- El Sindicato Labrego Galego exige un plan urgente contra la vespa velutina y advierte de movilizaciones si las administraciones no refuerzan las medidas de control tras la campaña de extracción de miel.
- La presión de la vespa velutina y la varroa pone en jaque a la apicultura gallega. El SLG reclama un plan coordinado, más investigación y ayudas, y anuncia movilizaciones si no hay respuesta institucional.
La lucha contra la vespa velutina entra en una nueva fase en Galicia. A la creciente preocupación por el impacto de esta especie invasora sobre las colmenas se suma ahora el aviso del Sindicato Labrego Galego (SLG), que ha elevado el tono de sus reivindicaciones y advierte de que, si las administraciones no adoptan medidas eficaces una vez finalice la campaña de extracción de miel, impulsará una gran movilización del sector apícola gallego.
El anuncio llega en un momento especialmente delicado para la apicultura. Los profesionales denuncian que la presión de la avispa asiática se ha adelantado varias semanas respecto a otros años, mientras que la presencia de la varroa destructor continúa debilitando las colonias. La combinación de ambas amenazas, agravada por los efectos del cambio climático, está comprometiendo la producción de miel y la viabilidad de numerosas explotaciones.
Una campaña que puede ser la peor desde la llegada de la velutina
La apicultura gallega afronta un verano que puede marcar un antes y un después en la lucha contra la avispa asiática (Vespa velutina). Los profesionales llevan semanas alertando de una presión inusualmente temprana sobre los apiarios, una situación que hace temer que 2026 pueda convertirse en uno de los años más difíciles desde la llegada de esta especie invasora a Galicia.
El presidente de la Asociación Gallega de Apicultura (AGA), José María Bello, ya advertía recientemente de la magnitud del problema al asegurar que Galicia concentra tantos nidos de velutina como el resto de comunidades autónomas españolas juntas, una realidad que evidencia la especial incidencia que tiene esta plaga en el territorio gallego.
El cambio climático acelera la expansión
Desde el Sindicato Labrego Galego consideran que el aumento de la presencia de velutina está estrechamente relacionado con la evolución del clima.
El apicultor y secretario de Acción Sindical del SLG, Brais Álvarez, explica que los episodios meteorológicos extremos están alterando el comportamiento de las colonias y reduciendo notablemente la capacidad productiva de las abejas.

Según recuerda, la producción media por colmena se ha reducido aproximadamente un 50 % desde comienzos de siglo, pasando de unos 20 kilos de miel por colmena a alrededor de 10 kilos en la actualidad.
A esta reducción contribuyen floraciones cada vez más cortas y episodios de calor intenso o lluvias persistentes que impiden a las abejas aprovechar adecuadamente los recursos disponibles.
La presión de la velutina se adelanta varias semanas
Los apicultores gallegos coinciden en que este año el comportamiento de la avispa asiática ha cambiado.
La presencia de ejemplares cazando frente a las colmenas comenzó semanas antes de lo habitual, favorecida por un invierno suave y una primavera especialmente cálida y húmeda.
Ese adelanto permite que los nidos alcancen un mayor desarrollo durante el verano y multiplica el número de avispas que atacan simultáneamente cada apiario.
Según AGA, si hace unos años era habitual observar una o dos velutinas frente a una colmena, actualmente pueden concentrarse grupos de diez o más individuos esperando la salida de las abejas obreras para capturarlas.
Un enemigo que paraliza las colmenas
El principal problema ya no es únicamente la depredación directa.
Cuando la presión de la velutina aumenta, las abejas modifican completamente su comportamiento y permanecen refugiadas en el interior de la colmena para evitar ser capturadas.
Como consecuencia:
- disminuye la entrada de néctar, polen y agua;
- se reduce el desarrollo de nuevas abejas;
- cae la producción de miel;
- aumenta la mortalidad de las colonias;
- se resiente la polinización de numerosos cultivos agrícolas y especies silvestres.
Los expertos advierten de que una presión sostenida durante semanas puede provocar pérdidas muy importantes antes incluso de finalizar el verano.
El SLG exige un plan coordinado y ayudas para el sector
Ante esta situación, el Sindicato Labrego Galego reclama un cambio de estrategia por parte de las administraciones.
La organización exige a la Xunta de Galicia, al Ministerio de Agricultura y a la Unión Europea la puesta en marcha de un plan coordinado, dotado de financiación suficiente, que permita frenar el avance de la vespa velutina y de otras especies invasoras que amenazan la supervivencia de las abejas.
Además, el sindicato solicita que ese plan contemple compensaciones económicas para las explotaciones apícolas, mediante ayudas calculadas sobre el censo anual de colmenas que permitan cubrir tanto las pérdidas directas como los daños indirectos ocasionados por la presión de la avispa asiática.
Más investigación y nuevas herramientas de control
El SLG considera que la retirada de nidos, aunque necesaria, resulta insuficiente para afrontar una plaga plenamente establecida en Galicia.
Por ello, reclama impulsar la investigación y acelerar el desarrollo de nuevas herramientas de control.
Entre las líneas de trabajo que ya se estudian en Europa figura el análisis de las denominadas “trampas troyanas”, un sistema experimental cuyo posible uso y efectos ambientales están siendo evaluados en distintos proyectos científicos.
Asimismo, recuerda que países como Alemania y Francia avanzan en nuevas normativas específicas sobre la gestión de la vespa velutina, una línea que consideran necesario explorar también en España.

La varroa agrava la situación
La preocupación del sector no se limita a la avispa asiática.
La presencia de varroa destructor, uno de los principales parásitos de las abejas a nivel mundial, continúa debilitando las colonias y aumentando su vulnerabilidad frente a la depredación de la velutina.
La combinación de ambos factores está elevando significativamente la mortalidad de las colmenas y dificultando la recuperación de muchas explotaciones apícolas.
Galicia sigue siendo el gran frente español contra la velutina
Galicia continúa siendo la comunidad autónoma más afectada por la expansión de la Vespa velutina.
Cada año se retiran decenas de miles de nidos mediante el Programa Gallego de Vigilancia y Control, desarrollado por la Xunta a través de Seaga.
No obstante, tanto AGA como el Sindicato Labrego Galego coinciden en que la eliminación de nidos constituye únicamente una parte de la solución y que resulta imprescindible reforzar la investigación, mejorar la coordinación institucional y apostar por nuevas estrategias de control adaptadas a una especie que ya se encuentra plenamente asentada en el territorio.
El sector avisa: habrá movilizaciones si no llegan soluciones
El Sindicato Labrego Galego ha querido lanzar también un mensaje político.
Brais Álvarez asegura que, una vez concluya la campaña de extracción de miel, si las administraciones no presentan medidas concretas, el sindicato convocará a asociaciones y colectivos de apicultores para organizar una gran movilización en Galicia, previsiblemente en Santiago de Compostela, con el objetivo de reclamar respuestas eficaces frente a una amenaza que pone en riesgo la viabilidad de un sector estratégico para el medio rural.
Un problema que trasciende la producción de miel
La campaña apícola de 2026 se perfila como una de las más complicadas de las últimas décadas. El adelanto de la actividad de la vespa velutina, el incremento de la presión sobre las colmenas, la incidencia de la varroa y los efectos del cambio climático están configurando un escenario de enorme incertidumbre para los productores.
Más allá de la producción de miel, la supervivencia de las abejas resulta esencial para garantizar la polinización de cultivos, la conservación de la biodiversidad y el equilibrio de los ecosistemas rurales. Por ello, el sector insiste en que la respuesta debe ir mucho más allá de la retirada de nidos y combinar investigación, innovación, apoyo económico, coordinación institucional y nuevas herramientas de control que permitan asegurar el futuro de la apicultura gallega.



