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jueves, abril 30, 2026

Ternera en tensión: la subida histórica que desestabiliza al rural

  • La carne de ternera duplica su precio en dos años y tensiona a ganaderos y carnicerías, en un contexto de falta de relevo, escasez de animales y fuga a mercados exteriores.

Una escalada inédita en el vacuno

Lo que está ocurriendo con la carne de ternera en Galicia —y muy especialmente en Pontevedra— no tiene precedentes recientes: los precios prácticamente se han duplicado en dos años, algo que tanto carniceros como ganaderos coinciden en calificar como “una auténtica locura”.

No es una subida puntual: es la consecuencia directa de un problema estructural en el campo gallego que lleva años gestándose y que ahora explota con fuerza en la distribución y el consumo.

En plena campaña previa a Navidad, la tensión es máxima y los profesionales no descartan nuevas subidas antes de finalizar el año.

La raíz del problema: menos terneros y menos ganaderos

Carnicerías con décadas de experiencia coinciden en el diagnóstico: faltan animales.

Pero el problema no es sólo coyuntural, sino demográfico.

Un sector envejecido

Los carniceros advierten algo que los informes agrarios llevan años alertando: “Non vemos ningún gandeiro que críe becerros e teña menos de 65 anos”.

El vacuno de carne en Galicia sufre de forma aguda la falta de relevo generacional.

Esto repercute directamente en la oferta: si hay menos explotaciones y menos nacimientos, el precio sube por simple ley de mercado.

Más demanda exterior, menos disponibilidad en Galicia

A esta escasez interna se suma otro fenómeno que tensiona aún más los precios: La salida creciente de animales hacia mercados exteriores, principalmente norte de África y países árabes, donde la ternera gallega se paga bien.

En ferias de referencia como Silleda ya se han visto operaciones en las que compradores extranjeros adquieren lotes completos, dejando sin producto a pequeños carniceros locales.

Cada ternero que sale fuera es un ternero menos para abastecer a la plaza gallega.

El impacto directo en carnicerías y consumidores

Aunque los costes se dispararon, muchos pequeños carniceros están amortiguando la subida para no ahuyentar a la clientela.

Aun así, los precios actuales hablan por sí solos:

40 €/kg para piezas de calidad estándar.

60 €/kg en cortes premium como el chuletón de rubia gallega.

80 €/kg para piezas selectas como la picaña de buey.

¿Se vende igual?

La respuesta es compleja:

• Los consumidores de cortes caros mantienen el hábito, incluso en tiempos de crisis.

• Las familias con menor poder adquisitivo cambian patrones de compra:Carne picada que antes era de ternera, ahora se sustituye por cerdo.

Esta dualidad está reconfigurando la demanda y afectando de forma desigual a las carnicerías según su especialización.

Tres voces que resumen una crisis:

1. La tercera generación carnicera

Advierte que la situación era previsible: menos ganaderos, menos terneros y más salida al exterior.

Asegura que la ternera se paga “como nunca” y que la duplicación del precio en dos años no tiene precedentes.

2. Carnicero gourmet

Explica que los productos de gama alta resisten mejor la subida:

“As crises e as subidas non afectan tanto ao quen compra rubia galega de 60 euros o quilo como ao que busca carne máis económica”.

Aun así, reconoce que no repercute toda la subida en la clientela.

3. Carnicera con casi medio siglo detrás del mostrador

Lo dice claro:

“Levo 49 anos aquí e nunca vira algo así”.

La falta de becerro en supermercados la sorprende y confirma que conseguir producto es ahora un equilibrio delicado.

Un problema económico… pero también territorial

La crisis de la ternera no se limita al precio: refleja el estado de un rural que pierde ganaderos, animales y capacidad productiva.

Impacto para el rural gallego

• Menos explotaciones significa menos actividad económica en los pueblos.

• Menos oferta implica más dependencia del mercado exterior.

• Y una escalada de precios sin control puede descolgar a muchas familias consumidoras.

Un reto para toda la cadena

Ganaderos, carniceros, tratantes y mercados coinciden: Esta situación es una llamada de atención sobre la necesidad de reforzar el relevo generacional, mejorar la rentabilidad en origen y garantizar una oferta estable.

Cualquier política pública que se adopte —ya sea por la Xunta o el Ministerio— deberá orientarse a sostener un sector estratégico, no solo económico, sino también social y territorial.

Una señal de alarma en el vacuno gallego

La duplicación del precio de la ternera en dos años no es un hecho aislado:Es el síntoma visible de una crisis estructural del vacuno de carne, que combina envejecimiento, falta de relevo, fuga de animales y presión de mercados externos.

Si no se corrige el rumbo, Galicia corre el riesgo de ver cómo uno de sus sectores más emblemáticos pierde músculo y competitividad.

Porque sin ganaderos, sin terneros y sin producción estable, la calidad no basta para sostener el futuro del rural.

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