La PAC agranda su brecha: Galicia cobra un 20% menos

  • La PAC agranda su brecha: Galicia cobra un 20% menosGalicia recibe una media de 5.290 euros por perceptor de la PAC, un 20% menos que España, mientras crecen la concentración de ayudas y la brecha de género.
  • Las ayudas de la PAC muestran importantes desequilibrios: Galicia queda por debajo de la media estatal y las mujeres perciben un 36,5% menos que los hombres.

La concentración de las ayudas de la PAC vuelve al debate

La Política Agraria Común (PAC) continúa siendo uno de los principales soportes económicos del campo, pero la forma en la que se distribuyen sus fondos vuelve a abrir un debate que afecta directamente al modelo de agricultura y ganadería que se quiere sostener.

Unións Agrarias-UPA ha puesto el foco en la creciente concentración de las ayudas en un reducido grupo de perceptores y en las diferencias existentes entre personas físicas y jurídicas. Los datos manejados por la organización, procedentes del Informe sobre Ayudas Directas y Desarrollo Rural correspondiente a la campaña de 2025, muestran una distribución cada vez más desigual.

Según esos datos, las personas jurídicas representan únicamente el 10,45% de los perceptores, pero concentran el 43,21% del importe de las ayudas. En el otro extremo, el 89,55% restante —personas físicas— se reparte el 56,79% de los fondos.

La fotografía resulta especialmente significativa porque no se trata únicamente de una situación puntual. La tendencia de los últimos años apunta hacia un incremento del peso de las figuras jurídicas tanto en número de beneficiarios como en volumen económico recibido.

Más peso para las explotaciones de mayor dimensión

Cinco años atrás, el porcentaje de personas jurídicas entre los beneficiarios de la PAC era casi dos puntos inferior y su participación en los importes aproximadamente cuatro puntos menor.

Desde 2021, según el análisis realizado por Unións Agrarias, aumentan tanto las personas jurídicas beneficiarias como los fondos que reciben. Mientras tanto, disminuye el peso relativo de agricultores y ganaderos individuales.

La organización agraria interpreta esta evolución como una señal de una progresiva concentración de los recursos en explotaciones previsiblemente más dimensionadas.

La cuestión resulta especialmente relevante para territorios como Galicia, donde una parte sustancial del tejido productivo continúa sustentándose sobre explotaciones familiares y profesionales de dimensiones inferiores a las existentes en otras comunidades.

Galicia: 5.290 euros frente a los 6.777 de España

La comparación territorial añade otro elemento al debate.

El importe medio de las ayudas directas de la PAC en España alcanzó en 2025 los 6.777 euros por perceptor, mientras que en Galicia se quedó en 5.290 euros.

Es decir, los agricultores y ganaderos gallegos recibieron aproximadamente el 78% de la media estatal, o, visto desde la otra perspectiva, alrededor de un 22% menos.

En total, los productores gallegos percibieron durante la campaña de 2025 cerca de 98,5 millones de euros, repartidos entre 18.610 perceptores activos.

Las características de la estructura agraria gallega —con explotaciones generalmente más pequeñas y una configuración productiva muy diferente a la de las grandes zonas cerealistas o extensivas españolas— ayudan a explicar parte de esta diferencia.

Pero los datos vuelven a colocar sobre la mesa una cuestión de fondo: hasta qué punto el diseño de las ayudas acompaña adecuadamente a un modelo agrario como el gallego, basado en gran medida en explotaciones familiares.

Las mujeres son mayoría, pero reciben mucho menos

La desigualdad más llamativa aparece al analizar quién recibe las ayudas.

Las mujeres representan el 52,3% de las personas perceptoras de la PAC en Galicia, pero únicamente reciben alrededor del 41% del dinero distribuido.

La diferencia económica es considerable.

Mientras un hombre perceptor recibe de media 6.538 euros, la cantidad baja hasta aproximadamente 4.150 euros en el caso de una mujer.

Son casi 2.400 euros menos al año.

En términos relativos, las mujeres perciben solamente el 63,5% de la cantidad media que reciben los hombres, una diferencia que evidencia que la presencia femenina mayoritaria entre los perceptores no se traduce en una participación equivalente en el reparto económico.

Unións Agrarias reclama por ello reforzar los mecanismos destinados a apoyar explotaciones encabezadas por mujeres.

La actual PAC ya incorpora medidas específicas de discriminación positiva. España ha introducido una priorización para mujeres en determinadas ayudas directas y, en el pago complementario destinado a jóvenes, el importe puede incrementarse un 15% cuando la beneficiaria es una mujer.

Sin embargo, el reto continúa siendo trasladar esos incentivos a una transformación efectiva de la estructura productiva.

Solo uno de cada diez perceptores gallegos tiene menos de 40 años

El segundo gran desafío es generacional.

De los 18.610 perceptores activos de ayudas directas en Galicia, el 61,8% tiene entre 40 y 65 años.

Por debajo de los 40 años se encuentra solamente el 9,6%.

La cifra dibuja una situación relativamente estable a corto plazo, pero también anticipa un problema evidente: buena parte de quienes actualmente sostienen las explotaciones gallegas se aproximará a la jubilación durante los próximos años sin que exista todavía una incorporación suficiente de jóvenes para garantizar su sustitución.

La situación gallega presenta, sin embargo, una particularidad positiva frente al conjunto español.

Los mayores de 65 años representan en Galicia el 28,6% de los perceptores y reciben el 12,5% de los importes. En España, este colectivo supone el 39,6% de los beneficiarios y concentra aproximadamente el 26% de las ayudas.

Galicia presenta así una menor dependencia de perceptores en edad de jubilación, una característica compartida en buena medida con otras comunidades de la Cornisa Cantábrica.

Mujeres jóvenes, el eslabón más débil

La combinación entre edad y género introduce una señal todavía más preocupante.

Tanto el número de mujeres beneficiarias como el importe medio que perciben disminuyen cuanto menor es la edad de la titular.

Eso significa que el sector no solamente necesita incorporar jóvenes, sino conseguir que las mujeres jóvenes encuentren condiciones económicas suficientes para asumir explotaciones, invertir y desarrollar proyectos profesionales en el rural.

El desafío trasciende las propias ayudas de la PAC. Acceso a tierra, financiación, vivienda, servicios públicos, rentabilidad de las explotaciones y posibilidades reales de conciliación forman parte de una misma ecuación.

La PAC también decide qué modelo de campo sobrevive

Los datos de 2025 dejan una conclusión que va más allá del volumen global de fondos europeos.

La PAC no solo distribuye dinero: también condiciona qué explotaciones tienen mayor capacidad para resistir, modernizarse, crecer y afrontar un relevo generacional.

Galicia mantiene una importante base de explotaciones familiares y presenta mejores indicadores que la media española respecto al peso de perceptores mayores de 65 años. Pero simultáneamente arrastra tres señales de alerta: una ayuda media inferior a la estatal, una importante brecha económica entre hombres y mujeres y una incorporación insuficiente de jóvenes.

El reto para los próximos años será conseguir que los fondos europeos no solo sostengan hectáreas y explotaciones, sino también a las personas que deberán mantener vivo el rural gallego durante las próximas décadas.

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