- Galicia lanza un plan para atraer retornados al sector lácteo ofreciendo vivienda rehabilitada y ayudas para su asentamiento rural.
El rural gallego busca vecinos… y brazos
Con la producción láctea gallega en cifras históricas, muchas explotaciones punteras se enfrentan a un obstáculo que nada tiene que ver con la genética, la alimentación ni la mecanización: la falta de personal cualificado dispuesto a vivir y trabajar en el campo.
En Ordes, trece ganaderos que representan en conjunto cerca del 1 % de la leche producida en Galicia —más de 30 millones de litros anuales— participaron en una reunión clave convocada por Unións Agrarias. Sobre la mesa, un programa piloto que ofrece algo más que empleo: una vivienda rehabilitada y una oportunidad para volver a Galicia.
Programa Retorna: leche, ladrillos y retorno
El proyecto se enmarca en el Plan Retorna Cualifica, impulsado por la Consellería de Emprego, Comercio e Emigración. El objetivo: cubrir vacantes en el sector primario atrayendo gallegos retornados desde países como Cuba o Venezuela, con experiencia o formación agroganadera, en muchos casos dentro de cooperativas lecheras locales.
A mayores del contrato laboral, los ganaderos podrán ofrecer a los nuevos trabajadores vivienda rehabilitada con ayuda pública de hasta 50.000 euros, ampliable a 75.000 si es el concello quien lidera la rehabilitación. Los contratos de alquiler deberán destinarse durante cinco años al personal de las granjas. Si un trabajador deja su puesto, también deberá dejar la vivienda para facilitar el relevo.
Además, los retornados recibirán una ayuda de entre 3.000 y 5.000 euros para cubrir los gastos iniciales: billetes, mudanza y adaptación.

El problema de siempre: casas hay, pero no se alquilan
La paradoja no es nueva: en Galicia hay más de medio millón de viviendas vacías, muchas en entornos rurales, pero pocas disponibles en alquiler y aún menos con condiciones mínimas. El miedo de los propietarios a alquilar “a descoñecidos” o el mal estado de los inmuebles hacen que los empleados del rural se vean obligados a vivir lejos de las explotaciones, encareciendo costes y perdiendo calidad de vida.
Ganaderas como Lucía Lavandeira (Lugo) o María Jesús Marzoa (Frades) lo resumen bien: “Es muy difícil encontrar casa. Hay desconfianza para alquilar y, al final, el trabajador se acaba yendo a otra zona”. El problema no es solo la escasez de personal, sino la inestabilidad que provoca no poder asentarse.
Unións Agrarias, mediadora clave en el proceso
Además de actuar como organización convocante, Unións Agrarias será pieza clave en la selección de personal, filtrando entre los currículos ya gestionados por la Xunta los perfiles que mejor encajen con las necesidades reales de las granjas. También ayudarán con los trámites más engorrosos: escolarización de hijos, alta sanitaria, documentación o vivienda.
Roberto García, secretario xeral de UUAA, insistió en que el objetivo no es solo captar mano de obra, sino construir comunidad en el rural: “Queremos que vivan e consuman nos concellos onde traballan, que medre o tecido social e económico arredor das granxas”.
¿Y cuánto se tarda en traer un trabajador?
Una de las preguntas que más preocupan a los ganaderos es el plazo real para contar con nuevos empleados. El conselleiro José González explicó que, una vez identificado el perfil adecuado, el proceso puede resolverse en uno o dos meses, sin trámites complejos ya que todos los candidatos tienen nacionalidad española.
Este punto es esencial para un sector que no puede esperar seis meses por mano de obra en plena campaña de recría, ordeño o silos.
¿Solución o experimento?
Aunque se trata de un programa piloto, la iniciativa ha sido recibida con interés por el sector lácteo, que demanda soluciones urgentes ante un problema estructural. “Poida que teña tirón, porque a man de obra escasea de verdade”, comentaba uno de los asistentes a la jornada.
Ahora queda ver cómo se concreta la convocatoria —prevista para publicarse en septiembre— y si realmente se convierte en una herramienta eficaz para fijar población, empleo e ilusión en el rural gallego.
El rural necesita personas, no solo producción
En un contexto de crisis demográfica, competitividad global y abandono de aldeas, esta propuesta representa una conexión entre generaciones, países y culturas a través da terra e do leite.
Porque vivir del campo, hoy más que nunca, necesita algo más que vacas: necesita xente.


