- Miles de personas reclaman frenar un modelo industrial que amenaza tierra, agua y producción agroganadera
- Miles de personas se movilizan en Santiago contra Altri para defender la tierra, el agua y el futuro del rural gallego.
- El Obradoiro se volvió a llenar en una movilización masiva contra lo proyecto de Altri y la mina de Touro-O Pino, considerados una amenaza para lo rural, el agua y el modelo productivo gallego.
El rural gallego volvió a hablar alto y claro desde el corazón de Santiago. Miles de personas llenaron este domingo a Praza do Obradoiro convocadas por la Plataforma Ulloa Viva, la Plataforma en Defensa de la Ría de Arousa y la Plataforma Vecinal contra la Mina de Touro-O Pino, en una nueva demostración de fuerza social contra lo proyecto de macrocelulosa de Altri y la reapertura de la mina a cielo abierto.
Diecinueve meses después del inicio de las movilizaciones, y con alrededor de 80.000 personas en las calles segundo la organización, la protesta dejó un mensaje claro: una parte muy relevante de la sociedad gallega no acepta un modelo industrial que considera incompatible con la vida en el campo, con la producción agroganadera y con la sostenibilidad de los recursos naturales.
Un conflicto que va más allá de una fábrica
En la cabecera de la manifestación, las voces de las plataformas insistieron en una idea común: el debate sobre Altri no es solo ambiental, sino también productivo, social y territorial. Marta Gontá, portavoz de Ulloa Viva, fue contundente al asegurar que “Altri no se va a instalar en nuestra tierra” y advirtió de que el proyecto supondría un cambio radical en el equilibrio rural de la comarca.
Segundo denunciaron, la macrocelulosa implicaría un consumo masivo de agua dulce, emisiones contaminantes diarias y un impacto directo sobre tierras agrarias fértiles, en un contexto de cambio climático en el que la disponibilidad hídrica ya es una preocupación creciente para el sector primario.
El agua como eje del modelo agrario
Uno de los puntos más reiterados durante la jornada fue la defensa del agua como bien común y recurso estratégico para el campo y la ganadería. Desde las plataformas se alertó de que una concesión de decenas de millones de litros diarios durante décadas podría hipotecar el futuro productivo de amplias zonas del interior gallego.
Para el sector agroganadero, el mensaje es clara: sin agua no hay alimentos, ni ganadería, ni relieve generacional. La movilización puso el foco en la necesidad de priorizar usos que generen valor añadido local, mantengan población en el territorio y refuercen la soberanía alimentaria.
Impacto en el tejido socioeconómico rural
El presidente de la Plataforma en Defensa de la Ría de Arousa, Xaquín Trepado, amplió el foco al conjunto del país, advirtiendo de que el modelo industrial que representan proyectos como Altri o la mina de Touro-O Pino “destroza el tejido socioeconómico”, tanto en el campo como en el mar.
Segundo explicó, las economías rurales basadas en la agricultura, la ganadería, el marisqueo o el turismo ligado al territorio se verían seriamente afectadas por un modelo extractivista que, a su juicio, concentra beneficios fuera y deja impactos en el territorio.
El río Ulla como símbolo productivo
Desde la Plataforma Vecinal contra la Mina de Touro-O Pino, Te Cancelo definió el río Ulla como “la arteria más importante del corazón de Galicia”, recordando su importancia para los sectores productivos de la tierra y del mar. La defensa del río se convirtió en un símbolo de la lucha por un modelo rural vivo, diverso y sostenible.
Las plataformas coincidieron en que se Altri y la mina no están hoy en funcionamiento es gracias a la movilización ciudadana continuada, con un protagonismo destacado de las comunidades rurales directamente afectadas.
Un manifiesto por la diversidad y el monte gallegoNo Obradoiro, la lectura del manifiesto y la puesta en escena de un “monte gallego” con especies autóctonas sirvieron para reivindicar un rural basado en la diversidad: castañares, bosques, chousas y producciones tradicionales frente al monocultivo y a la eucaliptización.
El texto defendió un progreso ligado al territorio, que respete el paisaje, la cultura productiva y reparta riqueza, frente a proyectos que priorizan el lucro privado sobre los recursos comunes.
El rural como línea roja
La movilización dejó claro que el conflicto alrededor de Altri no es puntual ni coyuntural. Para buena parte del rural gallego, está en juego el modelo de país: si un territorio productor de alimentos, con explotaciones viables y futuro, o una tierra de sacrificio al servicio de industrias ajenas al territorio.
El mensaje final fue unitaria y rotunda: defender la tierra, el agua y el aire es defender el futuro del campo gallego.


