- Medio Rural aprueba cambios clave en el pliego de la IXP para reforzar calidad, bienestar animal y acceso a mercados internacionales fuera de la UE.
- La IXP Vaca Gallega-Buey Gallego permitirá congelar carne para vender fuera de la UE, reforzando calidad, bienestar animal y nuevas oportunidades de exportación.
- La IXP Vaca Gallega-Buey Gallego actualiza su pliego: autoriza carne congelada para exportación, eleva exigencias de calidad y mejora el bienestar animal.
Un cambio estratégico para una carne de referencia
La Indicación Xeográfica Protexida Vaca Gallega-Buey Gallego da un paso relevante en su evolución. La Consellería do Medio Rural ha aprobado una batería de modificaciones en su pliego de condiciones con un objetivo claro: reforzar la calidad del producto y facilitar su comercialización en mercados internacionales sin diluir el prestigio de la marca.
Entre los cambios más destacados figura la autorización de la congelación de la carne destinada a países de fuera de la Unión Europea, una demanda histórica del sector para poder competir en destinos lejanos donde el producto refrigerado resulta inviable por los tiempos de transporte.
Más exigencia en la calidad de las canales
La IXP ampara exclusivamente carne procedente de animales adultos, cuidadosamente alimentados y engordados, con altos estándares de conformación y rendimiento cárnico. Precisamente para reforzar esa homogeneidad, el nuevo reglamento eleva el listón mínimo de aceptación de las canales.
A partir de ahora, solo se admitirán canales con conformación O+ o superior, quedando excluidas las clasificadas como O, que hasta el momento podían acogerse al sello. El objetivo es claro: garantizar una experiencia constante al consumidor y consolidar la percepción de excelencia asociada a la marca.
Acabado adaptado a la orientación de las explotaciones
Otro ajuste técnico relevante afecta al período de acabado previo al sacrificio. Hasta ahora, todos los animales debían pasar obligatoriamente seis meses de acabado, con independencia del tipo de explotación de origen.
El nuevo pliego introduce un criterio más realista:
- En explotaciones de orientación cárnica, el acabado será recomendable, pero no obligatorio.
- En explotaciones lácteas, se mantiene como requisito imprescindible, ya que estos animales necesitan un proceso de recuperación corporal y engorde tras finalizar la lactación.
Este cambio reconoce la diversidad productiva del vacuno gallego y ajusta la normativa a la realidad de las granjas.

Congelar para llegar más lejos, sin perder valor
La posibilidad de congelar la carne es, sin duda, el punto más estratégico de la reforma. Hasta ahora, esta práctica estaba completamente prohibida por el riesgo de depreciación del producto y por su posible impacto negativo en la imagen de la IXP dentro del mercado comunitario.
Sin embargo, la nueva norma distingue claramente entre mercados:
- Dentro de la UE, la carne seguirá comercializándose refrigerada.
- Fuera de la UE, se permitirá la congelación en condiciones óptimas para llegar a mercados lejanos y deficitarios.
En muchos de estos países, la carne de vacuno congelada es una práctica habitual y bien valorada, sin que ello suponga una pérdida de calidad ni de valor económico. La autorización no se aplica a Andorra ni Gibraltar, que por su cercanía no requieren este sistema.
Bienestar animal y menos trabas innecesarias
El nuevo reglamento también refuerza aspectos vinculados al bienestar animal, incorporando exigencias relacionadas con:
- Limpieza de instalaciones
- Libertad de movimientos
- Estado de patios y zonas de descanso
- Ventilación e iluminación
- Pastoreo y acceso a agua y alimento
Al mismo tiempo, se eliminan requisitos considerados hoy innecesarios. Es el caso de los plazos de seguridad duplicados tras tratamientos terapéuticos, al no existir evidencia científica que justifique esa exigencia adicional frente a la normativa general.
También desaparece la obligatoriedad y los plazos mínimos de maduración de la carne, un proceso que cada industria o restaurante gestiona según su criterio y que, en la práctica, podía convertirse en un obstáculo para la comercialización.
Galicia gana músculo en los mercados internacionales
Estas modificaciones sitúan a la IXP Vaca Gallega-Buey Gallego en una posición más competitiva, especialmente en un contexto de creciente presión sobre los precios y apertura de nuevos mercados exteriores. Galicia refuerza así una de sus señas de identidad ganadera, apostando por la calidad, la flexibilidad comercial y la adaptación a la realidad del sector.
El texto aprobado será ahora remitido al Ministerio de Agricultura y, posteriormente, a las instituciones europeas para su validación definitiva. Un trámite clave para que el vacuno gallego pueda, por fin, cruzar fronteras más lejanas sin renunciar a su prestigio.


