El vacuno de carne gallego afronta una crisis entre precios y mercados

  • El sector del vacuno de carne en Galicia alerta sobre la caída de los precios en origen, el impacto de Mercosur y el debate sobre la IXP Ternera Gallega.
  • La bajada de los precios, el cierre de mercados como Marruecos, la competencia de Mercosur y la posible modificación de la IXP Ternera Gallega preocupan al sector del vacuno de carne gallego.

El sector del vacuno de carne gallego atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. La caída de los precios en origen, el incremento de los costes de producción, el bloqueo de mercados exteriores y la incertidumbre derivada de los acuerdos comerciales internacionales están erosionando la rentabilidad de unas explotaciones que desempeñan un papel esencial en la economía y el equilibrio territorial de Galicia.

A esta complicada coyuntura se suma un intenso debate sobre el futuro de la Indicación Geográfica Protegida (IGP) Ternera Gallega, tras la propuesta de incorporar nuevas razas bovinas al sello de calidad. Una posibilidad que genera un amplio rechazo entre buena parte de los productores y que, según el Sindicato Labrego Galego (SLG), podría poner en riesgo el valor diferencial de uno de los principales distintivos de la carne gallega.

Un mercado que ha cambiado en pocos meses

Durante buena parte de 2024 y 2025, el vacuno de carne vivió una etapa de precios históricamente elevados impulsada por una menor oferta de animales y una demanda sostenida tanto en el mercado nacional como en el exterior. Sin embargo, esa tendencia comenzó a cambiar esta primavera.

Desde el pasado mes de mayo, los ganaderos han empezado a percibir una caída de las cotizaciones en origen mientras los costes de producción continúan en niveles elevados. El encarecimiento del gasóleo, los fertilizantes, la alimentación animal o la maquinaria sigue condicionando la rentabilidad de unas explotaciones que, en muchos casos, trabajan con márgenes cada vez más estrechos.

A ello se suma un consumo más contenido en los hogares, donde el incremento del precio final de la carne ha llevado a muchos consumidores a reducir sus compras o sustituir determinados cortes por otras proteínas más económicas.

Marruecos deja de ser una vía de escape

Uno de los asuntos que más preocupa al sector es la pérdida de oportunidades comerciales fuera de España.

Durante la rueda de prensa del SLG se recordó que, en una reciente reunión mantenida con el Ministerio de Agricultura, se trasladó que Marruecos mantiene cerrado su mercado al vacuno español y ha pospuesto cualquier decisión sobre una posible apertura hasta, al menos, el próximo mes de noviembre.

Para los productores gallegos, esta situación supone perder una importante salida comercial en un momento en el que el mercado interior comienza a mostrar signos de ralentización.

Mercosur aumenta la presión competitiva

A la incertidumbre sobre las exportaciones se añade la creciente preocupación por los acuerdos comerciales entre la Unión Europea y los países del Mercosur.

Según el SLG, Brasil está ganando peso como proveedor de carne en mercados como Marruecos, desplazando a los productores europeos. El sindicato advierte de que esta competencia puede terminar trasladándose también al mercado comunitario si aumentan las importaciones procedentes de países con costes de producción y exigencias regulatorias muy diferentes a las europeas.

Las organizaciones agrarias llevan años reclamando que cualquier acuerdo comercial garantice la llamada “reciprocidad de normas”, es decir, que la carne importada cumpla los mismos requisitos sanitarios, medioambientales y de bienestar animal que se exigen a los productores europeos.

La IGP Ternera Gallega abre un nuevo frente

Junto a la situación del mercado, otro de los grandes debates del momento gira en torno a la posible incorporación de razas foráneas, como la Azul Belga, a la IGP Ternera Gallega.

Con el objetivo de conocer la opinión del sector, el SLG realizó una encuesta en la que participaron más de un centenar de ganaderos de más de cincuenta municipios gallegos, la mayoría con explotaciones de entre 30 y 40 vacas.

Los resultados muestran un amplio consenso:

  • El 75,9 % de los encuestados pertenece a la IGP Ternera Gallega.
  • El 81 % considera que los consumidores no distinguen claramente entre Ternera Gallega y Ternera Gallega Suprema.
  • El 75 % rechaza la incorporación de nuevas razas al sello de calidad.
  • El 91 % cree que esa medida perjudicaría directamente a las explotaciones de Ternera Gallega Suprema.
  • El 95 % considera prioritario garantizar precios justos que cubran los costes de producción.

Un sello de calidad construido durante décadas

La IGP Ternera Gallega constituye uno de los principales referentes de la carne de calidad en España y un elemento clave para diferenciar la producción gallega en el mercado.

Gracias al trabajo desarrollado durante décadas por productores, cooperativas e industrias, el sello ha logrado asociarse a conceptos como trazabilidad, alimentación controlada, bienestar animal y origen certificado.

Por ello, cualquier modificación de su reglamento genera un intenso debate dentro del sector, que teme que cambios poco consensuados puedan afectar a la confianza del consumidor y al valor añadido que aporta la certificación.

Más que una actividad económica

El vacuno de carne no solo produce alimentos. También mantiene miles de hectáreas de pastos, contribuye a la prevención de incendios mediante el aprovechamiento del territorio y sostiene la actividad económica de numerosas comarcas del interior gallego.

Además, muchas explotaciones familiares constituyen la principal fuente de empleo y riqueza en municipios afectados por el envejecimiento y la despoblación.

Garantizar su rentabilidad significa también proteger un modelo de desarrollo rural basado en la producción de alimentos de calidad y en la gestión sostenible del territorio.

Un futuro condicionado por las decisiones políticas

El sector considera que los próximos meses serán decisivos. La evolución de los mercados internacionales, las negociaciones comerciales de la Unión Europea, el futuro de la IGP Ternera Gallega y las medidas de apoyo que puedan adoptar las administraciones marcarán el rumbo de las explotaciones.

Los ganaderos reclaman políticas que permitan competir en igualdad de condiciones, proteger las producciones de calidad y garantizar que el precio percibido cubra los costes de producción.

Solo así, sostienen, será posible asegurar el relevo generacional y mantener vivo un sector estratégico para Galicia.

El vacuno de carne gallego afronta un escenario marcado por la incertidumbre. A la caída de los precios y al aumento de los costes se suman las dudas sobre los mercados internacionales y el futuro de la IGP Ternera Gallega. Para las organizaciones agrarias, preservar la rentabilidad de las explotaciones y proteger el prestigio de la carne gallega será clave para garantizar la continuidad de un modelo ganadero que genera riqueza, empleo y sostenibilidad en el medio rural.

Artículos relacionados

ÚLTIMOS ARTÍCULOS