- El incendio forestal de Porto do Son supera las 20 hectáreas y mantiene activo un amplio dispositivo de extinción.
- El incendio forestal declarado en Ribasieira, Porto do Son, supera las 20 hectáreas y moviliza medios aéreos y terrestres de Galicia y del Estado.
El monte de Porto do Son vuelve a estar este lunes en el centro de la atención por un incendio forestal que permanece activo en la parroquia de Ribasieira y que, según las últimas estimaciones disponibles, ya ha afectado a más de 20 hectáreas.
El fuego comenzó a las 14:42 horas y su evolución durante la tarde obligó a incrementar progresivamente el dispositivo de extinción. Lo que inicialmente era un despliegue preventivo de importantes dimensiones terminó requiriendo la incorporación de nuevos medios ante el avance de las llamas.
La columna de humo generada por el incendio ha sido visible desde distintos puntos de la comarca de O Barbanza, mientras los equipos de extinción trabajan para contener el perímetro y evitar que el fuego continúe avanzando.
Un dispositivo reforzado ante la evolución del incendio
La respuesta de la Administración autonómica ha ido creciendo a medida que evolucionaba el incendio.
En los últimos datos facilitados, el operativo de la Xunta incluye cinco aviones y siete helicópteros, junto con seis agentes forestales, dos técnicos, nueve brigadas, seis motobombas, dos palas y dos unidades técnicas de apoyo.
El despliegue inicial ya había sido considerable. En los primeros momentos participaron tres hidroaviones y tres helicópteros, además de brigadas, motobombas, agentes forestales y personal técnico. La decisión de movilizar numerosos recursos desde el comienzo buscaba precisamente atacar el fuego con rapidez y evitar que adquiriese mayores dimensiones.
Sin embargo, la evolución posterior demostró la dificultad de controlar las llamas y obligó a ampliar el operativo.
A estos recursos se sumaron también medios del Ministerio para la Transición Ecológica, entre ellos un avión FOCA y una brigada, dentro del dispositivo coordinado con la Xunta para apoyar las labores de extinción.
El fuego pone de nuevo el foco sobre la gestión del monte
Más allá de la evolución concreta de este incendio, episodios como el de Ribasieira vuelven a poner sobre la mesa uno de los principales desafíos del medio rural gallego: la protección y gestión de un territorio forestal sometido cada verano a episodios de elevado riesgo.
El incendio se produce, además, en un contexto meteorológico especialmente desfavorable. La jornada de este lunes ha estado marcada por temperaturas elevadas en Galicia, una circunstancia que incrementa la vulnerabilidad de la vegetación frente a la propagación del fuego.
El Índice de Risco Diario de Incendio Forestal (IRDI) de la Xunta constituye precisamente una herramienta para valorar las condiciones que pueden favorecer la intensidad del fuego. El sistema se basa en el índice canadiense Fire Weather Index y considera que, cuanto mayor es el riesgo, mayor puede ser la intensidad del incendio y más complicada su extinción.
En este escenario, la rapidez de detección y la intervención durante las primeras horas continúan siendo factores decisivos para limitar los daños.
El riesgo para el territorio rural va más allá de la superficie quemada
La superficie afectada es uno de los principales indicadores para valorar un incendio, pero no es el único.
En el medio rural, un fuego puede afectar a masas forestales, terrenos agrícolas, infraestructuras, caminos, explotaciones y espacios próximos a viviendas. También puede generar pérdidas económicas indirectas relacionadas con el aprovechamiento forestal y con la capacidad productiva futura del territorio.
El incendio de Ribasieira recuerda así que la prevención no puede limitarse a la actuación durante los meses de mayor riesgo. La limpieza de áreas estratégicas, la gestión de la biomasa, el mantenimiento de pistas forestales y la planificación de las masas forestales forman parte de una estrategia más amplia de protección del territorio.
En Galicia, donde el monte tiene un importante peso económico, ambiental y social, la prevención de los incendios constituye también una cuestión directamente relacionada con el futuro del medio rural.
Una motobomba sufre un accidente durante la extinción
Las dificultades del operativo quedaron reflejadas también en un accidente registrado durante las labores de extinción.
Una motobomba municipal de Noia que participaba en el dispositivo se salió del camino forestal y cayó por una ladera, dando varias vueltas de campana. El conductor pudo salir por su propio pie y permaneció consciente, aunque tuvo que ser atendido y trasladado posteriormente a un centro sanitario por heridas leves.
El incidente pone de manifiesto las condiciones especialmente complejas en las que trabajan los profesionales encargados de combatir los incendios forestales, especialmente cuando las labores se desarrollan en terrenos de montaña con fuertes pendientes y accesos difíciles.
Porto do Son, pendiente de la evolución del fuego
A última hora de la tarde, el incendio continúa activo y los equipos de extinción mantienen los trabajos para frenar su avance.
La primera estimación oficial sitúa ya por encima de las 20 hectáreas la superficie afectada, aunque la cifra puede variar mientras continúen las labores y se complete la evaluación del perímetro quemado.
Por ahora, el objetivo prioritario es controlar el incendio y evitar que las llamas sigan ganando terreno durante las próximas horas.
El episodio vuelve a recordar la fragilidad del monte gallego frente al fuego y la importancia de combinar una respuesta rápida y eficaz ante las emergencias con políticas permanentes de prevención, gestión forestal y protección del territorio rural.



