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viernes, abril 17, 2026

Uniones Agrarias demanda un plan urgente de protección de infraestruturas en las zonas de montaña quemadas

  • Alerta de la necesidad de adelantarse al riesgo de avenidas torrenciales tras el fuego

Santiago, 26 de julio de 2022– Unions Agrarias demanda de la Xunta de Galicia la inmediata puesta en marcha de un plan de protección de infraestructuras y red viaria en las zonas de montaña ardidas estas semanas en las provincias de Lugo y Ourense. La organización alerta de los riesgos que podrían derivarse de la situación actual e insta a la administración autonómica a actuar con previsión y rapidez para evitar los daños catastróficos que podrían producirse en cuanto vuelvan las lluvias, y que podrían dejar zonas incomunicadas.

Uniones Agrarias recuerda que la magnitud y la extensión de los incendios que afectaron la amplias zonas de las provincias de Lugo y Ourense han dejado el suelo totalmente desprotegido. Una situación que se extiende por las más de 25.000 hectáreas asoladas por las lapas y a las que ahora podrían añadirse nuevos daños derivados de la erosión tan pronto haya aguaceiros o tronadas de cierta intensidad.

UUAA recuerda que es urgente desplegar un plan de intervenciones que evite nuevos daños poducidos por las escorrentías de agua que, sin una intervención idónea, podrían destrozar la red viaria de las zonas de montaña de Lugo y Ourense, y mismo amenazar núcleos de población situados en zonas de pendiente.

La organización agroganadera considera imprescidible actuar con rigor y realizar lo antes posible un inventario de puntos críticos. Así como acometer de inmediato la limpieza de cunetas y taxeas y pequeñas obras de restauración hidrológica que prevengan la llegada masiva de sedimentos a la red viaria y a las zonas mñais bajas; con el consiguiente atoamento de los elementos de evacuación de aguas, que no están dimensionados para los caudales picos que se producen en las zonas quemadas, sin vexetacion que limite la velocidad de las escorrentías y su capacidad de erosionar arrastrando tierra y cenizas a su paso.

Uniones Agrarias destaca que es necesario impulsar uno despliegue inmediato y efectivo de los trabajos en el monte antes de que vuelvan las lluvias. En esa línea insta a la Xunta a actuar con rapidez y a implementar sin demora las medidas de prevención y restauración hidrológica contemplados en el decreto de medidas de emergencia. Y recuerda que en el Caurel y en las zonas de Valdeorras arrasadas por el lumen este momento a lluvia es el elemento con mayor capacidad de multiplicar los daños de no actuarse con premura.

La organización agroganadera recuerda que trala ola de fuegos de agosto de 2006 las lluvias de septiembre y las avenidas de agua que bajaron torrencialmente de los montes sin vegetación provocaron inundaciones, rompieron entre otras la vía rápida del Salnés (que tardó 5 meses en repararse) y afectaron a líneas ferroviarias y tendidos eléctricos. Así como a los bancos marisqueros, que se vieron afectados por la acumulación de lodos arrastrados.

En la actual situación se trata de actuar para evitar daños y situaciones de emergencia en las comarcas de montaña arrasadas por el fuego, especialmente vulnerables debido a las pendientes y a la posición y tipología de la red viaria. Al mismo tiempo, compre garantizar la calidad del agua de suministro a la población, tanto de pozos como traídas, mientras no se estabilice la situación de los suelos quemados.

Unions Agrarias demanda de la Xunta de Galicia la inmediata puesta en marcha de un plan de protección de infraestructuras y red viaria en las zonas de montaña ardidas estas semanas en las provincias de Lugo y Ourense. La organización alerta de los riesgos que podrían derivarse de la situación actual e insta a la administración autonómica a actuar con previsión y rapidez para evitar los daños catastróficos que podrían producirse en cuanto vuelvan las lluvias, y que podrían dejar zonas incomunicadas.

Uniones Agrarias recuerda que la magnitud y la extensión de los incendios que afectaron la amplias zonas de las provincias de Lugo y Ourense han dejado el suelo totalmente desprotegido. Una situación que se extiende por las más de 25.000 hectáreas asoladas por las lapas y a las que ahora podrían añadirse nuevos daños derivados de la erosión tan pronto haya aguaceiros o tronadas de cierta intensidad.

UUAA recuerda que es urgente desplegar un plan de intervenciones que evite nuevos daños poducidos por las escorrentías de agua que, sin una intervención idónea, podrían destrozar la red viaria de las zonas de montaña de Lugo y Ourense, y mismo amenazar núcleos de población situados en zonas de pendiente.

La organización agroganadera considera imprescidible actuar con rigor y realizar lo antes posible un inventario de puntos críticos. Así como acometer de inmediato la limpieza de cunetas y taxeas y pequeñas obras de restauración hidrológica que prevengan la llegada masiva de sedimentos a la red viaria y a las zonas mñais bajas; con el consiguiente atoamento de los elementos de evacuación de aguas, que no están dimensionados para los caudales picos que se producen en las zonas quemadas, sin vexetacion que limite la velocidad de las escorrentías y su capacidad de erosionar arrastrando tierra y cenizas a su paso.

Uniones Agrarias destaca que es necesario impulsar uno despliegue inmediato y efectivo de los trabajos en el monte antes de que vuelvan las lluvias. En esa línea insta a la Xunta a actuar con rapidez y a implementar sin demora las medidas de prevención y restauración hidrológica contemplados en el decreto de medidas de emergencia. Y recuerda que en el Caurel y en las zonas de Valdeorras arrasadas por el lumen este momento a lluvia es el elemento con mayor capacidad de multiplicar los daños de no actuarse con premura.

La organización agroganadera recuerda que trala ola de fuegos de agosto de 2006 las lluvias de septiembre y las avenidas de agua que bajaron torrencialmente de los montes sin vegetación provocaron inundaciones, rompieron entre otras la vía rápida del Salnés (que tardó 5 meses en repararse) y afectaron a líneas ferroviarias y tendidos eléctricos. Así como a los bancos marisqueros, que se vieron afectados por la acumulación de lodos arrastrados.

En la actual situación se trata de actuar para evitar daños y situaciones de emergencia en las comarcas de montaña arrasadas por el fuego, especialmente vulnerables debido a las pendientes y a la posición y tipología de la red viaria. Al mismo tiempo, compre garantizar la calidad del agua de suministro a la población, tanto de pozos como traídas, mientras no se estabilice la situación de los suelos quemados.

 

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