5.5 C
Galicia
viernes, marzo 6, 2026

Muras da la vuelta a la eólica y pone condiciones a las eléctricas

Muras da la vuelta a la eólica y pone condiciones a las eléctricas

  • El Concello de Muras cambia las reglas de la eólica en Galicia al exigir retorno económico y social a las eléctricas en un territorio saturado de aerogeneradores.
  • Muras se convierte en referencia de la eólica en Galicia al negociar ingresos estables, ayudas a la vecindad e inversiones municipales frente a las grandes eléctricas.

Durante décadas, el viento de la Serra do Xistral movió molinos… pero no la economía local. El Concello de Muras, en el norte de la provincia de Lugo, fue durante años el ejemplo más extremo de un modelo eólico en el que la electricidad salía del territorio mientras el rural se vaciaba.

Hoy, esa realidad empieza a cambiar. Bajo el mandato del alcalde Manuel Requeijo, Muras ha logrado convertir la presencia masiva de parques eólicos en una fuente estable de ingresos públicos y retorno social, abriendo un debate incómodo sobre el reparto real de la riqueza energética en Galicia.

Un municipio pequeño con un impacto eólico descomunal

Situado en plena Serra do Xistral, Muras ronda los 600 habitantes y alberga más de 380 aerogeneradores. Durante años llegó a haber más molinos que vecinos, una imagen que resume con crudeza el desequilibrio entre producción eléctrica y beneficio local.

La implantación masiva de la eólica comenzó en los años noventa, cuando las grandes compañías encontraron en el Xistral el escenario perfecto: viento constante, monte comunal y ayuntamientos rurales con muy poca capacidad de negociación.

La eólica de los noventa: energía sin retorno

Durante más de dos décadas, el Concello apenas percibió ingresos más allá de tasas e impuestos insuficientes para compensar el impacto territorial. Los contratos fueron poco transparentes y las compensaciones, mínimas, tanto para la administración local como para los propietarios de los terrenos.

Mientras la producción eléctrica crecía, Muras seguía perdiendo población, servicios y capacidad financiera. Para buena parte de la vecindad, la eólica pasó a simbolizar un modelo ajeno a los intereses del rural.

 

Del malestar vecinal al cambio de estrategia

Con el paso del tiempo, el descontento fue a más. La oposición social a nuevos parques dejó un mensaje claro: o había retorno social, o no habría más eólica.

Ese clima marcó un punto de inflexión político. A partir de 2015, el Concello dejó de asumir un papel pasivo y empezó a imponer condiciones a las eléctricas, reclamando compensaciones económicas y sociales acordes con la dimensión real del impacto.

Ayudas a la electricidad: un gesto con mensaje

Uno de los primeros movimientos visibles fue la puesta en marcha de ayudas municipales para reducir la factura eléctrica de los vecinos. En un municipio rodeado de aerogeneradores, la medida tenía una carga simbólica evidente: la energía producida en el territorio debía reflejarse en los hogares.

Estas ayudas sirvieron también como herramienta política, reforzando la posición del Concello en las negociaciones y evidenciando las contradicciones del modelo eólico tradicional.

La repotenciación como nueva oportunidad

El final de la vida útil de muchos parques instalados en los años noventa abrió una nueva etapa. La repotenciación eólica —sustituir decenas de aerogeneradores antiguos por un número reducido de máquinas más potentes— permitió volver a sentarse a la mesa con las compañías eléctricas.

En uno de los principales parques de Muras, el proceso supone pasar de 74 aerogeneradores a solo 11 de nueva generación, aumentando la potencia instalada y reduciendo la ocupación territorial. La operación fue autorizada por la Xunta de Galicia dentro de su política de modernización del sector.

El acuerdo con Iberdrola: ingresos garantizados

En este contexto, el Concello cerró un acuerdo clave con Iberdrola, que cambia de forma sustancial la relación con el sector. El pacto garantiza:

• 125.000 euros anuales fijos para el Concello, actualizados con el IPC.

• Un mínimo del 2,5 % de la producción anual del parque, con un suelo de 200.000 euros al año.

• Compromisos en infraestructuras municipales y recuperación de tierras.

Para un municipio con una base fiscal muy limitada, estos ingresos suponen una estabilidad financiera inédita, permitiendo reforzar servicios públicos, políticas sociales y apoyo a la población residente.

Muras, referencia incómoda en el debate gallego

El caso de Muras ha entrado de lleno en el debate político gallego sobre el reparto de la riqueza eólica. Desde el BNG, el modelo municipal se presenta como ejemplo de una vía alternativa frente a un sistema que durante décadas concentró los beneficios en las grandes eléctricas.

En un momento de expansión y repotenciación de las renovables, Muras se ha convertido en un referente que cuestiona el statu quo del sector.

El viento sigue soplando

Los aerogeneradores continúan marcando la silueta del Xistral. El viento sigue soplando con la misma fuerza de siempre. La diferencia es que ahora parte de esa riqueza se queda en el territorio.

Muras demuestra que incluso un concello pequeño puede negociar de igual a igual si hay estrategia, conocimiento del terreno y voluntad política. Un ejemplo que resuena con fuerza en el rural gallego… y que incomoda a más de un despacho.

Artículos relacionados

ÚLTIMOS ARTÍCULOS