- Agricultores y ganaderos gallegos se suman a la gran tractorada en Madrid contra el acuerdo UE-Mercosur y el recorte de fondos de la PAC.
- Galicia estuvo presente en la gran protesta agraria de Madrid contra el acuerdo UE-Mercosur y la nueva PAC. El sector alerta de precios a la baja y falta de relevo.
El malestar del campo volvió a hacerse visible este miércoles en el corazón de Madrid. Cientos de tractores y miles de agricultores y ganaderos de toda España tomaron las principales arterias de la capital para alzar la voz contra dos frentes que consideran decisivos para su futuro: el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur y la nueva Política Agraria Común (PAC) prevista para el periodo 2028-2034. Galicia, aunque con una representación modesta en número, quiso estar presente para dejar claro que el descontento del sector no entiende de fronteras autonómicas.
Galicia, presente en la tractorada
Trece tractores y alrededor de 400 agricultores y ganaderos gallegos formaron la delegación desplazada a Madrid. Muchos de ellos procedían de las movilizaciones que llevan semanas desarrollándose en Ourense, donde el sector reclama precios justos, una PAC adaptada a la realidad productiva y garantías frente a la competencia exterior.
El viaje no fue sencillo. Algunos participantes pasaron la noche en vela para poder llegar a tiempo, desplazándose en coche, autobús, tren de alta velocidad e incluso taxi. “Agora xa estamos entrando na capital”, explicaba Miguel Gómez, portavoz de la delegación gallega, poco antes de que las columnas de tractores alcanzasen la plaza de Colón.
Una protesta con impacto nacional
La movilización, convocada por la Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos y la Unión Nacional de Asociaciones del Sector Primario Independientes (Unaspi), reunió entre 8.000 y 10.000 personas, según la organización, y alrededor de 500 tractores procedentes de cinco grandes columnas que partieron de distintos puntos de la Comunidad de Madrid y regiones limítrofes.
El dispositivo de seguridad movilizó a más de 1.800 agentes y obligó a cortar medio centenar de calles, afectando a ejes clave como el paseo del Prado, Recoletos o la carrera de San Jerónimo. Más de un centenar de líneas de autobús urbano tuvieron que modificar su recorrido.
Mercosur: el temor a una competencia desleal
Uno de los mensajes más repetidos durante la protesta fue el rechazo frontal al acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y los países del Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay). Los manifestantes temen una “invasión de productos” agroalimentarios procedentes de América Latina que presione aún más los precios en origen.
“Con la carne de estos países no se puede competir porque no cumplen los criterios sanitarios europeos”, explicaba una joven ganadera de Guadalajara, poniendo voz a una preocupación compartida por buena parte del sector vacuno gallego. La percepción general es que el acuerdo pone en riesgo la viabilidad de muchas explotaciones familiares.
Mientras tanto, en el Congreso, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, defendía el pacto como una herramienta estratégica para reforzar la posición de la Unión Europea en el comercio internacional frente a Estados Unidos y su política arancelaria.
La PAC, otro frente abiertoJunto a Mercosur, la nueva PAC es el segundo gran motivo de protesta. La propuesta inicial de la Comisión Europea plantea un presupuesto de 302.000 millones de euros para agricultura y pesca, lo que supondría un recorte superior al 20% respecto al periodo actual.
El sector alerta de que esta reducción, unida a mayores exigencias ambientales y burocráticas, puede acelerar el abandono de explotaciones y agravar el ya crítico problema del relevo generacional. No es casual que muchas pancartas y discursos apelasen directamente a la supervivencia del campo y al futuro de los jóvenes agricultores.
Un mensaje claro desde Galicia
Para los productores gallegos, el mensaje es inequívoco: sin precios justos, sin protección frente a importaciones que no cumplen los estándares europeos y sin una PAC fuerte, el modelo de agricultura y ganadería familiar está en peligro.
La presencia gallega en Madrid, aunque minoritaria en cifras, buscó precisamente eso: visibilizar que los problemas del campo gallego son los mismos que los del resto del Estado y que las decisiones que se tomen en Bruselas y Madrid tendrán consecuencias directas en el rural.
La tractorada de Madrid vuelve a poner sobre la mesa una realidad incómoda: el campo se siente arrinconado. Galicia lo sabe bien. Las protestas no son solo una muestra de enfado, sino un aviso de que el sector agrario y ganadero exige ser escuchado antes de que decisiones estratégicas como Mercosur o la nueva PAC marquen, de forma irreversible, el futuro del rural.


