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viernes, mayo 24, 2024

Cuando el monte se quema algo suyo se quema

  • Álvaro Filgueira González, director Revista AFRIGA. (8 de Agosto de 2022)

El jueves pasado a primera hora de la tarde se iniciaba un fuego en la parroquia de Cures, Concello de Boiro, y como si de un acto reflejo se tratara por mi cabeza pasaron livianos recuerdos de esas tierras y montes porque es donde nací.

Y digo livianos recuerdos porque era un niño ya que a los 5 años mis padres se trasladaron a Ribeira, que es donde me crié hasta que me vine a estudiar a Santiago y ya me quedé a vivir en estas tierras apostólicas.

Como es natural todos los veranos, en vacaciones, me traslado a la Ría de Arousa, sobre todo Rianxo y Ribeira.

La tarde del pasado viernes no iba a ser menos y salí con destino a Ribeira, que por ende  celebraba sus fiestas, pero previamente hice una parada en Rianxo y desde el muelle pude contemplar de mutuo propio una inmensa humareda que sobrepasaba ya los límites de la parroquia y del ayuntamiento.

Un conocido del lugar me dejo caer la manida frase de que uno retorna a su tierra, y yo asentí pero le manifesté que me iba a Ribeira y me soltó que no fuera que estaba llena de humo por el fuego, lo cual me extraño mucho.

Mas tarde camino de Ribeira por la autovía pude contemplar desde un plano más cercano el humo y el fuego porque ya se estaba haciendo de noche y tal visión me hizo deducir que estaba avanzado y acercándose a la ciudad.

Ya en Ribeira al bajar del coche el olor a humo se introdujo en mi nariz al dirigirme al bar donde había quedado con algunos familiares y amigos, y les trasladé mi temor de que el fuego llegara a zonas pobladas ya que avanzaba a gran velocidad.

En el bar había una persona de Oleiros, una parroquia entre Ribeira y Porto do Son y me aseguró que era humo que traía el viento pero que no había peligro por el fuego. Yo discrepé y le aseguré que el humo era muy bajo y negro y que el fuego estaba cerca.

Al día siguiente mis temores se confirmaron ya que ardieron unos bungalows y unas caravanas de un camping situado en Oleiros.

A pesar de que la Conselleria de Medio Rural había puesto los maximos medios disponibles para apagarlo, las condiciones climáticas (altas temperaturas y un viento considerable) hacía que la tarea se antojara complicada y difícil.

Por la tarde desde la playa de Tanxil, Rianxo, pude ver con mis propios ojos como los aviones no dejaban de amerizar en fila en la ría de Arousa, hasta de cuatro e cuatro, para coger agua y soltarla por el monte del Barbanza. Iban y venían con rapidez y con una sincronización muy profesional. También había helicópteros que ayudaban, además de las motobombas y camiones con las brigadas antiincendios, bomberos, y otros técnicos, a los que no podía ver pero sabía que llevaban dos días luchando sin parar contra un fuego arrasador.

A última hora de la tarde un amigo que precisamente trabaja en la Conselleria mencionada, aunque en otra rama, pero claramente afectado por la situación catastrófica que se estaba viviendo, me despotricó que la gran mayoría de los fuegos eran intencionados, tal y como había asegurado el Conselleiro José González dos días antes cuando se propagó un fuego en Verín, Orense, hasta por diez sitios diferentes, lo que indicaba sin duda la intencionalidad del mismo.

Estuvimos charlando un buen rato, ya que es un gran conversador, y mostró su enfado al proseguir con una perorata de que había muchos intereses y dinero en juego con los incendios, y los fue mencionando uno a uno sin dejar títere con cabeza. Comenzó con los fabricantes de aviones antiincendios, pilotos, compañías de mantenimiento; prosiguió con los fabricantes de camiones de bomberos y motobombas, brigadistas, bomberos y demás tropel de trabajadores que vivían a cuenta del fuego, y terminó con los especuladores como las industrias madereras y las recalificaciones del suelo que benefician a propietarios y empresas constructoras.

Yo ante un manifiesto tan rotundo, que además ya ha calado en la población como un hecho contrastado, no pude mas que asentir no sin dejar caer alguna aclaración, como la de que era muy difícil para la Unidad de Investigación de Incendios Forestales (UIFO) dar caza a los incendiarios y más todavía demostrar su implicación, y puntualizar de que había que modificar o implantar leyes más efectivas y duras en penas para luchar contra este lucrativo negocio alrededor del fuego.

Más tarde saboreando una caña con el cuadro de la ría y la amplia nube de humo del fuego ante mi vista, recordé el slogan de una campaña del año 2009 muy buena del ICONA con el slogan de “Cuando el monte se quema algo suyo se quema” con música de Serrat también muy buena, con el estribillo “Todos contra el fuego”.

No obstante a pesar de que en mi cabeza daba vueltas sin cesar el slogan “Cuando el monte se quema algo suyo se quema”, y sonando de fondo el estribillo “Todos contra el fuego”, mi conciencia analítica al cabo de un rato llegó a la conclusión de que “Cuando el monte lo queman algo nuestro se quema, pero no suyo porque sino no lo quemarían” .

 

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