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«El objetivo de los controladores es mejorar la cabaña y las granjas»
Rafael Méndez Guerra | Presidente de AFRICOR Pontevedra

septiembre 3, 2018
Rafael Méndez Guerra —Agolada, Pontevedra, 1964— es un ganadero poco convencional. Compagina su trabajo diario en la ganadería Artoño SC —Agolada, Pontevedra— con su puesto en Correos y, el motivo de esta entrevista, con la presidencia de la Asociación Frisona de Control de Rendimientos —AFRICOR— Pontevedra. Quizá por moverse en ámbitos tan distintos prefiere que conversemos un rato en la plaza de su pueblo, antes de visitar su explotación. Aunque están en fiestas y se ven muchos veraneantes, Agolada no pierde su esencia ganadera, que se deja ver en los tractores que pasan o en los comentarios de los vecinos sobre el retraso en el ensilado de hierba. Rafael es una persona conocida por todos y saluda a todo el mundo sin por ello perder el hilo de la entrevista. Y es que se le nota preocupado por el futuro de la ganadería láctea. Preocupado, pero también cargado de propuestas.

Fotos: Jose Santiso


¿Cómo y por qué motivos llegó a la presidencia de AFRICOR?

Hace unos dieciséis años había entrado en la junta directiva, y fui presidente durante cinco años en otro período, pero luego estuve fuera de la ganadería por cuestiones burocráticas. Cuando me reincorporé, hicimos una lista para las elecciones en la que todas las comarcas lecheras de la provincia estaban representadas. Y bueno, los compañeros de la lista quisieron que volviese a la presidencia y aquí llevo año y medio.

¿Qué objetivos se marca en esta nueva etapa como presidente? ¿Tiene algún reto pendiente?

Siendo realistas, los tiempos no están para grandes proyectos. Lo primero es mantener el número de socios, ya que incrementarlo parece bastante difícil, y a partir de ahí mejorar los principales servicios que prestamos, que son los programas de acoplamientos y el asesoramiento en cultivos y alimentación. Ahora hay explotaciones que están introduciendo razas nuevas como las jersey, las rojas suecas y hasta las pardo-alpinas, por la tendencia creciente a incrementar el nivel de grasa. A todas les realizamos los mismos controles lecheros que a las frisonas pero, lógicamente, estos datos no son enviados para su valoración genética a CONAFE —Confederación de Asociaciones de Frisona Española—, puesto que no son raza pura.

También queremos, en colaboración con los otros AFRICOR gallegos, negociar con el LIGAL —Laboratorio Interprofesional Gallego de Análisis de la Leche— para que nos faciliten más datos que los que nos dan hasta ahora. No olvidemos que es nuestra leche la que genera sus analíticas.

Y tenemos que seguir potenciando las subastas y concursos. No siempre es fácil, porque la disponibilidad de los ganaderos a lo largo del año es muy limitada y se ciñe a fechas muy concretas, pero creemos que el sector agradece que se organicen y acaban siendo beneficiosos para todo el conjunto.

Hablando de colaborar con otros AFRICORES, sus homólogos de A Coruña y Lugo apuestan por buscar fórmulas para centralizar el trabajo de control e incluso otros servicios…

Lo cierto es que el CEGACOL —Centro Gallego de Control Lechero— ya es en sí una herramienta de centralización, puesto que los servidores del centro autonómico están depositados en una empresa de telecomunicaciones donde técnicos, ganaderos y AFRICORES, en diferentes niveles de acceso, consultan diariamente. Para la mejora de datos y toma de decisiones relevantes, los gerentes de los AFRICOR se reúnen allí mensualmente. Por otro lado, hay que tener en cuenta que A Coruña y Lugo son muy diferentes de Pontevedra y Ourense por el número, tamaño y dimensión de las explotaciones.

No hay que determinar si el controlador es necesario. Hay que determinar si es útil. Y desde luego que lo es.

¿Los avances tecnológicos ponen en peligro el trabajo de los controladores de AFRICOR?

Las nuevas tecnologías no solo se hacen imprescindibles en cada vez más ámbitos, sino que vuelven prescindibles a muchas personas y máquinas. Pero el controlador no es un simple recopilador de datos, ve cosas que la máquina no ve y asesora en cualquier aspecto de la explotación. Además, puede saber a qué especialista hay que consultar en caso de no encontrar solución. Y, sobre todo, el controlador tiene como objetivo la mejora de la cabaña y de las granjas, mientras que las máquinas no sienten como propio ningún objetivo. No hay que determinar si el controlador es necesario, hay que determinar si es útil. Y desde luego que lo es, ya que da fe de los datos de producción, grasa, proteína, recuento celular, velocidad de ordeño, etc. para su posterior valoración genética y, así, determinar una prueba de sementales fiable que nos beneficie a todos.

En los últimos tiempos están surgiendo nuevos modelos de explotación: muy grandes, muy pequeñas, en pastoreo, ecológicas… ¿Seguirá esta proliferación de modelos diferentes o habrá una uniformidad?

El tipo de explotación lo determina el territorio: su ordenación o falta de la misma, el terreno disponible, la adaptación de diferentes cultivos, la posibilidad de acceder a más hectáreas… En Pontevedra, que es lo que me compete, estamos comprobando que son viables explotaciones en pastoreo para alrededor de cuarenta vacas. Yo, por ejemplo, tengo unas treinta vacas en ordeño que salen a pastar todo el año. Es cierto que las medias de producción, así como los niveles de grasa y proteína, varían mucho según la época, y que dependemos en buena medida de la meteorología. Además, la maquinaria juega en contra porque cada vez es menos rentable trabajar fincas pequeñas. Y aunque el consumidor está dispuesto a pagar más por la leche y derivados que procedan de vacas en pastoreo, ese precio más elevado tampoco llega como debería al ganadero. Pero en fin, los costes son mucho menores que los de las grandes explotaciones intensivas de otras zonas de Galicia, y el trabajo es más llevadero.

Lo que está claro es que un modelo basado solo en explotaciones de mucha dimensión lleva a que se abandonen buena parte de las fincas, bien porque no son aptas para grandes producciones, bien porque los concentrados o la compra de forrajes sustituyen a lo que podrían producir, o bien porque están en lugares poco accesibles.

Cada ganadero debe saber cuáles son sus posibilidades y sus objetivos, y preparar su explotación para cumplir con unas y otros. Por eso creo que los modelos que vayan a sobrevivir en los próximos años dependerán, en buena medida, del trabajo del ganadero y de su capacidad de adaptarse a lo que ya tiene, a lo que quiere tener y a los cambios que vengan desde fuera.


—ARTÍCULO COMPLETO DISPONIBLE EN AFRIGA #136—

En el artículo completo, Rafael Méndez nos habla de los trabajos que están haciendo en genética y recría, de la relación con la finca Mouriscade de Lalín, de los principales problemas que detectan en el sector de la producción de leche y de sus perspectivas de futuro.


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