- La Xunta presenta el distintivo ‘Coa comida, Galicia sen desperdicio’ para impulsar la prevención de pérdidas y el aprovechamiento alimentario en toda la cadena
Galicia quiere dar un nuevo impulso a la prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario. La Xunta presentó este lunes, en Boqueixón (A Coruña), el distintivo ‘Coa comida, Galicia sen desperdicio’, una iniciativa destinada a reconocer y promover buenas prácticas en el aprovechamiento de los alimentos.
La presentación tuvo lugar en el restaurante O Balado, donde la conselleira do Medio Rural, María José Gómez, entregó simbólicamente el distintivo al cocinero Roberto Filgueira, del Grupo NOVE. El acto se celebró en vísperas del Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos.
Más allá de la restauración, el mensaje lanzado por la Administración gallega afecta directamente al conjunto de la cadena agroalimentaria: desde la producción primaria hasta la transformación, distribución, restauración y consumo.
Aprovechar más para poner en valor el trabajo del campo
Para el sector agrario, la prevención del desperdicio tiene una lectura especialmente relevante. Cada alimento que llega al consumidor incorpora trabajo, tierra, agua, energía, insumos y recursos económicos empleados por agricultores y ganaderos.
La Xunta vincula precisamente el aprovechamiento alimentario con el reconocimiento del esfuerzo realizado en las explotaciones y con la necesidad de utilizar de manera eficiente los recursos productivos. La conselleira María José Gómez defendió que aprovechar los alimentos al máximo contribuye también a cuidar el territorio y avanzar hacia una sociedad más responsable.
Este planteamiento conecta con la estrategia que el Gobierno gallego está desarrollando para prevenir las pérdidas y combatir el desperdicio alimentario. Entre las actuaciones anunciadas figura la creación de mecanismos que permitan dar salida a excedentes agrícolas y a productos que, pese a ser aptos para el consumo, quedan fuera de los canales comerciales por cuestiones de calibre, forma o apariencia.
Una estrategia para toda la cadena alimentaria
La Xunta está elaborando en 2026 la primera Estrategia de prevención de pérdidas y lucha contra el desperdicio alimentario de Galicia, concebida con un enfoque transversal.
La iniciativa contempla medidas relacionadas con la prevención, el aprovechamiento de excedentes aptos para el consumo, la formación, la sensibilización y la innovación. También se ha planteado una plataforma web para facilitar la comercialización de productos excedentarios o considerados ‘imperfectos’, con el objetivo de conectarlos con comedores colectivos.
El objetivo resulta especialmente significativo para las producciones de temporada, en las que una elevada concentración de oferta puede dificultar la comercialización de determinados productos en condiciones rentables.
La propia Xunta ha señalado además que está trabajando en un diagnóstico específico que permita disponer de datos propios y homogéneos sobre la generación de residuos alimentarios en Galicia.

Frutas, hortalizas y castañas: todo puede tener una segunda vida
Durante la presentación, Roberto Filgueira puso como ejemplo varios productos de temporada. En el caso de las manzanas, defendió el aprovechamiento incluso de aquellas piezas que no responden al estándar estético habitual del consumidor.
También destacó posibilidades de conservación y transformación para frutas y hortalizas. Productos como el tomate pueden congelarse para utilizarlos posteriormente en elaboraciones como mermeladas, prolongando así su vida útil.
Las castañas fueron otro de los ejemplos citados por el chef, que reivindicó su proximidad, calidad y precio como argumentos para incrementar su presencia en la cocina gallega y favorecer el aprovechamiento de una producción abundante.
Filgueira puso asimismo el foco en el medio rural como espacio donde el aprovechamiento de los recursos puede alcanzar niveles elevados. Entre los ejemplos mencionó el uso de restos orgánicos y subproductos vegetales para la alimentación del ganado, siempre dentro de las condiciones sanitarias y legales aplicables.
Un reto que también tiene dimensión económica
Reducir las pérdidas no es únicamente una cuestión ambiental o social. También puede convertirse en una vía para mejorar el rendimiento económico de las actividades agroalimentarias.
La legislación española ya sitúa la prevención como prioridad dentro de la gestión de las pérdidas y el desperdicio alimentario. La Ley 1/2025, de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario, establece una jerarquía que comienza por evitar que los excedentes lleguen a convertirse en desperdicio y contempla su transformación para consumo humano cuando la prevención no sea posible.
En este contexto, mejorar la planificación, la conservación, la transformación y la comercialización puede permitir que una mayor proporción del valor generado en las explotaciones permanezca dentro de la cadena alimentaria.
De los 1.300 millones de toneladas a una visión más actual
La Xunta recordó durante el acto la estimación publicada por la FAO en 2011, según la cual aproximadamente un tercio de los alimentos producidos para consumo humano se perdía o desperdiciaba a escala mundial, equivalente a unos 1.300 millones de toneladas anuales.
Las estimaciones más recientes permiten completar esa fotografía. El Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP) calculó que en 2022 se desperdiciaron 1.050 millones de toneladas de alimentos en los hogares, los servicios de alimentación y el comercio minorista. Esta cifra no es directamente comparable con la estimación de FAO de 2011, ya que utiliza un ámbito de medición diferente y se centra en el desperdicio en fases posteriores de la cadena.
La magnitud del problema explica que la prevención se haya convertido en una cuestión estratégica para los sistemas alimentarios.
Galicia busca convertir el aprovechamiento en una práctica de cadena
El nuevo distintivo presentado por la Xunta pretende trasladar este compromiso a empresas, entidades y organizaciones vinculadas a la alimentación. La Administración gallega plantea acompañarlo de formación, sensibilización, innovación y colaboración entre los diferentes eslabones de la cadena.
Para el sector primario, el desafío pasa por conseguir que más producción llegue al mercado y que aquella que no encuentre salida convencional pueda conservar valor mediante otros canales, procesos de transformación o fórmulas de aprovechamiento.
La prevención del desperdicio comienza, por tanto, mucho antes de que un alimento llegue a la cocina. En Galicia, la nueva estrategia pretende que agricultores, ganaderos, industria, distribución, restauración y consumidores formen parte de una misma cadena de aprovechamiento.
El objetivo final es sencillo de resumir: producir alimentos implica recursos y trabajo; aprovecharlos al máximo significa también poner en valor ese esfuerzo.



