- La Xunta archiva el plan de macrocelulosa de Altri por no poder asegurar la conexión eléctrica, marcando un hito en la defensa del territorio y en clave rural.
- La Xunta de Galicia inicia el archivo del proyecto industrial de Altri en Palas de Rei tras la negativa a una conexión eléctrica. Análisis del impacto para la agricultura, el rural y la opinión ciudadana.
La puntilla al proyecto de Altri
La Xunta de Galicia ha anunciado el inicio del procedimiento para archivar el proyecto industrial de Altri en Palas de Rei (Lugo), una macro-planta de producción de celulosa y fibras textiles que llevaba años en el centro del debate ciudadano, ambiental y económico de la comunidad gallega. La falta de una conexión eléctrica garantizada —clave para la viabilidad industrial— ha sido el argumento decisivo para dar marcha atrás en la tramitación administrativa del plan, poniendo en jaque una de las iniciativas más controvertidas de inversión en el rural gallego de esta década.
Este anuncio no solo tiene impacto en la industria forestal y energética de Galicia, sino también en sectores clave como la agricultura, la ganadería y el medio rural, que se habían posicionado tanto a favor como en contra en función de sus expectativas de empleo, desarrollo y sostenibilidad del territorio.
¿Qué era el proyecto de Altri y por qué generó tanta atención?
El proyecto impulsado por la multinacional portuguesa Altri y su filial Greenfiber pretendía instalar en la comarca de A Ulloa una gran fábrica de celulosa y fibras textiles de lyocell, con una prevista producción masiva y prometiendo miles de empleos directos e indirectos.
Desde su propuesta, el plan fue declarado proyecto industrial estratégico por la Xunta en diciembre de 2022 —una consideración que acortaba plazos administrativos y abría puertas económicas—, destacando el potencial de esta industria en la economía gallega y su posible aporte al sector forestal.
Sin embargo, la dimensión del proyecto, el consumo de recursos como el agua, la dependencia de vastas plantaciones de eucalipto y sus potenciales efectos ambientales despertaron un fuerte rechazo social y también debates técnicos amplios.
El factor determinante: la conexión eléctrica
El punto definitivo en el que se ha resquebrajado la viabilidad del proyecto ha sido la negativa a incluir la subestación eléctrica necesaria para alimentar la fábrica en la planificación energética nacional, además de la ausencia de soluciones alternativas claras.
La conselleira de Industria de la Xunta, María Jesús Lorenzana, ha señalado que sin acceso garantizado a una subestación eléctrica adecuada el proyecto no puede funcionar, y que la administración regional se ve obligada a ser coherente aplicando la ley y archivando el expediente si no se supera ese requisito en los próximos tres meses.
Fue precisamente la infraestructura energética lo que varios medios y análisis técnicos ya habían señalado como un punto débil del proyecto en 2025, cuando se anticipaba que sin luz ni agua el plan carecía de lógica industrial.
Voces del territorio: opinión social, rural y ambiental
La decisión de la Xunta ha sido celebrada con cautela por plataformas ciudadanas como Ulloa Viva, que mantienen que el proyecto, más allá de su inviabilidad técnica, era dañino por su impacto ambiental y su distancia respecto a un modelo de desarrollo rural sostenible.
Vecinos y colectivos rurales han destacado el papel de la presión social sostenida desde 2022, argumentando que la defensa del territorio y de actividades tradicionales como la agricultura y la ganadería fue clave para llegar a este punto.
Este episodio ha dibujado un debate más amplio sobre cómo se concilian los proyectos industriales de gran escala con los intereses de las gentes del campo —incluyendo ganaderos, agricultores y otros agentes productivos del rural— y con la preservación de un paisaje agrario diverso y tradicional.

Implicaciones para el sector agrario y ganadero
Aunque Altri no es un proyecto directamente agrario o ganadero, su impacto hubiese tenido efectos colaterales relevantes para estos sectores:
• Competencia sobre recursos hídricos: la planta habría requerido grandes cantidades de agua, un recurso cada vez más valorado en actividades agrícolas y ganaderas.
• Transformación del uso del suelo: la necesidad de grandes plantaciones de eucalipto (materia prima) podría haber modificado prácticas forestales tradicionales que hoy conviven con actividades agropecuarias.
• Empleo rural: la creación de puestos de trabajo en torno a un proyecto de esta envergadura ofrecía expectativas de fijación de población, pero también tensiones sobre la identidad productiva rural.
¿Qué significa este archivo para el rural gallego?
El archivo del proyecto de Altri marca un antes y un después en cómo se evalúan grandes iniciativas industriales en el marco rural español y gallego.
Para muchos habitantes del mundo rural —agricultores, ganaderos y otros productores— esta decisión representa una victoria en defensa del territorio, la gestión sostenible de recursos y una reflexión más profunda sobre qué modelo de desarrollo se desea para el campo y las zonas agrarias.
Al mismo tiempo, abre interrogantes sobre cómo atraer inversiones que respeten las dinámicas social, económica y ecológica del rural sin generar confrontaciones prolongadas o inseguridad jurídica para actores económicos.
En suma, la “derrota técnica” de un proyecto tan ambicioso refleja que el desarrollo rural y la industria extractiva o transformadora deben dialogar con las realidades locales y sus prioridades productivas, un aprendizaje valioso para futuras propuestas y políticas territoriales.


