- La Xunta amplía la moratoria del eucalipto hasta 2030 e introduce excepciones para mejorar la productividad y evitar el abandono rural en montes afectados por la banda marrón.
La Xunta de Galicia mantendrá hasta el año 2030 la prohibición de nuevas plantaciones de eucalipto, aunque con dos flexibilizaciones destinadas a mejorar la rentabilidad de las masas forestales degradadas y ofrecer una salida a los montes afectados por la banda marrón que está diezmando el pino radiata. La medida, incluida en la ley de acompañamiento de los Presupuestos de 2026, busca un difícil equilibrio entre productividad, sostenibilidad y biodiversidad en el monte gallego.
Un nuevo marco forestal con dos excepciones clave
La conselleira de Medio Rural, María José Gómez, explicó que la prórroga de la moratoria —vigente desde 2021— responde a un amplio proceso de diálogo con los actores del sector forestal. El objetivo, dijo, es “producir más y mejor, pero en menos superficie”, reduciendo la expansión del eucalipto mientras se lucha contra el abandono de las tierras.
La primera excepción permitirá trasladar plantaciones de eucalipto desde parcelas poco productivas a otras fincas más aptas, siempre que en el terreno original se reforeste con coníferas o frondosas. El 75 % de la superficie que ocupaba el eucalipto podrá destinarse a la nueva ubicación, mientras que el 25 % restante deberá cubrirse con otras especies.
Una de las principales novedades es que ya no será necesario que ambas parcelas pertenezcan al mismo propietario, lo que abre la puerta a acuerdos entre titulares diferentes. Esto facilitará la redistribución y mejora de masas degradadas, especialmente en áreas donde la especie está envejecida o muestra baja productividad.
Respuesta ante la crisis del pino radiata
La segunda flexibilización afectará únicamente a los montes dañados por la banda marrón, una enfermedad fúngica que amenaza a unas 30.000 hectáreas de pino en Galicia. En estos casos, y de forma temporal, se permitirá replantar hasta el 50 % de la superficie afectada con eucalipto, mientras que el resto deberá mantenerse con pino o frondosas.
La conselleira subrayó que se trata de una medida “puntual y transitoria”, limitada a un turno de corta, cuyo fin es evitar el abandono forestal y dar viabilidad económica a propietarios que han perdido grandes extensiones por la plaga.
Además, Medio Rural anunció una inversión de 1,4 millones de euros en investigación y sanidad forestal para frenar el avance de la banda marrón y desarrollar variedades resistentes de pino.
Continuidad con el Plan Forestal de Galicia
La moratoria se enmarca en los objetivos del Plan Forestal de Galicia, que apuesta por reducir progresivamente la superficie de eucalipto y fomentar las frondosas autóctonas y las coníferas. Según la Xunta, las nuevas medidas “no incrementarán la superficie total de eucalipto”, sino que buscan reordenar y optimizar su presencia, ajustándola a criterios de sostenibilidad y viabilidad económica.
La Consellería también reforzará el control sobre las plantaciones ilegales, especialmente en zonas de Red Natura 2000 y en las fajas secundarias próximas a viviendas. Desde 2022, Medio Rural ha impuesto más de 1.100 sanciones por este motivo y calcula que la eliminación de estas masas reducirá en unas 20.000 hectáreas la superficie ocupada por el eucalipto en Galicia.

Reacciones políticas y del sector forestal
La decisión ha generado opiniones divididas en el ámbito político y forestal.
El PSdeG respaldó la prórroga, recordando que ya había pedido su ampliación, pero exige un refuerzo en la lucha contra las plagas y un plan de eliminación progresiva de las plantaciones ilegales.
Por el contrario, el BNG calificó la medida de “pseudomoratoria”, al considerar que las excepciones introducidas incentivan la plantación de eucalipto en zonas afectadas por enfermedades del pino. “A Xunta non entendeu nada ou non quere entender”, criticó la diputada nacionalista Montse Valcárcel, que ve la norma como una cesión a los intereses empresariales frente a los ambientales.
Mientras, buena parte de la cadena forestal-madera, representada por entidades como la Fundación Arume, aplaude la prórroga hasta 2030 al considerarla clave para frenar la expansión descontrolada de la especie y avanzar hacia un modelo forestal más equilibrado.
Impacto para el rural: productividad y equilibrio
Más allá del debate político, las nuevas medidas tendrán un impacto directo en el rural gallego, donde miles de pequeños propietarios forestales afrontan el dilema entre rentabilidad y sostenibilidad.
La posibilidad de trasladar eucaliptos desde suelos pobres a otros más productivos y la opción de replantar temporalmente tras una plaga ofrecen un respiro económico a quienes dependen del monte, pero también plantean desafíos de control y cumplimiento normativo.
El reto, coinciden los expertos, será garantizar que las excepciones no se conviertan en puerta abierta para nuevas expansiones, manteniendo el compromiso con un monte multifuncional y biodiverso que genere riqueza sin hipotecar el futuro.
Galicia mantiene su moratoria al eucalipto hasta 2030, pero introduce dos excepciones estratégicas para afrontar los retos actuales del monte: la baja productividad de muchas masas existentes y la crisis fitosanitaria que afecta al pino radiata. La clave estará en cómo se apliquen estas medidas sobre el terreno y en si logran equilibrar lo que el rural gallego lleva años reclamando: menos abandono y más futuro para el monte.


