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viernes, diciembre 5, 2025

La gripe aviar se acerca: Galicia refuerza medidas mientras el virus se expande en Europa

  • Galicia refuerza el confinamiento de gallinas y la bioseguridad ante el avance de la gripe aviar en España y Europa.

Galicia refuerza su escudo contra la gripe aviar

La gripe aviar vuelve a poner en alerta al rural gallego. Aunque Galicia no ha registrado brotes en granjas comerciales, la presencia del virus en aves silvestres confirma que el H5N1 sigue circulando en nuestro territorio. Los últimos positivos, detectados en gaviotas patiamarillas en Ordes y Ribeira, llevaron a la Consellería do Medio Rural a reforzar las medidas de prevención y ampliar las zonas donde las aves deben permanecer confinadas.

Hasta ahora, solo once municipios gallegos estaban incluidos en la Zona de Especial Riesgo, pero desde el 10 de noviembre, la Xunta aplicará las mismas restricciones en otros 29 concellos catalogados como Zonas de Especial Vigilancia. La decisión se adopta tras la alerta del Ministerio de Agricultura por el aumento de focos en España y Europa.

En total, más de 21.000 explotaciones familiares y de autoconsumo gallegas —muchas de ellas en las provincias de Pontevedra y A Coruña— deberán mantener a sus gallinas encerradas o protegidas por redes que impidan el contacto con aves silvestres. También se prohíbe su participación en ferias, concursos o muestras ganaderas.

“Non é unha alarma, pero si unha precaución necesaria”, explican fuentes veterinarias, recordando que la bioseguridad é agora a mellor vacina.

40 municipios bajo medidas de confinamiento

Las restricciones afectan a las zonas costeras y húmedas, especialmente vulnerables por el paso de aves migratorias. En Pontevedra, están incluidos municipios como Vilagarcía, Pontevedra, Marín, A Guarda, Redondela o Tui; en A Coruña, localidades como Ribeira, Porto do Son, Zas, Dumbría o Mazaricos; en Ourense, Xinzo, Vilar de Santos o Sandiás; y en Lugo, Ribadeo y Trabada.

En todos ellos, se prohíbe la cría al aire libre salvo que existan mallas pajareras y los animales se alimenten bajo cubierta.

En Galicia, más de tres mil explotaciones ya estaban cerradas desde enero, y ahora la cifra se multiplica. Aunque las granjas comerciales mantienen un alto nivel de control, las pequeñas explotaciones familiares son las más expuestas, por la dificultad de mantener medidas de aislamiento. Medio Rural insiste en que no hay riesgo para el consumo de carne ni huevos, pero sí “una necesidad urgente de reforzar las barreras sanitarias”.

España supera los dos millones de aves sacrificadas

El repunte de la enfermedad en el conjunto del Estado es preocupante. El Ministerio de Agricultura ha confirmado diez focos activos en granjas comerciales, con más de dos millones de gallinas sacrificadas, la mayoría en Castilla y León. Valladolid concentra cuatro de los focos más graves, en un radio de apenas cinco kilómetros, donde se han tenido que eliminar más de 1,5 millones de aves.

También se han detectado casos en Huelva, Badajoz, Toledo, Guadalajara y Madrid, y 42 positivos en aves silvestres de distintas comunidades. La situación recuerda a la crisis de 2022, pero con cifras más elevadas y un ritmo de expansión más rápido.

El Ministerio ha elevado el nivel de alerta y recomienda mantener a las aves en espacios cerrados hasta nuevo aviso.

Europa admite que la gripe aviar ya es endémica

La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) advierte que el virus H5N1 ya se ha vuelto endémico entre las aves silvestres europeas. En solo tres meses, se notificaron 183 focos en quince países, además de casos en mamíferos como zorros o gatos y en 19 personas expuestas a aves infectadas.

Aunque el riesgo para la población es bajo, la persistencia del virus y su capacidad de mutación obligan a repensar la estrategia sanitaria.

La EFSA propone medidas estructurales: aumentar la vigilancia veterinaria, reforzar la bioseguridad, vacunar aves en zonas de alto riesgo, y evitar instalar nuevas granjas cerca de humedales o rutas migratorias. También aconseja controlar mamíferos domésticos y de granja, especialmente tras los brotes registrados en el ganado lechero estadounidense.

Un desafío de largo recorrido para el rural gallego

El campo gallego se enfrenta a un reto sanitario sin precedentes. La gripe aviar no solo amenaza a la avicultura profesional, sino también al modelo de autoconsumo familiar, muy arraigado en el rural. Las medidas de confinamiento suponen esfuerzo y gasto, pero los veterinarios coinciden: la prevención es la única defensa posible.

El virus ha dejado de ser una crisis puntual. “Chegou para quedarse”, advierten desde el sector, y la convivencia con él exigirá una nueva cultura de bioseguridad en las aldeas y explotaciones.

Porque en un mundo rural que vive de la tierra, del aire y de los animales, protexer as aves é tamén protexer o futuro do campo galego.

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Las cicatrices del fuego: el río Navéa arrastra las secuelas de los incendios * Las lluvias en Ourense arrastran las cenizas de los incendios del verano hacia el embalse de Chandrexa, contaminando el río Navéa y su entorno natural protegido. Las intensas lluvias caídas esta semana en Ourense han devuelto a la actualidad una de las heridas más profundas que deja el fuego en el territorio rural gallego. En la desembocadura del río Navéa, dentro del embalse de Chandrexa de Queixa, las aguas se tiñeron de negro, arrastrando las cenizas de los montes calcinados el pasado verano. Lo que parece lava de un volcán es, en realidad, la huella silenciosa de los incendios forestales. El fuego se apaga, pero la contaminación permanece El fenómeno no es nuevo: cada otoño, tras los grandes incendios, las lluvias intensas arrastran hacia los ríos los restos del monte quemado —cenizas, tierra erosionada, metales pesados y materia orgánica— que acaban en embalses, regatos y cauces naturales. Según técnicos medioambientales, estas corrientes alteran el equilibrio químico del agua y provocan un aumento de su acidez y turbidez, afectando a peces, anfibios y microorganismos esenciales para la biodiversidad fluvial. En el caso del Navéa, uno de los afluentes más emblemáticos del Sil, la contaminación se concentra en una zona incluida dentro de la Red Natura 2000, un espacio teóricamente protegido por su valor ecológico. Sin embargo, las imágenes difundidas muestran una realidad que contradice esa etiqueta de “protección”: un ecosistema que intenta sobrevivir bajo una capa espesa de ceniza. Un impacto que va más allá del paisaje El arrastre de materiales tras los incendios no solo afecta a la fauna acuática. Las partículas contaminantes acaban llegando a los embalses que abastecen a pueblos y aldeas del entorno, comprometiendo la calidad del agua de consumo humano. Además, el suelo desnudo y sin vegetación pierde su capacidad de retener el agua, agravando los riesgos de erosión y de nuevos deslizamientos con cada temporal. ¿Quién amenaza realmente la biodiversidad? La paradoja es evidente: mientras la ganadería extensiva es señalada a menudo como responsable del deterioro ambiental, la realidad muestra que el abandono del monte y la falta de gestión forestal están detrás de muchos de estos desastres. Los ganaderos y silvopastores, con su presencia en el territorio, ayudan a mantener cortafuegos naturales y a reducir la carga vegetal que alimenta los incendios. Sin embargo, el despoblamiento rural y las limitaciones normativas dificultan cada vez más esta labor de prevención. El silencio tras las llamas Cuando las cámaras se apagan y los titulares desaparecen, el problema permanece. Las aguas negras del Navéa son el recordatorio de que los incendios no terminan cuando se apaga el último foco: continúan, invisibles, en forma de contaminación y pérdida de vida en ríos y embalses. El fuego deja de arder, pero sigue quemando la tierra gallega desde dentro.
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