- La sobreproducción y la caída de precios en varias DO gallegas ponen en jaque a los viticultores, que reclaman inspecciones y medidas urgentes.
Un mercado tensionado por la uva gallega
La campaña de vendimia en Galicia avanza con cifras récord y, al mismo tiempo, con una creciente preocupación entre los viticultores. En la Denominación de Origen Rías Baixas se esperan 50 millones de kilos de uva, un volumen que supera la capacidad de absorción del mercado y amenaza con hundir los precios. Según datos del propio sector, ya circula uva en el mercado paralelo entre 0,30 y 0,40 €/kilo, muy por debajo de los costes de producción, cuando en vendimias recientes el precio rondaba los 0,70 €/kilo.
El riesgo de que este excedente distorsione el mercado ha llevado a Unións Agrarias a exigir a la Xunta de Galicia y a la Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA) una campaña de inspecciones rigurosas que garantice el cumplimiento de la Ley de la Cadena Alimentaria, la cual prohíbe pagar por debajo de costes.
Denominaciones con dos velocidades
No todas las denominaciones gallegas viven la misma realidad.
• Valdeorras y Monterrei disfrutan de precios sólidos, con el godello por encima de 2 €/kilo, gracias a la fuerte demanda.
• En cambio, Ribeira Sacra, Ribeiro y Rías Baixas afrontan caídas notables de precios y dificultades para colocar la uva.
La situación más crítica se da en Ribeira Sacra, donde en campañas anteriores hasta 350 viticultores no lograron vender su producción, y todo apunta a que el escenario podría repetirse este año. En el Ribeiro, algunas variedades ya cotizan entre 0,50 y 1,50 €/kilo, consolidando la tendencia bajista que se anunciaba desde el verano.
Impacto directo en el rural
El problema no se limita a una cuestión de precios: afecta de lleno al equilibrio territorial y medioambiental. La viticultura gallega cumple un papel clave en la fijación de población y en la gestión del territorio. Prueba de ello fue la reciente ola de incendios, donde los viñedos actuaron como barreras naturales contra el fuego, y muchos viticultores colaboraron activamente en la extinción con sus propios tractores.
Un desplome en el precio de la uva podría acelerar el abandono de parcelas, con consecuencias graves para el paisaje agrario y la sostenibilidad de zonas rurales.
Exigencias al sector y a la administración
Unións Agrarias reclama medidas concretas:
• Garantizar que todo kilo de uva entre en bodega con contrato previo y precio fijado.
• Cumplir con los plazos de pago de un mes establecidos por ley.
• Publicar y aplicar costes de referencia oficiales por DO para fijar precios mínimos.
• Frenar las ayudas públicas a grandes plantaciones mientras exista sobreproducción.
La organización insiste en que “no tiene sentido subvencionar a una bodega para que compre su propia uva”, y pide que las ayudas se vinculen a la compra a pequeños productores, evitando que los fondos públicos agraven los desequilibrios actuales.
Una vendimia decisiva
Con 38 millones de kilos recogidos ya en las DO gallegas (31 en Rías Baixas, 4 en Ribeiro, 2 en Valdeorras, 400.000 en Ribeira Sacra y 100.000 en Monterrei), el sector encara unas semanas críticas. El futuro inmediato pasa por contener los excedentes y asegurar precios justos, o de lo contrario, Galicia podría vivir un punto de inflexión en su viticultura: de motor de desarrollo rural a terreno en riesgo de abandono.


