- Ganaderos y agricultores intensifican las protestas contra Mercosur: cortes en la A-52 en Xinzo y un “súper jueves” con miles de tractores en toda España.
- El sector agrario vuelve a cortar la A-52 en Xinzo de Limia y moviliza miles de tractores en toda España contra el acuerdo UE-Mercosur y los recortes de la PAC.
El campo no afloja. Ganaderos y agricultores han vuelto a demostrar que su pulso con las instituciones europeas y nacionales va para largo. Tras un mes de movilizaciones ininterrumpidas en la provincia de Ourense, el sector primario ha intensificado este jueves sus protestas con un nuevo corte de la autovía A-52 a la altura de Xinzo de Limia, coincidiendo con una jornada de movilización masiva en toda España contra el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur y los recortes previstos en la Política Agraria Común (PAC).
«Non nos rendemos, temos máis forzas», resume Juan Lage, uno de los ganaderos ourensanos concentrados en Xinzo, donde los tractores han vuelto a convertirse en símbolo de un malestar que ya trasciende lo local.
Cortes en la A-52: Xinzo vuelve a ser epicentro de la protesta
Desde el mediodía, una larga fila de tractores ha bloqueado ambos sentidos de la A-52 en el punto kilométrico 190, entre las dos entradas a Xinzo de Limia. La acción ha provocado importantes retenciones, desvíos obligatorios por la N-525 y el colapso de carreteras secundarias, con al menos una veintena de camiones atrapados a la espera de que se reordenase el tráfico.
La protesta, convocada por la Asociación do Sector Primario de Galicia, es la segunda que paraliza esta vía estratégica en lo que va de año. El pasado 10 de enero, los agricultores ya habían mantenido cortada la autovía durante 36 horas, evidenciando su capacidad de presión y organización.
Antes de llegar a Xinzo, los tractores permanecieron varios días bloqueando accesos al polígono de San Cibrao das Viñas, tras semanas concentrados en el centro de Ourense, frente a la Subdelegación del Gobierno y la Xunta de Galicia, y ocupando la N-120, una de las principales entradas a la ciudad.
Un mes de movilizaciones sin respuesta política clara
El sector agrario ourensano insiste en que las protestas no responden a un único motivo. Aunque el rechazo frontal al acuerdo UE-Mercosur es el eje central, los productores enumeran una larga lista de reivindicaciones pendientes: reducción de las ayudas de la PAC, bajos precios en origen, incumplimientos de la Ley de la Cadena Alimentaria, problemas en la gestión del purín o la falta de prevención frente a la dermatosis nodular bovina.
Pese a haber mantenido reuniones con diferentes consellerías de la Xunta y con el delegado del Gobierno en Galicia, los manifestantes aseguran que no esperan ya nuevos encuentros. «Solicitamos reunirnos con el Ministerio de Agricultura y no hubo respuesta. Non temos nada pendente», trasladan desde el colectivo.

El “súper jueves” del campo: protestas en toda España
Las acciones en Xinzo se enmarcan en una jornada de alcance estatal que los convocantes han bautizado como el “súper jueves” del campo. Según las organizaciones agrarias, más de 25.000 agricultores y 15.000 tractores han salido a la calle para rechazar el acuerdo con Mercosur y denunciar el recorte de fondos de la PAC.
Asaja, COAG y UPA han destacado la elevada participación, incluso en una jornada marcada por las inclemencias meteorológas, que obligaron a suspender o aplazar actos en ciudades como Sevilla o Madrid. En la capital, una delegación de agricultores llegó a reunirse con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, para trasladar la situación del sector.
Galicia se suma al pulso agrario
En Galicia, las protestas han tenido un seguimiento desigual pero significativo. En Lugo, los tractores volvieron a tomar las calles convocados por Gandeiros da Suprema y Agromuralla. En Santiago de Compostela, una representación del Sindicato Labrego Galego (SLG) se concentró a las puertas del centro comercial As Cancelas, portando pancartas con mensajes como «alimentación saudable, comercio xusto xa».
Estas movilizaciones reflejan una preocupación compartida en el rural gallego: la entrada de productos procedentes de Mercosur, producidos bajo estándares diferentes a los europeos, amenaza —según el sector— la viabilidad de muchas explotaciones familiares y distorsiona los precios del mercado.
Carreteras cortadas y presión sostenida
Más allá de Galicia, las protestas se extendieron a una docena de carreteras en Asturias, la Región de Murcia y La Rioja. En Andalucía hubo movilizaciones en todas las provincias, salvo Sevilla, donde la climatología obligó a posponer la convocatoria. En Asturias, cientos de agricultores llegaron a cortar la N-630 en puntos como Barres, Bustio y Campomanes.
El mensaje es claro: el campo mantiene la presión y no descarta nuevas acciones si no hay cambios sustanciales en la política agraria y comercial europea.
Un conflicto abierto con impacto económico y social
El bloqueo de infraestructuras clave como la A-52 y la movilización de miles de tractores evidencian que el conflicto entre el sector agrario y las instituciones sigue abierto. Para los productores, el acuerdo UE-Mercosur y los recortes de la PAC no son debates técnicos, sino decisiones que condicionan la supervivencia del rural, el empleo y el equilibrio territorial.
Mientras no haya respuestas claras, el campo avisa: las protestas continuarán. Y Galicia, una vez más, se sitúa en primera línea de un pulso que ya es nacional.


