La veterinaria pide revisar el uso real de medicamentos
Medicación veterinaria | Reglamento (UE) 2019/6
- La profesión veterinaria reclama adaptar la normativa europea de medicamentos a la práctica clínica real para garantizar tratamientos eficaces y responsables.
- La veterinaria europea pide revisar el artículo 106.1 del Reglamento (UE) 2019/6 para adaptar las fichas técnicas a la realidad clínica y sanitaria del campo.
Cuando la norma no encaja con el campo
La aplicación estricta de la normativa sobre medicamentos veterinarios vuelve a situarse en el centro del debate profesional. La Federación de Veterinarios de Europa (FVE) ha solicitado la colaboración activa de los veterinarios para abordar una problemática conocida en la clínica diaria: la distancia entre lo que marca la ficha técnica de los medicamentos y lo que exige la realidad asistencial en explotaciones ganaderas y clínicas rurales.
El foco está puesto en el artículo 106.1 del Reglamento (UE) 2019/6, una norma clave para el uso prudente de antibióticos y otros fármacos, pero que, según denuncian las instituciones profesionales, no siempre refleja la complejidad de los casos reales.
El problema: fichas técnicas desfasadas frente a la práctica clínica
En el día a día del veterinario de campo, no es extraño encontrarse con situaciones en las que la dosificación o la duración del tratamiento recogidas en la ficha técnica (SPC) resultan insuficientes o poco ajustadas al contexto sanitario actual. Cambios epidemiológicos, aparición de resistencias, particularidades del animal o del lote, y nuevas evidencias científicas obligan a adaptar protocolos.
Esta adaptación, lejos de ser arbitraria, se realiza bajo criterios científicos, con responsabilidad profesional y siempre priorizando la salud animal, la seguridad alimentaria y la salud pública. Sin embargo, el marco normativo actual no siempre contempla esta flexibilidad, generando inseguridad jurídica para el profesional.
Presión institucional y apertura de una vía en Bruselas
Este paso adelante no surge de la nada. Es el resultado de años de gestiones y presión por parte de las organizaciones veterinarias europeas, entre ellas el Consejo General de Colegios de la Profesión Veterinaria de España (OCV), que ha trabajado de forma coordinada con la FVE para trasladar esta preocupación a las instituciones comunitarias.
Fruto de este esfuerzo colectivo, la Comisión Europea ha mostrado su disposición a analizar la cuestión con mayor profundidad. Para ello, ha pedido a la FVE que aporte ejemplos clínicos concretos que permitan evaluar con rigor hasta qué punto el artículo 106.1 se ajusta —o no— a la realidad asistencial.
La clave está en los casos reales
La Comisión no busca un debate teórico, sino evidencias prácticas. Casos clínicos documentados que muestren situaciones en las que la aplicación estricta de la ficha técnica entra en conflicto con una atención veterinaria eficaz y responsable.
En este contexto, el Consejo General ha anunciado que trasladará toda la información de la que dispone a la FVE, pero también ha hecho un llamamiento directo a los veterinarios para que participen activamente. La experiencia clínica del profesional de campo se convierte ahora en una pieza clave del proceso.

Impacto directo en el sector agrario-ganadero
Esta revisión normativa no es una cuestión corporativa, sino un asunto con consecuencias directas para el sector agrario-ganadero. Un marco legal poco adaptado puede traducirse en tratamientos menos eficaces, mayores costes sanitarios, aumento de bajas o dificultades para controlar brotes.
Por el contrario, una regulación que tenga en cuenta la realidad productiva y sanitaria permite mejorar el bienestar animal, optimizar el uso de medicamentos y reforzar la confianza del consumidor en los sistemas de producción europeos.
Galicia y el veterinario rural: en primera línea
En territorios como Galicia, con una alta densidad de explotaciones ganaderas y un peso clave del veterinario rural, esta problemática se vive con especial intensidad. La diversidad de sistemas productivos, el tamaño medio de las explotaciones y las condiciones sanitarias cambiantes hacen imprescindible disponer de margen clínico para adaptar tratamientos.
La participación de los veterinarios gallegos —y del conjunto del Estado— puede resultar decisiva para que Bruselas comprenda la realidad del campo atlántico y del modelo productivo europeo.
Una oportunidad que no debe desaprovecharse
La profesión veterinaria tiene ante sí una ventana de oportunidad poco habitual: influir directamente en la interpretación y posible revisión de un reglamento europeo. Pero el éxito de esta iniciativa dependerá del número y la calidad de los casos clínicos que se aporten.
Cuanta más sólida sea la base técnica, más fuerza tendrá la posición de la profesión ante la Comisión Europea. El mensaje es claro: ahora es el momento de implicarse.
La solicitud de colaboración lanzada por la FVE marca un punto de inflexión en la aplicación del Reglamento (UE) 2019/6. Adaptar la normativa a la realidad clínica no significa relajar el control, sino reforzar un uso responsable y eficaz de los medicamentos veterinarios.
El campo europeo —y el gallego en particular— necesita normas que entiendan cómo se trabaja en las explotaciones. Y para eso, la voz del veterinario resulta hoy más necesaria que nunca.


