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viernes, diciembre 5, 2025

El monte gallego se juega su futuro con la nueva moratoria

  • El nuevo veto al eucalipto divide al sector forestal gallego y reabre el debate sobre la gestión, rentabilidad y sostenibilidad del monte.

El monte gallego se juega su futuro con la nueva moratoria

El monte gallego vuelve a situarse en el centro del debate rural. La Xunta de Galicia ha anunciado una nueva moratoria para las plantaciones de eucalipto hasta 2030, una decisión que busca equilibrar intereses enfrentados en un sector clave para la economía rural, pero también profundamente dividido.

La medida, incluida en la Lei de Medidas Fiscais e Administrativas que acompaña a los Presupuestos de 2025, sustituirá al veto general que expirará el 31 de diciembre, introduciendo esta vez flexibilizaciones y excepciones que pretenden suavizar el impacto en los propietarios forestales y en la industria de la madera.

Un sector clave que no logra ponerse de acuerdo

El monte gallego, con más de 1,4 millones de hectáreas arboladas, es un pilar económico para las zonas rurales. En 2023, la cadena monte-industria facturó 2.438 millones de euros y generó unos 19.000 empleos directos.

Sin embargo, el equilibrio entre producción, rentabilidad y sostenibilidad sigue sin resolverse. Las grandes industrias del tablero forestal —madereras, pasteiras, asociaciones de propietarios y organizaciones ambientales— mantienen posiciones enfrentadas sobre el futuro del eucalipto, que representa una de cada tres hectáreas forestales gallegas.

De la prohibición al ajuste: qué cambia ahora

A diferencia del veto general vigente desde 2021, la nueva moratoria introduce excepciones condicionadas.

Por ejemplo, se permitirá trasladar eucaliptos desde zonas de bajo rendimiento a otras más productivas, con el compromiso de replantar las áreas originales con pinos o frondosas.

También se autorizará, bajo informe técnico, plantar eucalipto de forma parcial (hasta un 50%) en parcelas de pino afectadas por la banda marrón, una enfermedad que ha dañado miles de hectáreas en los últimos años.

La Consellería do Medio Rural aclara que todas las actuaciones estarán sujetas a autorización administrativa y justificación técnica, y que las sanciones por incumplimiento serán reforzadas: más de 1.300 expedientes se abrieron desde 2022 por plantaciones irregulares.

Inventario Forestal Continuo: el mapa que marcará las decisiones

El Inventario Forestal Continuo de Galicia, herramienta clave del Plan Forestal Cara á Neutralidade Carbónica 2021-2040, será el instrumento de referencia para evaluar el alcance real del eucalipto en el territorio.

Los últimos datos oficiales indican la presencia de 413.000 hectáreas de eucaliptales, 429.000 de coníferas y 635.000 de frondosas. Las cifras de 2024 —que se publicarán próximamente— serán decisivas para calibrar el impacto de las plantaciones realizadas durante la actual moratoria.

Expertos forestales advierten de que el crecimiento de la especie avanza un 3,3% anual, y que el satélite solo detecta los nuevos árboles pasados tres años, lo que complica el control. Además, alertan de la necesidad de revisar los eucaliptos plantados en terrenos agrícolas, algo que la Lei de Montes prohíbe expresamente.

Una gestión que necesita más medios y planificación

Colectivos como la Fundación Arume, que impulsa la reforestación con pino gallego, insisten en que la Administración no dispone de capacidad técnica suficiente para garantizar el control de esta nueva moratoria, más compleja que la anterior.

Proponen la creación de una estructura de gestión territorial específica, capaz de coordinar inventarios, autorizaciones y sustituciones, y de ofrecer un acompañamiento técnico real a los propietarios.

Mientras tanto, desde otros sectores se insiste en que el futuro del monte gallego pasa por la rentabilidad y la diversificación. No se trata solo de madera, sino también de productos forestales no madereros, ganadería en silvopastoreo, aprovechamientos micológicos, servicios ecosistémicos o créditos de carbono.

El reto: compatibilizar economía, medio ambiente y territorio

El Plan Forestal de Galicia 2021-2040 fijó el objetivo de reducir un 5% la superficie de eucalipto en dos décadas, sin disminuir la producción.

Los técnicos sostienen que una gestión silvícola adecuada podría duplicar la productividad —de 10-12 a 20-23 metros cúbicos por hectárea y año—, favoreciendo así una transición hacia maderas de mayor calidad, especialmente frondosas, demandadas por sectores como el mueble o la carpintería, que hoy dependen en gran medida de importaciones.

Pero esa transición solo será posible, apuntan desde el sector, si existe una política forestal estable, transparente y con horizonte a largo plazo. Sin ella, Galicia corre el riesgo de seguir atrapada entre la polarización del debate y la pérdida progresiva de superficie gestionada, con el consiguiente abandono rural y aumento del riesgo de incendios.

Una oportunidad que no puede desperdiciarse

La nueva moratoria al eucalipto no es solo una cuestión de árboles, sino de modelo de territorio. Galicia se enfrenta a una decisión crucial: apostar por un monte rentable y sostenible o prolongar un conflicto que debilita tanto al sector como al medio rural.

Como advierten varios técnicos forestales, “esta puede ser la última oportunidad para ordenar el monte gallego y convertirlo en un motor económico, no en un campo de batalla”.

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