- La residencia del CFEA Pedro Murias se renueva con más de 100.000 € para acoger a jóvenes que se forman en el campo gallego.
Formarse para quedarse: Ribadeo mejora su residencia agraria
En un rural que necesita relevo generacional urgente, invertir en formación es más que una decisión pedagógica: es una estrategia de supervivencia. El Centro de Formación e Experimentación Agraria (CFEA) Pedro Murias, en Ribadeo, acaba de renovar por completo su residencia de estudiantes. Un paso que va más allá de la estética: busca atraer, retener y cuidar a quienes apuestan por formarse para trabajar la tierra.
Con una inversión pública que supera los 104.000 euros, se ha acondicionado el espacio de alojamiento de este centro que lleva décadas formando a profesionales del sector agrario, ganadero y forestal gallego.
Nuevos espacios para nuevas generaciones del campo
El nuevo curso 2025-2026 arrancará con una residencia completamente renovada, pensada para acoger a 21 alumnos en 10 habitaciones dobles y una individual. Las obras han incluido mejoras estructurales, nuevo mobiliario, equipamiento de cocina, lavandería y textiles, dando un salto cualitativo a las condiciones de vida del alumnado.
En total, se han invertido más de 31.000 euros en reformas, otros 31.100 en mobiliario, 1.200 euros en ropa de cama, 19.000 euros en renovar los electrodomésticos de lavandería y más de 22.500 euros para mejorar los equipos de cocina.

Formación con raíces: clave para el futuro del rural
Los centros CFEA no son simples escuelas: son viveros de conocimiento y compromiso con el territorio. En Galicia existen seis de estos centros distribuidos por la comunidad, con la misión de preparar a los profesionales del agro en condiciones reales, con prácticas sobre el terreno y conexión directa con la realidad productiva.
El Pedro Murias, situado en A Devesa (Ribadeo), ha formado a generaciones de agricultores, ganaderos, forestales y técnicos agroalimentarios. En sus aulas y campos se enseña desde manejo de cultivos hasta nuevas tecnologías aplicadas al campo.
Retener talento en el rural: una tarea urgente
Las cifras lo dicen claro: sin gente joven en el campo, no hay futuro para el sector primario. Por eso, mejorar la calidad de vida y de estudio de los alumnos que apuestan por estas profesiones es una medida de impacto directo.
Darles un alojamiento digno, cómodo y moderno —a pocos metros de las aulas y los terrenos de prácticas— no solo facilita su día a día, sino que transmite un mensaje claro: el campo también puede ofrecer oportunidades formativas de calidad sin tener que emigrar a la ciudad.
Invertir en saber, sembrar futuro
Más allá de las infraestructuras, lo que está en juego es la continuidad del conocimiento y la viabilidad del modelo agroganadero gallego. Cada estudiante que se forma en Ribadeo y se queda, o vuelve a su aldea para aplicar lo aprendido, se convierte en un eslabón más de esa cadena que mantiene vivo el rural.
Estas inversiones no deben verse como gasto, sino como siembra a largo plazo. Porque lo que se cultiva en centros como el Pedro Murias no es solo formación técnica: es compromiso con el medio, innovación en el sector y posibilidad de vida digna en el campo.


