El SLG rechaza introducir nuevas razas en la IGP Ternera Gallega

  • El Sindicato Labrego Galego rechaza incorporar razas como el azul belga a la IGP Ternera Galega y alerta del riesgo para las explotaciones tradicionales.
  • El SLG se opone a la inclusión de nuevas razas en la IGP Ternera Galega y advierte de que la medida podría comprometer la supervivencia de las granjas tradicionales y de la categoría Suprema.

Una decisión que trasciende la genética

El debate sobre la incorporación de nuevas razas dentro de la IGP Tenreira Galega ha vuelto a poner sobre la mesa una cuestión de fondo: ¿qué modelo de producción quiere Galicia para su vacuno de carne?

El Sindicato Labrego Galego-Comisións Labregas (SLG-CCLL) ha rechazado por unanimidad la propuesta impulsada desde sectores de la industria y la distribución para permitir la entrada de razas foráneas, como el azul belga, dentro de la Indicación Geográfica Protegida (IGP) Ternera Galega.

La organización agraria considera que esta medida supondría un punto de inflexión para el modelo tradicional gallego y podría acelerar el deterioro económico de muchas explotaciones familiares que sostienen la producción de Ternera Galega Suprema.

El origen de la polémica

La propuesta trasladada al sector plantea abrir un proceso de diálogo para estudiar la incorporación de nuevas razas en determinadas categorías de la IGP, especialmente dentro de la denominada Ternera Gallega Normal.

Entre las razas mencionadas figura el azul belga, ampliamente utilizada en sistemas intensivos debido a su elevada conformación cárnica.

Sin embargo, desde el SLG sostienen que esta raza carece de vinculación histórica con el territorio gallego y que su incorporación alteraría la esencia misma de una figura de calidad concebida para proteger un modo de producción ligado al medio rural gallego.

Para la organización, las denominaciones de calidad deben preservar sistemas productivos tradicionales y no convertirse en herramientas al servicio de una mayor industrialización.

El malestar del sector productor

La reacción dentro del sector productor integrado en el Sindicato Labrego Galego ha sido contundente.

Las explotaciones denuncian una aparente contradicción: mientras la industria justifica las recientes bajadas de precios alegando un exceso de oferta de Ternera Gallega Suprema, sostiene simultáneamente que es necesario incorporar nuevas razas porque faltan animales para abastecer el mercado.

Este mensaje ha generado un profundo malestar entre los ganaderos.

Desde el SLG interpretan que la situación evidencia que el problema no es la falta de carne, sino la pérdida de interés comercial por modelos de producción más costosos y ligados al territorio.

La preocupación por la Tenreira Galega Suprema

Uno de los principales temores es que esta decisión termine debilitando a la categoría Ternera Gallega Suprema.

Esta certificación representa el máximo exponente del vacuno gallego tradicional, asociado a explotaciones familiares, manejo extensivo y animales criados bajo condiciones específicas que aportan valor añadido al producto.

Sin embargo, el descenso continuado de los precios percibidos por los productores está poniendo en cuestión su rentabilidad.

El SLG considera que abrir la puerta a razas foráneas podría aumentar la presión sobre estas explotaciones, favoreciendo sistemas más intensivos y reduciendo el diferencial de valor que actualmente distingue a la Suprema.

Más allá de una raza, un modelo de país

El debate no se limita a cuestiones zootécnicas.

En realidad, enfrenta dos visiones diferentes del futuro del sector:

 El modelo tradicional

  • Explotaciones familiares.
  • Producción ligada al territorio.
  • Aprovechamiento de recursos locales.
  • Mantenimiento de población en el medio rural.
  • Valor añadido basado en la diferenciación.

El modelo más industrial

  • Mayor peso de cebaderos intensivos.
  • Incremento del volumen productivo.
  • Menor dependencia de razas autóctonas o adaptadas al territorio.
  • Orientación prioritaria hacia la demanda comercial.

Para el Sindicato Labrego Galego, la inclusión del azul belga supondría avanzar hacia este segundo escenario..

Galicia ante un momento decisivo

La controversia llega además en un contexto especialmente delicado para el sector agrario gallego.

A las bajadas de precios en la carne se suman otros factores de incertidumbre:

  • El debate europeo sobre la futura Política Agraria Común (PAC).
  • Las negociaciones comerciales internacionales.
  • La aplicación efectiva de la Ley de la Cadena Alimentaria.
  • El progresivo cierre de explotaciones ganaderas.

Ante esta situación, el SLG ha solicitado a la Consellería do Medio Rural la convocatoria inmediata tanto de la Mesa da Carne como del Consello Agrario para abordar medidas que garanticen precios justos y la viabilidad de las explotaciones.

La organización reclama mecanismos que impidan vender por debajo de costes y permitan afrontar con mayor estabilidad los cambios del mercado.

¿ Qué está realmente en juego?

La discusión sobre la entrada del azul belga en la IGP Tenreira Galega trasciende la simple incorporación de una nueva raza.

Lo que está en juego es la identidad de una de las principales figuras de calidad agroalimentaria de Galicia y el futuro de cientos de granjas familiares que contribuyen a fijar población, conservar el paisaje y generar riqueza en el medio rural.

El debate apenas acaba de comenzar, pero su desenlace podría marcar el rumbo del vacuno gallego durante la próxima década.

Y la pregunta que sobrevuela el sector es clara: ¿debe adaptarse la IGP a las exigencias del mercado o proteger, por encima de todo, el modelo tradicional que le dio origen?

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