Oleada de incendios en Galicia: la alarma se extiende por todo el país

  • Los fuegos activos en Galicia afectan ya a costa, montaña y zonas ganaderas, con más de 1.000 hectáreas calcinadas y núcleos rurales en peligro.

Galicia, en una nueva emergencia forestal

Con el mes de agosto recién estrenado, Galicia vuelve a enfrentar una de sus amenazas estivales más temidas: los incendios forestales. Esta vez, el fuego no distingue ni comarcas ni geografías. Arde el monte, pero también la costa. Arden las brañas de pasto y los pinares productivos. Y lo peor: las llamas se acercan peligrosamente a zonas habitadas y explotaciones ganaderas.

A día de hoy, siete incendios permanecen activos y más de 1.000 hectáreas han sido calcinadas, obligando a activar la Situación 2 —por riesgo para viviendas— en al menos dos focos. La cifra es tan impactante como repetida: Galicia vuelve a estar en el centro del mapa de incendios del Estado.

Zonas críticas: Ponteceso, Camariñas, Ourense y A Fonsagrada

Los focos más preocupantes se concentran en las provincias de A Coruña, Lugo y Ourense, aunque hay afecciones en prácticamente todo el territorio.

En Corme Aldea (Ponteceso) y Pedrouso (Camariñas), ambos en la Costa da Morte, la situación es crítica. El primero ha arrasado ya 60 hectáreas y el segundo, más de 50, con las llamas cercanas a casas y fincas. En ambos puntos se ha activado la Situación 2, lo que ha motivado el despliegue de la UME junto a medios aéreos, brigadas forestales y técnicos.

Ponteceso, en concreto, acumula ya cuatro incendios en menos de una semana, con más de 330 hectáreas quemadas entre los fuegos de A Graña, Brantuas y los dos activos actuales.

En el interior, preocupa el foco de Monteseiro (A Fonsagrada), donde ya se han perdido 90 hectáreas de monte y pasto, y la evolución sigue siendo incierta. Peor ha sido el balance en Vilardevós (Ourense): 570 hectáreas calcinadas y también activación de Situación 2 durante varios días.

En Mondariz (Pontevedra), un fuego ya estabilizado ha quemado 20 hectáreas en la parroquia de Riofrío, aunque no se llegó a activar nivel de alerta especial.

El rural, doblemente golpeado: fuego y abandono

Más allá de los números, el fuego deja una huella mucho más profunda en el rural gallego. No solo se quema monte bajo, sino que afecta a pastizales, cultivos, zonas de producción forestal y hasta a los cercados de explotaciones ganaderas.

En comarcas como A Fonsagrada o el entorno de Ponteceso, la ganadería extensiva sufre una pérdida directa de recurso forrajero natural. Donde ayer había comida, hoy solo queda ceniza. Esto obliga a redoblar el gasto en alimentación, además de alterar las rutinas y aumentar el estrés del ganado.

Los vecinos de aldeas afectadas conviven estos días con el miedo a que el fuego salte un cortafuegos, atraviese una pista o llegue a una casa o alpendre. Para muchas familias rurales, la amenaza no es solo medioambiental: es vital y económica.

Medios movilizados: respuesta masiva, pero tensionada

La respuesta operativa está siendo intensa. Según datos de la Xunta, se han movilizado ya más de:

100 brigadas de extinción

80 motobombas

40 técnicos de coordinación

20 helicópteros

30 aviones

• Y efectivos de la UME en varios frentes

Una maquinaria coordinada y profesional, pero que llega al límite cuando los focos se multiplican y el viento cambia de dirección. En muchas aldeas, la primera línea la conforman los propios vecinos con mangueras, cubos y mochilas de agua.

¿Qué está fallando? La gestión forestal, otra vez en el foco

Aunque el calor, la sequía y el viento son factores clave, la falta de gestión forestal estructural vuelve a ponerse sobre la mesa. Lo alertan ganaderos, comuneros y técnicos: el abandono del monte, la ausencia de limpieza en los perímetros rurales y el predominio de monocultivos hacen que los incendios se propaguen con rapidez y ferocidad.

Las campañas de prevención, aún siendo necesarias, no son suficientes si no se acompaña de una apuesta firme por el territorio rural, el mosaico agroforestal y el relevo generacional en el campo.

Números útiles y seguimiento oficial

Para cualquier avistamiento de humo o llama, el número de emergencias sigue siendo el 085. Y para denuncias anónimas de actividad incendiaria, está operativo el 900 815 085.

La información oficial sobre incendios activos de más de 20 hectáreas se actualiza en la cuenta de X (antes Twitter): @incendios085

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