- Greenfiber asegura que un informe de Bureau Veritas avala el cumplimiento ambiental del proyecto GAMA, mientras Ulloa Viva y la PDRA cuestionan su independencia y validez técnica.
- Greenfiber sostiene que el proyecto GAMA cumple el principio europeo DNSH gracias a un informe de Bureau Veritas. Ulloa Viva y la Plataforma en Defensa da Ría de Arousa rechazan ese aval y reclaman a la Xunta que no autorice la planta.
El proyecto GAMA de Greenfiber, promovido por el grupo portugués Altri para construir una planta de producción de fibra textil y celulosa en Palas de Rei (Lugo), continúa generando un intenso debate en Galicia. La empresa asegura que un informe elaborado por Bureau Veritas acredita que la iniciativa cumple el principio europeo DNSH (“Do No Significant Harm” o “No causar un perjuicio significativo al medioambiente”), mientras que la Plataforma Ulloa Viva y la Plataforma en Defensa da Ría de Arousa (PDRA) rechazan ese documento, cuestionan su independencia y consideran que carece de validez técnica.
La controversia llega en un momento decisivo para la tramitación administrativa del proyecto, que permanece pendiente de la resolución de la Autorización Ambiental Integrada (AAI), último gran trámite ambiental para completar el expediente.
Greenfiber defiende que el proyecto cumple los requisitos europeos
Greenfiber sostiene que Bureau Veritas Inspección y Testing ha realizado una validación independiente basada en la guía técnica de la Comisión Europea para verificar el cumplimiento del principio DNSH, requisito exigido para acceder a determinadas líneas de financiación vinculadas a fondos europeos.
Según la empresa, el análisis concluye que el proyecto no causaría un perjuicio significativo sobre los seis objetivos medioambientales establecidos por la normativa comunitaria: mitigación y adaptación al cambio climático, protección de los recursos hídricos y marinos, economía circular, prevención de la contaminación y conservación de la biodiversidad.
La compañía destaca especialmente la reducción estimada de emisiones de gases de efecto invernadero respecto a sistemas convencionales de producción de celulosa y fibra lyocell, la autosuficiencia energética prevista mediante el aprovechamiento de subproductos del proceso industrial y la incorporación de medidas para reutilizar agua, minimizar residuos y aplicar las Mejores Técnicas Disponibles (MTD) europeas.
Greenfiber recuerda además que el proyecto dispone de Declaración de Impacto Ambiental favorable emitida por la Xunta de Galicia y del sello STEP concedido por la Agencia Ejecutiva Europea de Clima, Infraestructuras y Medio Ambiente (CINEA). A su juicio, únicamente resta la resolución de la Autorización Ambiental Integrada para completar toda la evaluación ambiental del proyecto.
Ulloa Viva y la PDRA cuestionan la independencia del informe
La respuesta conjunta de Ulloa Viva y la Plataforma en Defensa da Ría de Arousa no se hizo esperar.
Ambas organizaciones consideran una “provocación” que Greenfiber presente como independiente un informe encargado y financiado por la propia empresa. A su juicio, el documento constituye una herramienta de presión para acelerar la concesión de la Autorización Ambiental Integrada y “carece de validez técnica”.
Los colectivos recuerdan además que Bureau Veritas fue una de las sociedades certificadoras que participaron en procesos relacionados con el petrolero Prestige, una circunstancia que, según sostienen, resta credibilidad al documento presentado ahora por Greenfiber.
Asimismo, afirman que el único informe que consideran independiente sobre el proyecto GAMA es el elaborado por el Consello da Cultura Galega, cuyas conclusiones fueron críticas con distintos aspectos de la iniciativa.
Las plataformas también establecen un paralelismo con la consultora Afry, recordando que en 2019 cuestionaba la viabilidad de instalar una celulosa en ríos gallegos durante el proceso judicial sobre Ence y que posteriormente participó en la documentación técnica del proyecto de Altri.

El consumo de agua sigue siendo uno de los principales puntos de conflicto
Uno de los aspectos que centra nuevamente el debate es el uso de los recursos hídricos.
Greenfiber defiende que el proyecto incorpora sistemas avanzados de reutilización y recirculación de agua que permitirán reducir significativamente el consumo respecto a procesos industriales convencionales.
Sin embargo, Ulloa Viva y la PDRA mantienen que la documentación del proyecto contempla una captación diaria de 46 millones de litros de agua del embalse de Portodemouros y un vertido aproximado de 30 millones de litros al río Ulla, además de los parámetros previstos para esos efluentes.
Según ambas organizaciones, estas cifras son incompatibles con el mensaje de eficiencia hídrica defendido por la empresa y suponen una pérdida neta de alrededor de 16 millones de litros diarios, motivo por el que califican de “delirante” el contenido del informe presentado por Greenfiber en este apartado.
Biodiversidad, contaminación y antecedentes judiciales
Las plataformas también discrepan de las conclusiones del informe sobre biodiversidad y protección de los ecosistemas.
En este sentido, recuerdan la sentencia del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia relativa a la protección de la zona de amortiguamiento de la ZEC Serra do Careón, donde se proyecta parte de la actuación, y consideran que dicha resolución debería tener consecuencias sobre la Declaración de Impacto Ambiental favorable y sobre la declaración de Proyecto Industrial Estratégico concedida por la Xunta.
Además, critican que Bureau Veritas avale el apartado relativo a la prevención y control de la contaminación, insistiendo nuevamente en su participación en procesos de certificación relacionados con el Prestige.
Un proyecto que sigue dividiendo al medio rural gallego
Más allá del intercambio de comunicados, el proyecto GAMA continúa representando uno de los mayores debates industriales y ambientales de la Galicia actual.
Sus promotores defienden una inversión de gran dimensión, la creación de empleo, el impulso a la bioeconomía y una mayor capacidad de transformación de la madera producida en los montes gallegos, aspectos que despiertan interés en parte del sector forestal.
Por el contrario, los colectivos sociales y ecologistas mantienen que los posibles impactos sobre el agua, el territorio y la biodiversidad superan los beneficios previstos y recuerdan las seis grandes movilizaciones celebradas en distintos puntos de Galicia para reclamar la paralización definitiva del proyecto.
La decisión final sigue en manos de la Xunta
Con las posiciones cada vez más alejadas, la resolución de la Autorización Ambiental Integrada se perfila como el siguiente paso decisivo para el futuro del proyecto.
Será la Xunta de Galicia la que determine si la documentación presentada por Greenfiber reúne todos los requisitos ambientales exigidos por la normativa vigente o si procede imponer nuevos condicionantes o denegar la autorización.
Mientras tanto, el proyecto GAMA continúa siendo una de las iniciativas industriales más controvertidas de Galicia, con implicaciones económicas, forestales, ambientales y sociales que mantienen dividido al territorio.


