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Vamos a contar verdades
Combatir la desinformación con comunicación y transparencia

junio 4, 2018
Es público y notorio que el sector lechero, y el agropecuario en general, están siendo sometidos a duros ataques y a la continua extensión de bulos sobre ellos. A la sombra de la corrección política mal entendida que, desde hace unos años, parece imperar en todos los ámbitos de la vida, han florecido incontables movimientos —poco numerosos aún pero muy ruidosos— convencidos de que el futuro del planeta pasa por erradicar una manera de vivir y de alimentarse. Sus mensajes son constantes, su repercusión preocupante, y su calado en la sociedad va en aumento. A nivel general nadie parece cuestionarse sus posibles intereses ocultos y, en muchos casos, las Administraciones Públicas mantienen una incomprensible neutralidad hacia sus actos. Y mientras tanto, los profesionales del campo seguimos recibiendo ataques cada vez más subidos de tono, plagados de mentiras, incorrecciones y argumentos cuanto menos dudosos desde un punto de vista moral y científico. En este artículo repasamos casos particulares, analizamos algunas respuestas y reflexionamos sobre lo que podemos hacer, como colectivo y como individuos, para dignificar nuestra profesión y contrarrestar estos injustificados ataques.

Sembrar temor y confusión entre los consumidores

La periodista Delphine Scohy recoge en Web-Agri la reacción de un activista vegano a la muerte de un carnicero en un atentado terrorista: «¿Te sorprende que un asesino sea asesinado por un terrorista? A mí no, no siento compasión por él, ¡aún hay justicia!», publicó en su perfil de una red social. Por lo visto, los más radicales dentro del movimiento vegano no son capaces de ver lo que significa el terrorismo y cuáles son sus consecuencias. Scohy afirma que estas actitudes atemorizan a muchos usuarios en las redes sociales, y apunta una preocupante realidad: este extremismo está ganando impulso y se está haciendo más visible.

Web-Agri se hace eco de otro ataque rocambolesco, sucedido a finales del pasado año: Rémi Gaillard, un humorista francés miembro de Anymal —asociación para la defensa y protección de los animales—, entra ilegalmente en una granja armado con una cámara de vídeo, habla sin fundamento de todo lo que se va encontrando y, para colmo, decide robar un ternero recién nacido al grito de ¡liberemos las vacas! Todo, supuestamente, en nombre de la defensa de los animales. El vídeo, difundido a través de YouTube, ya ha sido eliminado, pero los productores lácteos víctimas del ataque respondieron a través de una carta abierta en Facebook, que ha despertado miles de reacciones de apoyo. En ella califican este acto como un insulto a la profesión, un atentado a su honor y una muestra de ignorancia que solo busca sembrar el miedo en la gente. Igualmente, están decididos a recobrar la confianza de los consumidores, abriéndoles sus granjas y mostrándoles su trabajo para que puedan formarse su propia opinión. Un buen ejemplo de cómo podemos responder y comunicarnos para preservar nuestra imagen.

Los agricultores también son objetivo de estas arremetidas. Recientemente, unos jóvenes franceses del colectivo Le Tatou cargaron desde su canal de YouTube contra los productores de tomate almerienses, a través de un vídeo plagado de mentiras e incorrecciones que ha levantado ampollas. En este caso el revuelo fue mayor, porque un medio de comunicación español de renombre se hizo eco del asunto sin ni siquiera preocuparse de contrastar los datos o cuestionar las fuentes.

Tampoco se libran los fabricantes de maquinaria agrícola: un artículo de Entraid’ explica la protesta de la NVA, una conocida asociación vegana estadounidense, contra el hecho de que algunos de estos fabricantes usen imágenes de animales en sus logotipos. La asociación cree que las firmas vinculan estas imágenes «con herramientas que simbolizan la agricultura intensiva y la explotación de los animales». Incluso ha presentado una demanda contra varias marcas, acusándolas de «violar la integridad moral de una especie animal». Los departamentos de marketing de estas compañías ya buscan alternativas, por lo que pueda pasar.

Revista AFRIGA — Ganaderos — Combatir la desinformación
De izquierda a derecha: 1. Mensaje en Twitter de un activista vegano francés, en el que asegura no sentir compasión por el carnicero asesinado en un atentado terrorista (Foto: Web-Agri) / 2. Vídeo grabado por el humorista francés Rémi Gaillard para la asociación Anymal (Fotos: Hitek, Web-Agri) / 3. Vídeo realizado por el colectivo francés Le Tatou contra los productores de tomate almerienses (Fotos: YouTube) / 4. Algunas de las marcas de maquinaria agrícola demandadas por la asociación vegana NVA

Tal y como indica Libre Mercado, en España está creciendo el número de santuarios veganos, lugares que pretenden salvar a los animales de granja del consumo humano. Aspiran a suprimir la ganadería, y su objetivo es cambiar la pirámide alimentaria humana. Silvia Barquero, líder del partido animalista Pacma, afirma en este mismo medio que el ser humano se convertirá en vegano: «el día que lleguen al Congreso de los Diputados, y siempre que la sociedad esté preparada y concienciada, harán desaparecer legalmente la industria ganadera para acabar con la matanza animal». También adelanta que el número de veganos va en aumento: «Ya rondamos el 30% de la población, los amantes de los animales terminarán por hacerse vegetarianos o veganos».

La desinformación se propaga cada vez con más rapidez, sobre todo a través de las redes sociales.

EFE-Agro se ha hecho eco, en un artículo reciente, de la preocupación del sector alimentario español por la «difusión de falsas noticias, bulos y titulares sensacionalistas entre los consumidores», una desinformación que «se propaga cada vez con más rapidez, sobre todo a través de las redes sociales». El artículo también cita un informe que analiza los principales retos en esta materia, en el que se advierte que «la desinformación es la situación que más preocupa actualmente a las autoridades alimentarias y sanitarias, tanto por la magnitud del problema como por la dificultad para ponerle coto y por sus consecuencias en el consumidor». Esta corriente se observa con inquietud desde dentro del sector, pero existen dudas sobre cómo hacerle frente. El documento también afirma que «el Gobierno considera que debe actuar, pero aún desconoce cómo».

Veganos, activismo y abolicionismo en España

Según el estudio «The Green Revolution», realizado en 2017 por la consultora Lantern, un 7,8% de la población adulta española se adscribe al movimiento vegano. Se trata mayoritariamente de mujeres de entre 25 y 35 años de edad, urbanitas y de clase media. De todas estas personas que optan por una dieta basada total o parcialmente en productos de origen vegetal, un 57% lo hace por motivos éticos, de preocupación por los animales o de respeto a la vida animal, un 21% por sostenibilidad, y un 17% por razones de salud.

La investigadora Estela Díaz Carmona publicó en Reis —Revista española de investigaciones sociológicas— un estudio destinado a identificar el perfil del vegano activista en España, al que considera el grupo más comprometido dentro del colectivo animalista. Es importante señalar que no todos los veganos son activistas, así que no se puede hablar de un único movimiento, sino más bien de una amalgama de posiciones que abarca desde los «bienestaristas» a los «abolicionistas». Los primeros apoyan «la utilización y el trato “humano” de los animales no humanos». Los abolicionistas, en cambio, defienden «el fin de la explotación animal» y promueven «el antiespecismo y el veganismo ético», es decir, un estilo de vida que, por razones morales, «rechaza la discriminación basada en la diferencia de especie», así como «la utilización de productos de origen animal». En España la primera asociación abolicionista de ámbito estatal se constituyó en el año 1985 —Alternativa para la Liberación Animal—, y ha sido el origen de algunos grupos actuales. El movimiento de protección animal aspira a conseguir «un nuevo estatus moral y legal para los animales» y, de acuerdo con este estudio, la industria alimentaria encabeza el ranking de áreas en las que debe centrarse su activismo.

La web Respuestas Veganas ofrece una amplia clasificación de los diversos tipos de activismo vegano —presencial, publicitario, económico, etc.—. En el apartado de acciones directas se incluyen algunos métodos que reconocen como ilegales, destinados a «producir daños» a la que denominan «industria de la explotación o del genocidio animal». Incluso existe una página en la que pueden informar anónimamente de estos actos vandálicos.

Necesitamos actuar y tomar la iniciativa

Revista AFRIGA — Ganaderos — Combatir la desinformación

Juan Antonio Latorre, de la compañía de salud animal Zoetis, explica en la revista Ganadería que el descenso en el consumo de leche y derivados se debe, en parte, a mitos y falacias que se han ido extendiendo sobre estos productos. El problema es que, actualmente, estas ideas están tan fuertemente instauradas que pocos dudan ya de su veracidad: «Cualquiera puede lanzar mensajes negativos, sin ninguna o con muy poca solidez científica, y tener una credibilidad y un seguimiento altísimo». De hecho, su compañía lanzó una campaña informativa para romper con estos bulos y trasladar a los consumidores los beneficios de los lácteos.

El descenso en el consumo de leche y derivados se debe, en parte, a mitos y falacias que se han ido extendiendo sobre estos productos.

Carlos Buxadé Carbó, Catedrático de Producción Animal en la Universidad Politécnica de Madrid, explica en Foro Agroganadero la importancia de posicionarse con firmeza en contra de las actuaciones de los colectivos «anti-producción ganadera». El profesor hace una llamada a utilizar todos los medios legales posibles para poner coto a lo que llama «un tsunami de insensatez», sin fundamento veraz pero que, poco a poco, va calando entre distintos estamentos sociales, profesionales y políticos del país.

En la misma línea, José Alberto Martín González, ganadero de vacuno de leche, pide en Agronews Castilla y León que las Administraciones y organizaciones tomen medidas contra estas acusaciones infundadas hacia los ganaderos. Como bien señala, estos mensajes llegan a mucha gente, confunden y crean desconfianza, dañando la imagen del sector y provocando un descenso del consumo de lácteos: «En España se cumplen todas las normativas y se puede decir que producimos con calidad, y con mucho control sanitario. Una pena que muchos consumidores no sepan apreciar todo esto».

Creemos que los consumidores sí sabrían apreciarlo, pero tal vez no hayamos hecho todo lo posible por hacérselo ver. En este sentido, Jesús López Colmenarejo, director de la Revista Agricultura, asegura que la sociedad vive de espaldas a la forma en la que se producen sus alimentos: «Estamos a años luz en bienestar animal de donde lo estábamos hace una década, y no lo estamos mostrando como deberíamos. Seguimos avanzando en tecnología, en ergonomía y en bienestar porque así nos lo exige el modelo de la UE, pero no lo vendemos». Y concluye: «El sector agrario se juega mucho. Lo mismo formar a la población y a nuestros periodistas en cómo se producen nuestros alimentos no sea tan caro como pensamos». El consultor de comunicación Édith Llistosella coincide en este punto: «Debe comunicarse la modernidad de la profesión, las nuevas tecnologías que usa. Los habitantes de la ciudad no han visto esta evolución, tenemos que mostrársela».

Debe comunicarse la modernidad de la profesión, las nuevas tecnologías que usa. Los habitantes de la ciudad no han visto esta evolución, tenemos que mostrársela.

El bienestar animal debe ser la base de nuestra actividad

En el contexto actual, la base para defender con criterio nuestro medio de vida pasa obligatoriamente por extremar los métodos para el bienestar animal. Francis Wolff, filósofo especializado en la relación entre humanos y animales, afirma en Paysan Breton que «el animalismo se basa en una ideología frágil, y que el veganismo es una moda que, por definición, finalmente pasará».

Sin embargo, también remarca que existe una revolución de sensibilidades, por lo que no se trata simplemente de ignorar los mensajes más radicales de esos movimientos, sino que debemos interesarnos mucho más por el bienestar físico y psicológico de los animales, respetando las Cinco Libertades definidas en 1992 por el Farm Animal Welfare Council —Consejo de Bienestar de los Animales de Granja—. De hecho, señala que disponemos de dos armas para luchar contra estos movimientos: la ecología y el bienestar animal, y asegura que «los países del norte de Europa han adoptado antes esta vía, y hoy no cuentan con un movimiento abolicionista».


—ARTÍCULO COMPLETO DISPONIBLE EN AFRIGA #135—

En el artículo completo analizamos algunas formas de actuación que podrían ayudarnos a contrarrestar la desinformación y acercar nuestra profesión a la opinión pública. Además, facilitamos algunas claves para dignificar la ganadería y conectar con los consumidores a través de las redes sociales.


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