- El incendio de las Fragas do Eume ya ha quemado 50 hectáreas. Vecinos y colectivos reclaman más prevención y una respuesta más rápida ante el fuego.
- El incendio declarado en las Fragas do Eume ha arrasado ya 50 hectáreas. La preocupación vecinal reabre el debate sobre la prevención forestal y la gestión del monte.
Las Fragas do Eume vuelven a arder: 50 hectáreas arrasadas
Las llamas han regresado a uno de los espacios naturales más emblemáticos de Galicia. El incendio declarado en el parque natural de las Fragas do Eume, en el municipio coruñés de A Capela, ha arrasado ya unas 50 hectáreas y ha vuelto a despertar un sentimiento que nunca desaparece del todo entre quienes viven en el entorno: el miedo al fuego.
La imagen de columnas de humo elevándose sobre uno de los bosques atlánticos mejor conservados de Europa ha reabierto el debate sobre la prevención forestal, la gestión del monte y la capacidad de respuesta ante incendios en espacios protegidos especialmente sensibles.
Un incendio que reaviva viejos temores
El fuego se originó durante la madrugada en una zona elevada próxima al mirador de Fortandión. Según relatan los vecinos, las primeras llamadas de alerta se realizaron alrededor de las cinco de la mañana, aunque los medios aéreos no comenzaron a operar hasta varias horas después.
La evolución inicial del incendio generó inquietud entre los habitantes de núcleos próximos como Teixido o A Brea, donde todavía permanece muy vivo el recuerdo del gran incendio que en 2012 devastó cerca de 750 hectáreas del corazón de las Fragas do Eume.
La ausencia de viento evitó que la situación alcanzara dimensiones mucho mayores, coinciden numerosos vecinos. Sin embargo, la preocupación continúa siendo máxima debido al estado de sequedad de la vegetación tras semanas de altas temperaturas y escasas precipitaciones.
Un operativo reforzado para frenar el avance
A medida que avanzaba la jornada, el dispositivo de extinción fue incrementándose de forma significativa.
En las labores de control del incendio llegaron a trabajar más de una veintena de brigadas, numerosos agentes forestales, motobombas, maquinaria pesada y una importante flota de helicópteros y aviones.

La rápida ampliación de medios permitió estabilizar el avance de las llamas en una zona especialmente compleja por su orografía, con fuertes pendientes y una elevada densidad de masa forestal.
Aun así, algunos vecinos cuestionan los tiempos de respuesta iniciales y consideran que una intervención aérea más temprana podría haber reducido la superficie afectada.
El desafío de proteger espacios naturales únicos
Las Fragas do Eume constituyen uno de los ecosistemas forestales más valiosos de la Península Ibérica. Este parque natural alberga una de las mejores muestras de bosque atlántico europeo, con especies autóctonas de enorme valor ecológico y una rica biodiversidad.
La afección de cualquier incendio en este entorno va mucho más allá de la pérdida de superficie forestal.
La regeneración de determinados hábitats puede requerir décadas, especialmente en zonas donde conviven especies vegetales y animales especialmente sensibles a las alteraciones del ecosistema.
Además, el parque representa un importante recurso turístico y económico para numerosos municipios de la comarca, donde actividades como la hostelería, el turismo rural o los servicios vinculados a la naturaleza generan empleo y riqueza.
La prevención vuelve al centro del debate
El incendio ha vuelto a poner sobre la mesa una cuestión recurrente en muchas zonas rurales gallegas: la gestión del territorio.
Vecinos y asociaciones locales insisten en que la prevención debe convertirse en la principal herramienta de lucha contra los incendios forestales.
La acumulación de biomasa, el abandono progresivo de usos tradicionales del monte, la reducción de actividad agraria y ganadera en determinadas áreas y las limitaciones existentes para realizar determinados trabajos preventivos son factores que, según diversos colectivos, incrementan el riesgo de grandes incendios.
La ganadería extensiva, el aprovechamiento forestal sostenible y la recuperación de superficies agrarias son señalados cada vez con más frecuencia como aliados estratégicos para reducir la carga de combustible vegetal y crear paisajes más resilientes frente al fuego.
Galicia y el reto de los incendios del siglo XXI
Los incendios forestales han cambiado de comportamiento en las últimas décadas.
Los episodios de altas temperaturas, las sequías prolongadas y los fenómenos meteorológicos extremos asociados al cambio climático están aumentando la intensidad y velocidad de propagación de muchos fuegos.
En este contexto, expertos forestales coinciden en que la extinción seguirá siendo necesaria, pero que el futuro pasa por reforzar la prevención durante todo el año.
La planificación del territorio, la limpieza estratégica de masas forestales, la recuperación de actividades productivas en el rural y la mejora de los accesos para emergencias son medidas cada vez más demandadas por técnicos y habitantes de las zonas afectadas.
Las 50 hectáreas afectadas en las Fragas do Eume representan mucho más que una cifra. Son una nueva llamada de atención sobre la vulnerabilidad de algunos de los espacios naturales más valiosos de Galicia.
Mientras continúan las labores de vigilancia y extinción, el incendio deja una reflexión compartida por muchos vecinos de la comarca: la mejor forma de combatir el fuego es evitar que encuentre condiciones para propagarse.
Porque cuando arde el monte, no solo se pierde patrimonio natural. También se pone en riesgo la economía rural, la biodiversidad y el futuro de territorios que llevan generaciones conviviendo con el bosque.


