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Acidez y salinidad en el suelo: detección e importancia

junio 4, 2018
La acidez y la salinidad en el suelo constituyen dos problemas de diferente magnitud en las zonas agrícolas. Mientras que en los suelos agrícolas de Galicia la acidez es predominante —variable por áreas, pero elevada en general—, la salinidad se ve limitada por los aportes del agua de lluvia. Aún así, en los suelos de cultivos protegidos —invernaderos basicamente—, debido a los aportes de abonados y la ausencia de precipitación y lavado, la salinidad puede constituír un factor importante a la hora de implantar un cultivo, frenando su desarrollo e impidiendo su implantación.

Oscar Antón Pérez García
Ingeniero Técnico Agrícola


La acidez como constante en los suelos de Galicia

La acidez es una característica general de los suelos gallegos. La composición de la roca madre, la estructura limosa o arenosa, la escasa profundidad, la presencia de la materia orgánica y la humedad provocan un aumento de la acidez en el suelo. La acidez conlleva consecuencias graves para la fertilidad:

  • Reduce o ralentiza la mineralización de la materia orgánica en descomposición, ese proceso que permite que los cultivos extraigan nutrientes del suelo.
  • Recorta la fertilidad para las plantas, dificultando la absorción de los fertilizantes.
  • Provoca toxicidad, debido a la presencia de elementos como el aluminio o el manganeso.
  • Disminuye la actividad de los microorganismos, llegando incluso a eliminarla con consecuencias negativas en la actividad agrícola.

La acidez en el suelo se mide en la escala de pH que indica la concentración de iones de hidrógeno. La escala recorre desde 1 hasta 14, donde el 1 es el extremo más ácido y 14 el extremo más alcalino, entendiéndose los valores que oscilan entre 6,5 y 7,5 como neutros. Conviene tener en cuenta que en la variación del pH, un aumento de una unidad de medida supone un aumento de la concentración real de 10 veces más que la anterior. Este dato cobra mucha importancia en los cultivos agrícolas, dado que una variación entre 6 y 5 en la escala de pH podría suponer la diferencia entre una situación de relativa estabilidad —pH-6— y una situación nociva para las raices —pH-5—.

El principal problema en los suelos asociado al pH es la contaminación por iones metálicos. A pH de 5 o más bajos, la disponibilidad de iones como el Hierro, el Manganeso y sobre todo el Aluminio, es muy elevada debido a que se convierten en solubles y pasan a estar disponibles en el complejo del suelo. La consecuencia de la presencia de aluminio es la toxicidad en las raíces de las plantas, lo que provoca mermas en el rendimiento, el bloqueo de otros fertilizantes e incluso la caída completa del cultivo.

Para suelos como los gallegos, con concentraciones de acidez elevadas, conviene tener muy en cuenta sus consecuencias y disponer de información adecuada y actualizada sobre el comportamiento de los iones del suelo. El manejo de un pHmetro o medidor de acidez se ha generalizado entre las personas que trabajan los suelos de invernaderos, donde las variaciones zonales son mucho más acusadas que en los suelos extensivos.

El manejo de un pHmetro o medidor de acidez se ha generalizado entre las personas que trabajan los suelos de invernaderos.

Aún así, en las explotaciones que manejan cultivos extensivos o forrajeros, la disponibilidad de información sobre el suelo es siempre un instrumento eficaz para optimizar los rendimientos y establecer criterios válidos de información con los que planificar los cultivos. Es por ello que el uso de este tipo de herramientas aplicadas debería extenderse pues, mediante su uso de forma sistemática, se puede mantener un registro de variaciones en el conjunto de las parcelas, y permitir un uso mucho más eficiente tanto de las enmiendas como de los fertilizantes.

En la medida de la acidez, los valores son importantes. Una acidez por debajo de 5 se considera crítica, mientras que valores situados entre 6,5 y 7,5 se consideran óptimos. Ahora bien, no todos los cultivos se comportan igual, y es recomendable también conocer el comportamiento de los cultivos en aras de mejorar los rendimientos y actuar correctamente sobre las parcelas.


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En el artículo completo se incluyen las claves para poder planificar un cultivo, resaltando la importancia de realizar una medición regular de los parámetros de pH del suelo. Además, se analiza la conductividad eléctrica en los suelos como un problema creciente en cultivos bajo abrigo.


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