- Nueva PAC en Galicia: las organizaciones agrarias reclaman una reforma que priorice las explotaciones familiares y garantice un reparto más justo de las ayudas.
- La negociación de la nueva Política Agraria Común entra en una fase clave mientras el sector agrario gallego reclama una PAC adaptada a su realidad productiva y a las pequeñas y medianas explotaciones.
La negociación de la próxima Política Agraria Común (PAC) entra en uno de sus momentos más decisivos y Galicia quiere hacer oír su voz antes de que Bruselas defina el futuro marco de ayudas para el periodo posterior a 2027. En un territorio donde predominan las explotaciones familiares y el minifundio, las decisiones que se adopten en los próximos meses marcarán la viabilidad económica de miles de agricultores y ganaderos durante la próxima década.
Con este escenario de fondo, el Sindicato Labrego Galego (SLG) ha reclamado una mayor implicación de la Xunta de Galicia para defender un modelo de PAC adaptado a las características del campo gallego y ha presentado una campaña de recogida de firmas que ha superado el millar de apoyos.
Una PAC decisiva para el futuro del campo gallego
La PAC continúa siendo el principal instrumento de apoyo económico para la agricultura y la ganadería europeas. Sin embargo, el debate sobre su futura reforma ha reabierto viejas reivindicaciones en Galicia, donde el modelo productivo difiere notablemente del existente en otras regiones europeas y españolas.
Las explotaciones gallegas se caracterizan por su dimensión familiar, una elevada fragmentación de la propiedad y una fuerte vinculación con el territorio. Estas particularidades hacen que muchas de las fórmulas de reparto aplicadas tradicionalmente no respondan a la realidad productiva de la comunidad.
Precisamente por ello, desde el SLG consideran prioritario que la futura PAC abandone un sistema basado principalmente en los derechos históricos y en la superficie de tierra, apostando por mecanismos que tengan más en cuenta la actividad agraria real y el papel que desempeñan las explotaciones profesionales.
Galicia pide una posición común ante Bruselas
Durante la presentación de la campaña, la secretaria general del SLG, María Ferreiro, explicó que la organización trasladó su propuesta a las eurodiputadas gallegas y destacó que algunas de sus reivindicaciones ya han sido incorporadas a las enmiendas defendidas por la Coordinadora Europea Vía Campesina, de la que forma parte el sindicato.
No obstante, la organización agraria mostró su preocupación por la escasa actividad del grupo de trabajo constituido en el Consello Agrario de Galicia para fijar una posición conjunta sobre la reforma.
Según denunció el sindicato, dicho grupo únicamente se ha reunido en dos ocasiones desde su creación a finales de 2025, pese a que la negociación europea entra ahora en una fase determinante.
Para el SLG, resulta imprescindible que Galicia llegue a Bruselas con una propuesta sólida y consensuada que permita defender las singularidades del modelo agrario gallego frente a otras realidades productivas del continente.

El reto de proteger a las explotaciones familiares
Uno de los principales objetivos que persigue el sector es evitar que la futura PAC continúe favoreciendo modelos productivos basados únicamente en la disponibilidad de grandes superficies agrarias.
En Galicia, buena parte de la producción procede de pequeñas y medianas explotaciones que generan empleo, fijan población en el rural y contribuyen a la conservación del paisaje y de los recursos naturales.
Las organizaciones agrarias consideran que estas explotaciones deben situarse en el centro de la política agrícola europea, tanto por su importancia económica como por su función social y ambiental.
El debate también gira en torno a la necesidad de simplificar la burocracia que soportan agricultores y ganaderos, una de las principales críticas formuladas por el sector durante los últimos años.
Más allá de las ayudas: una cuestión de competitividad
La reforma de la PAC no solo determinará el reparto de las ayudas directas. También influirá en aspectos relacionados con la sostenibilidad, la incorporación de jóvenes, la innovación, el relevo generacional o la adaptación al cambio climático.
En un contexto marcado por el incremento de los costes de producción, la volatilidad de los mercados y las crecientes exigencias medioambientales, las organizaciones agrarias consideran imprescindible que la nueva PAC contribuya a mejorar la competitividad de las explotaciones europeas sin poner en riesgo su rentabilidad.
Para Galicia, donde el sector agroganadero representa uno de los principales motores económicos del medio rural, este equilibrio resulta especialmente importante.
Un momento clave para influir en las decisiones europeas
Las próximas semanas serán determinantes para que las comunidades autónomas, los Estados miembros y las organizaciones profesionales trasladen sus propuestas a las instituciones europeas.
Desde el SLG lamentan que todavía no exista una estrategia gallega claramente definida y reclaman una mayor coordinación entre la Consellería do Medio Rural y las organizaciones agrarias para defender una posición común.
La organización considera que todavía existe margen para influir en la negociación, aunque advierte de que el tiempo disponible se reduce conforme avanza el calendario comunitario.
Galicia necesita una PAC pensada para su realidad
Más allá del debate político, la reforma de la PAC representa una oportunidad para adaptar las políticas agrarias a un territorio con características únicas dentro de Europa.
Las explotaciones familiares, la producción de leche, el vacuno de carne, la ganadería extensiva y los sistemas tradicionales de aprovechamiento del territorio constituyen elementos esenciales del modelo agrario gallego y requieren herramientas específicas que garanticen su viabilidad.
El futuro de miles de agricultores y ganaderos dependerá, en buena medida, de que la nueva PAC sea capaz de reconocer esa diversidad y de responder a las necesidades reales de quienes mantienen vivo el campo gallego.
La negociación de la nueva PAC entra en una fase decisiva para el futuro del sector agrario gallego. Las organizaciones profesionales reclaman una mayor implicación institucional y un modelo que priorice la actividad agraria frente a la mera superficie, reforzando el papel de las explotaciones familiares como eje del desarrollo rural. Las decisiones que adopte la Unión Europea en los próximos meses marcarán el rumbo del campo gallego durante los próximos años.


