Volver arriba

Patologías del maíz: el conocimiento como estrategia

junio 4, 2018
FE DE ERRATAS: En la edición impresa de la revista este artículo incluye, en la página 92, la fotografía de un «Gusano gris (Agrotis spp)» identificado incorrectamente como «Gusano de alambre (Agriotes spp)». Se trata de un error de maquetación del que asumimos toda la responsabilidad, y con el que nada ha tenido que ver el autor de la fotografía. Por favor, disculpadnos las molestias que esto os haya podido ocasionar.

El cultivo del maíz representa buena parte del aporte forrajero de las explotaciones ganaderas. 62.000 hectáreas dedicadas a este cultivo que supone casi el 70 % del total cultivado en España. Más de la mitad de la superficie disponible por explotación se ocupa con el cultivo de este cereal, que aporta una buena cantidad de nutrientes básicos en la producción lechera. En tanto que representa entre el 60 % y el 70 % de la ración diaria en una explotación lechera promedio, disponer de un buen material de partida para el ensilado se convierte en un objetivo ineludible. Garantizarlo es una labor a atender desde la base, siendo la fase de cultivo el pilar fundamental en el que apoyar rendimientos abundantes y de buena calidad. Los cuidados al cultivo del maíz deben ser realizados atendiendo a los requerimientos en fertilización y suelo, pero también a las patologías que le afectan y que, como tal, representen una amenaza más o menos seria.

Oscar Antón Pérez García
Ingeniero Técnico Agrícola


Para las explotaciones que acometen por sí mismas el cultivo del maíz y sus cuidados, es indispensable tener un buen conocimiento de los factores que puedan comprometerlo e influir en su implantación y desarrollo, así como de las estrategias y métodos que puedan reducir sus efectos. Las patologías de este cultivo se clasifican en tres grupos principales:

  • Las causadas por agentes bióticos —principalmente plagas y enfermedades—.
  • Las provocadas por agentes físicos abióticos —el clima y los desequilibrios del suelo—.
  • La competencia con las malas hierbas.

Las plagas

Una plaga es la proliferación descontrolada de un organismo vivo invertebrado o vertebrado que, debido a los excesos de población, pone en riesgo el desarrollo normal del cultivo, sus rendimientos o los frutos una vez cosechados. Los factores ambientales, temperatura, humedad y disponibilidad de alimento son claves en el desarrollo de todo tipo de parásitos. Para controlarlas es importante conocer los patógenos, pero también las condiciones del entorno que contribuyen a su desarrollo y proliferación.

El maíz tiene gran cantidad de enemigos, pero no todos afectan por igual a las parcelas, ni tienen la capacidad de generar daños de una forma seria. Estableciendo un rango de afectación de modo temporal, podríamos situar las plagas en orden cronológico según van apareciendo con respecto a las fases del cultivo, tal y como se presentan a continuación.

El maíz tiene gran cantidad de enemigos, pero no todos afectan por igual a las parcelas, ni tienen la capacidad de generar daños de una forma seria.

Gusano de alambre (Agriotes spp)

Se trata de la larva de un tipo de escarabajo que se reproduce en el suelo donde abunda la materia orgánica en descomposición, cuyo período de actividad se acelera en primavera, normalmente coincidiendo con la época de desarrollo de las primeras raíces. El gusano de alambre se alimenta de las raíces jóvenes y puede suponer un problema a los pocos días de realizada la siembra. Aún con densidades de población no muy elevadas —menos de 100.000 larvas por hectárea—, sus efectos pueden ser muy importantes.

El adulto pone 200 huevos, de los que alcanzarán el estadio de larva en torno al 70 %. Se recomienda especial cuidado al sembrar en parcelas con cultivos de pradera con duraciones superiores a un año, ya que la larva permanece en el suelo durante períodos largos —tres años o más—, en los cuales se alimenta de múltiples raíces. Esta característica hace muy difícil su control, pues se trata de un insecto que se instala en todas aquellas zonas donde existan cultivos herbáceos de carácter semipermanente, a los que ataca y prolonga su ciclo vital.

Su control resulta dificultoso y la estimación de la población se realiza mediante la colocación de trampas y cultivos diana. Acciones como mantener las parcelas bien drenadas y sin acúmulos de humedad, o realizar laboreos en épocas de sequía y altas temperaturas —más de 25ºC—, contribuyen positivamente a limitar su actividad y reducir las poblaciones, ya que se trata de un parásito sensible a estas condiciones. Los resultados de los métodos químicos se consideran discretos, y todavía no se ha alcanzado una eficacia que permita el control del parásito hasta límites que no constituyan un riesgo.

Se trata de varios tipos de mariposas que se mueven durante el crepúsculo y que hibernan para alcanzar el estadio adulto al principio de la primavera. Tras su apareamiento, la puesta de huevos conlleva la multiplicación de las larvas que crecen y se desarrollan durante dos meses. En esta etapa pasan el día enroscadas muy cerca de los tallos jóvenes del cultivo, alimentándose de los bulbos de crecimiento y devorando el tallo del cereal, que suelen cortar totalmente. Se puede visualizar su ataque fácilmente, al encontrarnos con plántulas de maíz completamente seccionadas por la base.

Su proliferación se ve impulsada por la abundancia de materia orgánica sin descomponer, así como por la presencia de malas hierbas. Es una plaga persistente en los suelos de cultivo y, a pesar de que sus poblaciones y densidades son variables, suele mantenerse en las mismas parcelas de un año para otro, aunque con distribuciones poco uniformes.

En condiciones favorables —alzamiento de la temperatura a mediados de primavera— se reproducen con intensidad, siendo el momento más oportuno para emplear métodos de control. Su rango de actividad es elevado, aunque los mayores daños suelen registrarse durante la siembra y primeros estadios de desarrollo del maíz —dos a cinco hojas—, momento en el que la planta tiene tallos blandos y fáciles de atacar para este tipo de parásitos.

Con capacidad de control variable, sería recomendable que las explotaciones estableciesen un censo de las parcelas afectadas por esta plaga: esto permitiría determinar las intensidades de los ataques, y establecer los cultivos teniendo en cuenta las zonas con menor tendencia a estos parásitos.


—ARTÍCULO COMPLETO DISPONIBLE EN AFRIGA #135—

En el artículo completo hablamos de otras plagas, como los barrenos o taladros, así como de las enfermedades del cultivo y de las malas hierbas. Además, incluimos un apunte sobre el decreto de uso sostenible de productos fitosanitarios.


—Accede a todos los contenidos de la revista—

Inicia sesión regístrate
https://www.selitel.es/ https://www.deheus.es/ Fonteboa — Centro de Promoción Rural — EFA
Lee el último número