruña).

La Cooperativa Cobideza ya que fue la primera en apostar por este método para dar servicio a sus asociados

Para hacerse con los microsilos de Cobideza hay dos opciones.
La primera es acudir a las instalaciones de la cooperativa y cargarlos directamente en el remolque del tractor o en un pincho. Esto es poco habitual porque solo sería viable para explotaciones que se encuentren cerca de las instalaciones. La segunda posibilidad, más común, es que la propia cooperativa los entregue directamente en la granja; previamente hay que pactar una cantidad mínima de rulos a entregar ya que el desplazamiento debe ser justificado.

Las variedades de maíz con las que se elaboraron los microsilos y el propio proceso de elaboración dieron como resultado un ensilado que arroja un 34% de materia seca y un 35% de almidón. En este sentido, hay que aclarar que la última cosecha de cereal en la zona de influencia de Cobideza vino bastante seca por la falta de lluvias en los meses de agosto y septiembre por lo que los parámetros podrían variar en años venideros, aunque el nivel de conservación será siempre el mismo.

 

No descartan seguir investigando y buscando fórmulas como la de crear microsilos con otros forrajes e incluso preparar rulos que incluyan mezcla de diferentes elementos

Revista AFRIGA - Ramón Santalla frente a la nave de Cercio de la cooperativa Cobideza - Microsilos de maíz

El presidente de Cobideza, Román Santalla, nos explica que la cooperativa tiene un especial empeño en prestar la máxima ayuda a las pequeñas y medianas explotaciones de forma que puedan mantenerse y seguir produciendo. Y cree que los microsilos son una buena herramienta para ese objetivo.

Por eso, no descartan seguir investigando y buscando fórmulas como la de crear microsilos con otros forrajes como veza avena, remolacha o alfalfa. E incluso preparar rulos que incluyan mezcla de diferentes elementos. De hecho, ya han establecido contactos con los técnicos para abrir líneas de investigación. Aunque lo ideal es que el ganadero disponga de alimentación para su cabaña durante todo el año, en Cobideza quieren estar preparados para poder prestar ese servicio en caso de que se agoten los recursos de la granja. En ese sentido, hay que tener en cuenta que buena parte de los 250 socios productores de leche que pertenecen a la cooperativa (de un total de 300) tienen explotaciones que recurren al pastoreo y a sistemas combinados por lo que son potenciales usuarios de los microsilos.

Por ahora los responsables de Cobideza no se plantean adquirir la maquinaria necesaria para la elaboración de los microsilos. Se trata de una tecnología bastante cara y que solo se utilizaría en un momento muy concreto. Además, la empresa que les presta el servicio funciona, a su juicio, de manera óptima y está en condiciones de seguir trabajando para ellos en las próximas campañas. Otra cosa sería, si los microsilos acaban teniendo una demanda amplia, que se plantease la compra de la maquinaria entre las distintas cooperativas que operan en la zona.

En cuanto al ahorro, desde Cobideza señalan que la utilización de microsilos permite trabajar exactamente con el forraje que se necesita. Santalla nos explica que en esta comarca la producción de maíz suele ser cara porque el terreno y el clima no permiten que desarrolle todo su potencial. Por eso, con este sistema garantizan un forraje de alta calidad y con un 100% de aprovechamiento ya que no hay pérdida. Además, no ocupa espacio en las instalaciones porque se sirve según demanda y a medida que se consume.

Dado que el proyecto de microsilos está aún empezando a desarrollarse no hay todavía estudios que analicen su impacto en la calidad de la leche. Pero, atendiendo a la lógica, el presidente de Cobideza entiende que tiene que ser positivo porque el maíz siempre ayuda a que mejore la calidad y porque el que se utiliza en los microsilos es de primer nivel. Santalla explica que la recogida debe ser realizada de manera eficaz y, una vez recogido, los microsilos garantizan una capacidad de conservación que mantiene intactas las propiedades del maíz. Esta conservación ayuda a mejorar la producción, el complemento alimenticio y la calidad de la leche.

De cara a la campaña que se avecina, cuatro socios de la cooperativa ya han comunicado su intención de destinar parte de su cosecha de maíz a elaborar microsilos de los que puedan beneficiarse otros ganaderos. Y también hay casos de explotaciones que quieren hacer rulos con toda su producción de maíz, es decir, sin utilizar trincheras. En general, el microsilo es una buena opción para quien tiene excedentes de maíz.

¿Qué se hacía antes de la llegada de los microsilos? Lo habitual era poner en contacto a los socios de la cooperativa que tenían excedentes de cereal (o de otros forrajes) con aquellos que habían agotado sus reservas. Y, además, la cooperativa siempre tiene a disposición de los socios silos de veza avena, alfalfa en rama y paja en sus instalaciones de Silleda y Lalín. Ahora añaden esta nueva opción que consideran que tendrá más demanda que esos otros forrajes procedentes de Castilla.

Proyectos de futuro

Como la primera experiencia con los microsilos ha sido altamente positiva, en Cobideza quieren ir un paso más allá con la innovación en la incorporación de forrajes. Recientemente han llegado a un acuerdo con un empresario de Xinzo de Limia (Ourense) para el suministro de maíz. Este empresario dedicaba hasta ahora 30 hectáreas de terreno a alternar cultivos de patata y de trigo. Este año esos terrenos se dedicaron a cultivar maíz de un ciclo 300 para un grupo de 6 socios de Cobideza que participan en la experiencia piloto. Mediante un contrato se han fijado las condiciones para todas las fases del proceso.
Se han pactado el número de kilos que se van a comprar, las calidades del cereal y la fórmula de pago. La compra se hace con el maíz puesto en destino, lo que se conoce como “llave en mano”.
Se trata de un maíz totalmente protegido de los ataques del jabalí y que además se riega permanentemente mediante el sistema de goteo y de forma alterna por aspersión.

En la zona en la que opera Cobideza es habitual utilizar las mejores parcelas para sembrar maíz. Así, se obtiene el mejor cereal posible de la tierra y se trae de Xinzo el resto del que sería necesario. De esta forma las demás parcelas –que podrían producir menos maíz del deseable y de peor calidadse dedican a producir hierba y además se elimina el proceso de resembrado de prados.

Puesto que la primera experiencia ha sido valorada como altamente positiva, la intención de los responsables de la cooperativa es la de trasladar esta iniciativa al resto de socios.
Por eso han dado ya pasos para ampliar la cantidad de maíz que llega de Xinzo y ya se negocia con nuevos proveedores. Eso sí, siempre con contratos cerrados en los que se especifica cada uno de los pasos a seguir y el coste que implican.

Los socios que producen leche ecológica también han manifestado su interés en hacerse con maíz que cumpla con los requisitos que marca el Consello Regulador da Agricultura Ecolóxica de Galicia (CRAEGA) por lo que la cooperativa ya ha establecido los primeros contactos con cosecheros de A Limia. Y no solo por el interés de esos productores sino también para dar servicio a la línea de quesos ecológicos que desarrolla la propia Cobideza.

Revista AFRIGA - Instalaciones de la cooperativa Cobideza - Microsilos de maíz

En resumen, lo que se persigue es aprovechar la experiencia combinada de los ganaderos de esta zona de Pontevedra con la de los agricultores de A Limia.
Santalla nos explica que en Xinzo son agricultores altamente especializados que disponen de buenos terrenos, experiencia y conocimientos profesionales, sistemas de riego y un surtido casi ilimitado de fertilizantes de origen animal gracias, en parte, a la importante presencia de granjas avícolas.

Cabría preguntarse si, dadas las buenas condiciones de la zona de Xinzo para la producción de maíz, no sería lógico que se produjera allí la leche. El presidente de Cobideza señala que hoy en día es más rentable la agricultura que la ganadería y que ya en su día los dueños de tierras de aquella parte de Ourense abandonaron la producción láctea.

Finalmente, Santalla nos explica que a día de hoy hay muchas explotaciones de tamaño medio en la zona que han suprimido totalmente la producción de maíz y que trabajan solo con hierba. Esto era algo impensable hace años, pero se ha hecho realidad. Por eso, consideran que los microsilos y las compras pactadas con agricultores de Xinzo servirán para que esas ganaderías vuelvan a trabajar con maíz y a mejorar así su producción láctea. Porque estos sistemas permiten trabajar con la cantidad exacta de cereal que se necesita y hacer una previsión de inversión en forrajes ajustada a las necesidades reales de la explotación. Santalla apunta también que la mayoría de socios llevan años reduciendo su parque de maquinaria y que es la cooperativa la que realiza la mayor parte del trabajo agrícola.
En ese sentido, los microsilosy la compra “llave en mano” también podrían redundar en una reducción del coste de comprar y mantener máquinas, que, según el presidente, suponen un importante desembolso todos los años para Cobideza.


 

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