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sábado, abril 11, 2026

El cooperativismo lácteo lidera la reducción de emisiones

  • Las cooperativas lácteas impulsan un plan para reducir un 30 % la huella de carbono antes de 2030 y marcan el rumbo ambiental del sector.
  • El cooperativismo lácteo español impulsa la reducción de emisiones en las granjas. El sector busca recortar un 30 % su huella de carbono antes de 2030.

El vacuno de leche acelera su transición climática

El sector lácteo español ha decidido dar un paso adelante en uno de los grandes debates del campo: cómo producir alimentos reduciendo al mismo tiempo el impacto ambiental. Las principales cooperativas del país han puesto en marcha una hoja de ruta para reducir un 30 % la huella de carbono antes de 2030, una meta que puede marcar el futuro de miles de explotaciones.

La iniciativa parte del propio cooperativismo agrario, que lleva años trabajando en mejorar la eficiencia de las granjas, optimizar la alimentación del ganado o aprovechar mejor los residuos ganaderos.

El reto no es menor. Aunque el sector lácteo representa aproximadamente el 1 % de las emisiones de CO₂ de la economía española, la presión regulatoria y del mercado para reducirlas es cada vez mayor.

Ocho cooperativas que quieren cambiar el modelo

El compromiso lo han asumido ocho grandes cooperativas del país:

  • Aira
  • Central Lechera Asturiana
  • Covap
  • Kaiku
  • Coinga
  • Clun
  • Agrocantabria
  • Cadí

En conjunto producen alrededor de 1,5 millones de toneladas de leche al año, cerca del 20 % del total nacional.

Si logran su objetivo, la reducción alcanzaría unas 450.000 toneladas de CO₂ equivalente, una cifra significativa dentro del sector agroganadero.

Los avances ya son visibles. Según el estudio Climate Neutral Farms, muchas explotaciones se acercan a la conversión 1:1, es decir, emitir un kilo de CO₂ equivalente por cada litro de leche producido.

Para las cooperativas, el desafío ahora es seguir reduciendo esa cifra sin comprometer la viabilidad económica de las granjas.

Las granjas concentran la mayor parte de las emisiones

Más del 90 % de la huella de carbono de la leche se genera dentro de la propia explotación. Por eso las estrategias se centran principalmente en el manejo del ganado y en los recursos que utiliza la granja.

Entre las principales líneas de trabajo destacan:

  • Alimentación de precisión para reducir emisiones entéricas
  • Mejora genética y sanitaria del ganado
  • Producción de forrajes más eficientes
  • Gestión avanzada de purines
  • Generación de energía renovable en explotaciones e industrias

La tecnología y el asesoramiento técnico están jugando un papel clave en este proceso. Cada vez más granjas cuentan con herramientas para medir su huella ambiental y ajustar sus sistemas productivos.

Ejemplos que ya están dando resultados

Algunas cooperativas llevan años aplicando estas medidas.

  • Covap

La cooperativa ha reducido un 18 % la huella de carbono por litro de leche entre 2020 y 2024 en las explotaciones integradas en su plan climático.

El proyecto implica a más de 200 ganaderías y abarca todo el ciclo de producción, desde la nutrición del ganado hasta la energía utilizada en las instalaciones industriales.

Parte del avance se debe a la combinación de energía solar, biomasa y biogás, con el objetivo de que al menos el 65 % del consumo energético tenga origen renovable.

  • Central Lechera Asturiana

El grupo lleva trabajando en su estrategia climática desde 2019 y ya ha conseguido reducir un 50 % de las emisiones industriales directas.

Entre las medidas aplicadas destacan:

  • Optimización de rutas de recogida de leche
  • Mejora de la eficiencia energética en plantas
  • Asesoramiento nutricional en granjas
  • Rotación de cultivos para mejorar el suelo
  • Producción de biometano a partir de purines

Galicia: una potencia lechera en transformación

Galicia, una de las grandes regiones lecheras de Europa, también está implicada en este proceso.

La cooperativa Aira calcula la huella de carbono de sus granjas desde 2020 y trabaja para analizar casi toda la leche que recoge. Su estrategia incluye medidas en alimentación animal, energía renovable y logística.

Entre sus objetivos figura que al menos el 80 % de la soja utilizada en piensos proceda de zonas no vinculadas a la deforestación.

Además, desarrolla proyectos piloto en explotaciones para reducir emisiones de metano y mejorar la gestión de purines.

Por qué aparecen unas empresas y otras no

Una de las preguntas que surgen al analizar estas iniciativas es por qué algunas empresas relevantes del sector lácteo no figuran en el acuerdo.

La clave está en la estructura del propio sector.

Las entidades que lideran este plan son cooperativas de ganaderos, organizaciones que trabajan directamente con las explotaciones y pueden aplicar cambios en alimentación, manejo o gestión ambiental.

En cambio, muchas grandes industrias lácteas que operan en España —incluidas algunas muy presentes en Galicia— no forman parte del acuerdo porque se trata de una iniciativa impulsada desde el cooperativismo.

Esto no significa que no desarrollen medidas ambientales, pero sí refleja una realidad del sector: la transformación climática del vacuno de leche está naciendo principalmente desde las organizaciones que agrupan a los productores.

Un cambio que va más allá del clima

La reducción de emisiones se está convirtiendo también en una cuestión económica y estratégica.

Los mercados, las industrias y la normativa europea exigen cada vez más garantías de sostenibilidad. Para muchas explotaciones, adaptarse será clave para mantener su actividad en los próximos años.

Además, muchas de las medidas aplicadas mejoran la eficiencia productiva, reducen costes energéticos o generan nuevas oportunidades, como la producción de biogás o fertilizantes orgánicos.

El futuro del sector pasa por producir mejor

El sector lácteo español afronta una década decisiva. Reducir emisiones sin perder competitividad será uno de los grandes retos.

El cooperativismo ha decidido tomar la iniciativa, apostando por un modelo en el que la sostenibilidad se integre en el día a día de las granjas.

Si la hoja de ruta se cumple, el vacuno de leche podría convertirse en uno de los ejemplos más claros de cómo el campo puede avanzar hacia una producción más eficiente, rentable y alineada con las nuevas demandas de la sociedad.

 

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