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jueves, mayo 30, 2024

Desafíos climáticos amenazan la cosecha agrícola de primavera en Galicia

  • Frente al impredecible clima gallego, los agricultores temen por la supervivencia de sus cultivos: “Nos quedaremos sin fruta de hueso”

El pronóstico meteorológico impredecible, marcado por semanas de lluvias interminables, un febrero anormalmente cálido y vientos intensos, está generando preocupación entre los agricultores gallegos. Después de un invierno que dejó a su paso inundaciones que afectaron gravemente los cultivos de grelos, repollos y coliflores, los agricultores temen que la temporada de primavera no traiga un respiro. El repentino calor de la semana pasada adelantó la brotación de árboles frutales, pero las precipitaciones y el frío subsiguientes arrasaron con las flores, dejando a muchos temerosos de perder sus cosechas.

“Tener este clima tan cambiante, primero calor y ahora frío, es desolador”, lamenta Teresa Rey, quien comercializa sus productos en la plaza de abastos de Vilagarcía. Temerosa por sus patatas, que se desarrollaron en exceso debido al calor de la semana pasada, ahora corre el riesgo de que se hayan arruinado por el frío. Lo mismo sucede con los árboles frutales. “Hace quince días estaban todos en flor, y ahora, con estas lluvias y el frío, perderemos toda la fruta”, agrega María Carramal, otra agricultora del área de O Salnés.

Pero lo más preocupante para María es que, a estas alturas del año, aún tiene muchos cultivos por plantar, pero el terreno está completamente anegado. “Sembré guisantes en invierno, y de cinco kilos solo sobrevivió uno. Ahora debería estar plantando más y empezar con la cebolla, pero no puedo”, explica. Otro problema es que las altas temperaturas de la semana pasada hicieron que los grelos florecieran, poniendo fin prematuro a su producción. “Cuando florece, la temporada termina. Otros años, el grelo aguantaba hasta finales de abril, pero este año, debido al calor, se acabó antes”, subraya.

Óscar Ribeiro, que cultiva en Castro de Rei, Lugo, confirma la situación: “El nabo de Lugo, que es más delicado, se agotó debido al calor, mientras que el de Santiago aún resiste”. Explica que este año apenas tuvo cosecha de grelos, ya que hasta el carnaval estaban cosechando nabiza. “Luego salió el grelo, pero vino el calor y floreció”, añade. En La despensa D’Lujo, en Coristanco, se quedaron sin grelos y otros cultivos debido al viento. “Lo que teníamos en el exterior se arruinó el sábado debido al viento”, cuenta José Manuel Iglesias, quien tampoco puede continuar con la siembra debido a las lluvias.

La lluvia es la principal preocupación de la mayor cooperativa de huertas de Galicia, Horsal. “Tememos que si sigue lloviendo, las fincas vuelvan a inundarse como en otoño”, explica su gerente, Fernando Veiga. Durante la temporada de invierno, los agricultores gallegos lucharon contra las lluvias para plantar sus cultivos o lamentaron las pérdidas causadas por las precipitaciones. Las altas temperaturas apenas afectaron a los cultivos en invernadero. “El tomate y el pimiento pueden haber adelantado un poco, pero nada más”, señala. Afrugal, la asociación de fruticultores de Galicia, confirma que algunos frutales han comenzado a florecer, pero este proceso se detendrá debido a la bajada de temperaturas.

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