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«UN PASO HACIA LA TECNOLOGÍA»
las incógnitas de la transición

junio 25, 2019
Estos días estoy de suerte, voy acompañada de un estudiante de veterinaria realizando prácticas como parte de su programa final de carrera.
Estamos en simbiosis, él me ayuda con la rutina de mi día a día y yo procuro enseñarle mi labor de asesoramiento en ganaderías de leche. Se nos ocurrió escribir nuestro enfoque de cómo las ganaderías pasan de ordeño en sala a ordeño robotizado observando no solo desde mi punto de vista sino también de mi compañero, quien está teniendo su primer contacto con este mundo.

 

Son muchas las dudas que pueden surgir en la cabeza de todo aquel que decide acometer el reto de asumir la robotización de su granja. La mayoría de todos estos pensamientos vienen de mano del desconocimiento del que, como el estudiante, se carece de experiencia con tales robots. Lo primero que asusta al pensar en instalar un robot es, al fin y al cabo, lo principal: ¿Quieren las vacas entrar de buena gana al robot?

La respuesta a esta pregunta se resuelve rápidamente al visitar la primera granja de la mañana. Simplemente, ¡sí! Las vacas aprenden una nueva rutina incluso antes que el ganadero. Tal ejercicio de visita y comprobación del manejo que se lleva a cabo debería haberse hecho antes de adquirir cualquier nueva tecnología; así como preguntarse: ¿qué fiabilidad nos brindan las distintas marcas?, es el primer paso hacia la tranquilidad.

 

Una vez que al estudiante le quedó claro que las vacas no tienen miedo al box de ordeño, le surge una segunda incógnita, no por eso menos intrigante: ¿entran las vacas solas? Aquí existen múltiples factores que condicionan el proceso, y como comprobó mi acompañante durante un mes, ¡todo depende del manejo!
Partiendo inicialmente de que Lely trabaja exclusivamente en tráfico libre, significa que los animales se dirigen al ordeño, descanso y pesebre a su libre albedrío, siendo lo único que se precisa espacio suficiente disponible por vaca. Así, en este modelo de establos, bien con los robots localizados en la cabeza de la nave o en la tercera fila de cubículos, las vacas pueden circular sin obstáculos, siendo el factor humano la única ‘trampa’. En ocasiones nos encontramos con personas que se estresan mucho viendo la lista de retrasos con vacas que superan un intervalo de 8 horas sin ser ordeñadas. Esto sería preocupante los primeros días, en los que nos encontramos en la habituación al ordeño robotizado, pero tras superar el mes de adaptación, y mientras no se vierta leche en las camas, (para evitar infecciones de la mama contagiadas de animal a animal), no hay motivo para empujar vacas. Simplemente hay que darles tiempo. Ahora bien, en el caso de tener el robot con una alta ocupación (superior al 10% de tiempo libre), puede ser una buena opción comenzar a arrimar vacas con más de 8 horas ausentes, teniendo en cuenta que estos retrasos por lo general serán vacas de menor jerarquía.

Otro factor de manejo clave es la alimentación, sobre todo en los primeros días de la habituación, ya que si no estimulamos de algún modo el apetito de las vacas para ir en busca del ‘caramelo’ al robot, dicho período de adaptación puede resultar más largo. Así, por lo menos inicialmente, debemos crear una ración a nivel del pesebre que haga una ‘panza ligera’ para que las vacas estén más activas y se levanten del cubículo, es decir, reducir la energía y suplementar en el robot con concentrado. Una vez que los animales tienen la rutina aprendida (debería ser alrededor de un mes para la adaptación completa), podemos variar la ración e incluso cambiar la estrategia alimentaria, aunque no en todos los establos funciona. Los libros hablan de una transición previa de dos semanas suministrando en el pesebre el concentrado que se aportará en el robot. La teoría es buena, pero en la práctica lo cierto es que prácticamente nadie toma la decisión de variar la ración con anterioridad a la puesta en marcha, de hecho nos encontramos con nutricionistas reticentes a bajar la energía del pesebre. Podemos observar que esta iniciativa no favorece la entrada de los animales, llevando a las ganaderías a una adaptación muy lenta, teniendo que empujar varios animales y durante muchos días. La transición se hace tediosa pudiendo llegar a perjudicar las entradas el resto del año. No existiendo otro condicionante, como la sobrepoblación, estas granjas se quedan en los 2,5-2,8 ordeños de media. Así observamos granjas que tardan varios meses en estabilizarse alrededor de esa media objetivo de tres ordeños en el robot y empujando menos de diez vacas entre la mañana y la noche.

Entre otros, también resulta clave la salud pedal del ganado, es decir: unos cascos fuertes, un recorte bien aplomado y libres de afectaciones que causen la cojera. En caso contrario, tendremos de seguro vacas que recoger. En este aspecto, se aconseja realizar el recorte de cascos a todos los animales 1-2 meses antes de comenzar el ordeño para evitar posibles cojeras. Del mismo modo, tampoco se recomienda realizar la podología hasta 2-3 meses después de la puesta en marcha para evitar el estrés y que los animales pierdan la rutina aprendida.

Uno de los puntos más importantes es el manejo de los animales en tráfico libre. Nos topamos con mucha gente mayor en las ganaderías que, en la mayor parte de los casos, pueden desentenderse de manejar las nuevas tecnologías ya que existe un relevo generacional. En otros casos, aun existiendo dicho relevo, se sienten responsables de continuar participando en la granja, siendo así que en algunos casos interrumpen sin querer el trabajo efectivo en la explotación. Esto se ve normalmente traducido en arrimar vacas a las que no les corresponde ordeñarse aun cuando superen las 8 horas de ausencia. Un consejo en este aspecto es permanecer en el establo el menor tiempo posible y darle libertad a los animales para asistir al robot cuando lo decidan,de otro modo, se desperdician las ventajas del tráfico libre.

Tras la visita a la segunda granja, el estudiante se queda pensativo y, a continuación comenta: ‘Este ganadero que acabamos de visitar parece bastante estresado, incluso parece que las vacas se quedan más tranquilas que él’. Se trata de una muy buena observación.
Solemos comprobar a diario en el campo que la adaptación del ganado a una nueva rutina no es el problema, la mayor dificultad reside en nosotros. Como seres humanos, las preocupaciones que nos abordan, son las que retrasan el período de adaptación de los animales al robot. Debemos tener en cuenta que adaptarse a una nueva tecnología no está al alcance de cualquiera.

¿Será muy duro el período de adaptación de las vacas al robot? ¿Tendré que pasar muchos días sin dormir? Esto es muy variable entre ganaderías y ganaderos, ya que todo depende de la actitud y filosofía con la que cada uno afrontamos la vida. Para unos será mucho quedarse 3-4 días de noche, algunos incluso se quejan de la rutina de trabajo sin haber pisado la cuadra de noche, mientras otros aseguran que ‘no hay problema, tengo todo bien controlado’. Aunque hay algún caso extremo, tanto de menos como de más, hablamos de cinco días como máximo empujando animales con tesón y prácticamente sin parar. Más tiempo tampoco es aconsejable porque como mencionamos anteriormente, las vacas se adaptan muy pronto a ser recogidas y muchos ganaderos nos informan que ‘parece que están esperando a que las vayan a levantar’.

Cuando ya conocemos la base del robot en tráfico libre, es necesario saber la inversión necesaria a realizar en el establo:
¿Qué obra y cuidados requiere el robot? En el caso de construir una nave nueva, este sería el espacio destinado al robot y sala técnica, junto con un área frontal libre para permitir la circulación fluida delante del robot (máximo unos 30m2 para un robot en total, donde se requiere un foso destinado a desagüe en la zona del box de ordeño). Cabe poner especial atención en el cuidado de las pezuñas de las vacas que pisan por primera vez en una superficie nueva. Tratándose de hormigón, se aconseja lavar los corredores con agua a presión, con el fin de arrastrar las partículas más pequeñas restantes de la obra y que pueden rozar contra el casco causando heridas. Esparcir las naves con purín unos 15 días antes ayudará a pre-pulir el suelo (evitar el gran desgaste de los cascos desactivando el ácido de los productos de hormigón tratado). En el caso de establo reacondicionado, habrá que localizar el sitio en el que haya que prescindir de menos cubículos, pero recordando que el ancho de los corredores puede ser limitante para favorecer el tráfico fluido. El mantenimiento que requiere el robot es diario, ya que trabaja las 24 horas prácticamente sin descanso. Principalmente nos referimos a la limpieza, que no debería llevar más de diez minutos por la mañana y otro tanto por la noche. Además de un mantenimiento trimestral realizado por los técnicos especialistas.

Una vez que estos puntos estén superados y el robot se encuentra en pleno rendimiento, surge otra gran incógnita: ¿Qué hago con toda la información que tengo ahora disponible? En un primer momento puede suceder que nos sintamos sobrepasados por la cantidad de datos. De hecho, surgen muchas dudas, sobre todo a nivel de la salud de la ubre de los animales debido a los valores de colorimetría, conductividad y temperatura que aparecen en rojo en el informe para cada pezón en cada ordeño. De este modo se identifican alertas que antes no conocíamos, por tanto los registros de datos deben analizarse a diario para monitorizar y comprobar la posible enfermedad de la que nos alerta. Lo más importante es afrontar todos estos nuevos retos con una mente abierta y con la voluntad de aprender cómo gestionarlos. No debemos obsesionarnos con querer, de repente, saber interpretar y sacar conclusiones de todos los datos.
Mucho más recomendable es ir adaptándonos poco a poco al funcionamiento del robot, asimilando las explicaciones que el asesor nos proporciona ya sea de forma presencial o remota. No se debe intentar comparar nuestros datos con los de otras explotaciones, recordemos que ya solo el manejo del sistema es muy distinto de una granja a otra. Los objetivos varían de unos a otros con lo cual debemos fijarnos unos objetivos realistas a corto y medio plazo para poder cumplirlos.

Al final del día, el estudiante parece sorprendido por la simpleza del sistema y lo mucho que nos complicamos inicialmente sin necesidad.

Está en la mano de todos (ganaderos y asesores) que la transición sea lo más simple posible, por eso debemos trabajar y aprender en equipo. Si contamos con las instalaciones adecuadas, con suficiente espacio en la nave y seguimos las pequeñas recomendaciones acerca del manejo y de manera progresiva, el éxito de nuestra aventura tecnológica estará más próximo de lo que pueda parecer.


 

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