- Agricultores del Sindicato Labrego Galego protestan ante la Xunta por el retraso en resolver las ayudas de incorporación y planes de mejora de 2025.
- El Sindicato Labrego Galego se moviliza ante la Xunta para exigir la resolución de las ayudas de incorporación agraria y planes de mejora de 2025, clave para el relevo generacional.
El campo gallego alza la voz
La falta de resolución de las ayudas de incorporación agraria y planes de mejora de 2025 ha llevado a agricultores y agricultoras a movilizarse en Galicia. Convocados por el Sindicato Labrego Galego (SLG), varios profesionales del sector se concentraron ante la sede de la Xunta mientras se celebraba el pleno del Consello Agrario Galego.
El objetivo de la protesta es claro: exigir que la Administración resuelva cuanto antes unas ayudas que consideran fundamentales para garantizar el futuro del rural. Según denuncian desde el sindicato, la incertidumbre administrativa está paralizando proyectos y poniendo en riesgo nuevas explotaciones.
Las ayudas destinadas a la incorporación de jóvenes al campo forman parte de las políticas de desarrollo rural vinculadas a la PAC y buscan facilitar el relevo generacional en el sector.
Ayudas clave para iniciar una explotación
Las líneas de incorporación están diseñadas para apoyar a quienes deciden comenzar su actividad agraria. En Galicia pueden alcanzar hasta 70.000 euros, dependiendo de factores como el tipo de explotación, la localización o si la persona solicitante es mujer o trabaja en zonas con limitaciones naturales.
Estas ayudas permiten afrontar inversiones iniciales como:
- compra de maquinaria
- mejora de instalaciones
- adquisición de ganado
- modernización de explotaciones
- adaptación a requisitos ambientales
En muchos casos, sin este apoyo público resulta difícil iniciar una actividad agraria viable.
Por eso el retraso en su resolución genera inquietud entre quienes ya han iniciado el proceso o están esperando la aprobación para continuar con su proyecto.

Testimonios desde el campo
Durante la concentración se escucharon testimonios de agricultores afectados por la situación.
Una de las participantes, Manola Suárez Pozas, criticaba la contradicción entre el discurso político y la realidad administrativa. Según explicaba, el sector lleva tiempo escuchando promesas de apoyo al rural que luego no se materializan en tiempo y forma.
Otro agricultor, Arren Sagar, señalaba el impacto directo de estos retrasos en la economía de las explotaciones. En su caso, la ayuda prevista ronda los 40.000 euros, una cantidad que podría resultar determinante para sacar adelante el proyecto.
Para muchos jóvenes, cada año de espera puede significar perder oportunidades o incluso abandonar la idea de incorporarse al sector.
Un problema que afecta al relevo generacional
El retraso en las ayudas no es un asunto menor. El campo gallego arrastra desde hace años un serio problema de envejecimiento.
Cada convocatoria de incorporación busca facilitar la entrada de nuevos profesionales al sector, algo fundamental para mantener la actividad productiva en el territorio.
Entre 2009 y 2024 más de 5.000 jóvenes se incorporaron al agro gallego gracias a estas líneas de apoyo.
Sin embargo, organizaciones agrarias alertan de que la burocracia, los retrasos y la incertidumbre pueden desincentivar a nuevas generaciones.
Además, los planes de mejora asociados a estas ayudas son clave para modernizar explotaciones existentes y aumentar su competitividad.

Galicia: entre el potencial agrario y la falta de relevo
Galicia cuenta con un sector agroganadero de gran peso económico, especialmente en producciones como:
- vacuno de leche
- carne
- horticultura
- producción ecológica
- apicultura
A pesar de este potencial, el abandono del campo sigue siendo una preocupación constante.
El acceso a la tierra, la rentabilidad de las explotaciones y la carga administrativa siguen siendo algunos de los principales obstáculos para quienes quieren iniciar actividad.
Las ayudas públicas pretenden precisamente reducir esas barreras iniciales.
El sector pide certezas
Desde el Sindicato Labrego Galego reclaman que la Xunta resuelva cuanto antes las solicitudes pendientes y garantice estabilidad en las convocatorias.
Para muchas explotaciones, estas ayudas no son un complemento, sino un elemento esencial del plan de negocio.
La movilización ante el Consello Agrario Galego busca precisamente visibilizar una preocupación compartida por buena parte del sector.
Porque en el rural, más allá de los anuncios, lo que realmente marca la diferencia son los plazos y la seguridad para planificar el futuro.


