- Los ganaderos gallegos dejan de ingresar 17 millones de euros al mes por la caída del precio de la leche y reclaman una PAC más justa y menos burocrática.
- La bajada del precio de la leche deja a las explotaciones gallegas 17 millones de euros menos al mes. Unións Agrarias denuncia la brecha con otras comunidades y exige cambios en la PAC.
Los ganaderos gallegos afrontan un nuevo golpe económico
Galicia produce cerca del 40 % de la leche española. Sin embargo, ser líder en producción no garantiza rentabilidad. Los últimos datos publicados por el Ministerio de Agricultura han vuelto a encender todas las alarmas en el sector lácteo gallego.
Según denuncia Unións Agrarias, la bajada del precio impuesta por la industria en la última renovación de contratos supondrá que las explotaciones gallegas dejen de ingresar alrededor de 17 millones de euros cada mes. Traducido a pie de granja, la pérdida media asciende a unos 3.500 euros mensuales por explotación.
Una cifra difícil de asumir para un sector que continúa soportando elevados costes de alimentación, energía, combustibles, maquinaria y mano de obra, al tiempo que afronta mayores exigencias medioambientales y normativas.
Una caída del 12 % en apenas un mes
Los datos oficiales correspondientes al mes de abril reflejan un descenso de 6,3 céntimos por litro en el precio de la leche en Galicia.
Las explotaciones pasaron de percibir 52,4 céntimos por litro en marzo a cobrar 46,1 céntimos en abril, una reducción cercana al 12 % en apenas treinta días.
Para muchas granjas, especialmente aquellas con mayores volúmenes de producción, esta bajada supone perder miles de euros de ingresos sin que exista una reducción paralela de sus costes de producción.
Unións Agrarias considera que esta caída resulta “desorbitada e injustificada” y cuestiona que la evolución del mercado internacional explique una reducción tan brusca.
Galicia amplía la brecha con el resto de España
Más allá del descenso de precios, existe otro dato especialmente preocupante para el sector gallego: la creciente diferencia respecto a otras comunidades autónomas.
Hasta hace pocos meses, la distancia respecto a la media española rondaba los dos céntimos por litro. En abril, esa brecha alcanzó ya los cinco céntimos.
Pero las diferencias son todavía mayores si se comparan con otros territorios.
Los productores del País Vasco perciben aproximadamente diez céntimos más por litro que los gallegos. En la Comunidad Valenciana, la diferencia alcanza los 9,6 céntimos, mientras que en Asturias supera los ocho céntimos.
Para Unións Agrarias, resulta inaceptable que la principal comunidad productora de leche del país sea, al mismo tiempo, una de las peor remuneradas.
Las explotaciones que más invirtieron son las más castigadas
La situación afecta especialmente a aquellas granjas que apostaron por modernizarse y crecer.
Durante los últimos años, muchas explotaciones realizaron importantes inversiones en nuevas naves, sistemas de ordeño robotizado, bienestar animal, eficiencia energética o ampliación de capacidad productiva.
Buena parte de esas mejoras fueron financiadas mediante préstamos que continúan vigentes.
Ahora, esas mismas explotaciones ven cómo disminuyen sus ingresos justo cuando deben seguir afrontando importantes compromisos financieros.
El mensaje que recibe el sector es inquietante: invertir para ser más competitivo no garantiza estabilidad económica.
La PAC: una burocracia que ahoga al rural
La organización agraria aprovechó también el cierre de la campaña de la Política Agraria Común (PAC) para reclamar una simplificación urgente del sistema.
Unións Agrarias tramitó este año 5.150 solicitudes, lo que representa el 24,11 % del total presentado en Galicia, consolidándose como la principal entidad gestora.
Sin embargo, denuncia una carga administrativa desproporcionada.
Durante esta campaña se gestionaron más de 363.000 recintos, 125.000 hectáreas, 31.450 fotografías georreferenciadas y cerca de 29.000 documentos de identidad de propietarios de parcelas arrendadas.
“La PAC no puede convertirse en un ejercicio imposible de burocracia”, advierten desde la organización.
El minifundismo complica cada expediente
La estructura territorial gallega continúa siendo uno de los grandes retos administrativos del sector.
Cada solicitud de ayudas incluye una media de 70 parcelas, aunque existen expedientes que superan ampliamente las 300 e incluso las 1.000 fincas.
Esta fragmentación obliga a revisar individualmente cada recinto, verificar datos y aportar abundante documentación adicional.
Lejos de simplificarse, el sistema se ha vuelto cada vez más complejo.
Los ecorregímenes avanzan, pero con matices
Pese a las dificultades, el sector continúa adaptándose a la nueva PAC.
El 81,4 % de las solicitudes gestionadas por Unións Agrarias incorporaron algún ecorregimen.
Las medidas más implantadas siguen siendo el pastoreo extensivo y la rotación de cultivos con especies mejorantes.
Sin embargo, la organización critica el escaso atractivo del ecorregimen de siega sostenible diseñado para la cornisa cantábrica, al considerar que no responde a la realidad productiva gallega.
Un sector que pide precios justos y estabilidad
El sector lácteo gallego vuelve a enfrentarse a una contradicción difícil de explicar: producir más no implica ingresar más.
Galicia continúa liderando la producción española de leche y cuenta con explotaciones cada vez más profesionalizadas y eficientes. Sin embargo, sus ganaderos siguen cobrando menos que muchos de sus competidores en otras regiones.
Por ello, Unións Agrarias reclama modificaciones legislativas que permitan garantizar una formación de precios justa, objetiva e igualitaria, además de blindar una PAC dotada con recursos suficientes para quienes realmente trabajan la tierra y mantienen vivo el territorio.
Porque detrás de cada litro de leche hay inversión, empleo y familias que sostienen el rural gallego. Y sin rentabilidad, el relevo generacional y el futuro del sector vuelven a quedar en entredicho.


