- La expansión del jabalí pone en jaque a las comarcas con más granjas de porcino y eleva el riesgo de peste porcina africana en Galicia.
- La alta concentración de granjas porcinas y el crecimiento descontrolado del jabalí convierten a Galicia en una zona de riesgo frente a la peste porcina africana.
Galicia es hoy uno de los principales territorios productores de carne de porcino del noroeste peninsular. Comarcas como O Deza, A Limia, Terra Chá o Betanzos concentran un elevado número de explotaciones, muchas de ellas altamente profesionalizadas y con un fuerte peso en la economía rural. Sin embargo, esta fortaleza productiva también supone una vulnerabilidad: el riesgo de entrada y propagación de la peste porcina africana (PPA).
Desde hace años, el sector viene advirtiendo de un factor clave que multiplica ese riesgo: la sobrepoblación de jabalíes. La fauna silvestre, especialmente el xabaril, se ha convertido en uno de los principales vectores potenciales de transmisión de la enfermedad, poniendo en jaque la bioseguridad de las granjas y el futuro de miles de productores.
Comarcas con alta densidad de granjas: zonas críticas
O Deza, A Limia, Terra Chá y Betanzos no solo destacan por su número de explotaciones porcinas, sino también por su elevada carga ganadera en relación al territorio. En estas zonas, la proximidad entre granjas, parcelas agrícolas y masas forestales aumenta el riesgo de contacto indirecto entre animales domésticos y fauna silvestre.
Cualquier fallo en la cadena de bioseguridad, por pequeño que sea, puede tener consecuencias graves. La experiencia de otros países europeos demuestra que, una vez introducida la PPA, su erradicación resulta extremadamente compleja y costosa, tanto en términos económicos como sociales.
El jabalí, un problema que va más allá de la caza
La proliferación del jabalí en Galicia ya no es solo una cuestión cinegética. A pesar del esfuerzo realizado por tecores y sociedades de caza, los indicadores son claros: aumentan los accidentes de tráfico, crecen las hectáreas de cultivos dañadas y se multiplican los avistamientos en zonas periurbanas.
Este escenario evidencia que la estrategia actual no es suficiente. El jabalí encuentra alimento, refugio y ausencia de depredadores naturales, lo que favorece un crecimiento poblacional difícil de contener únicamente con batidas tradicionales.
Desde el punto de vista sanitario, el problema es aún mayor. El jabalí puede actuar como reservorio del virus de la peste porcina africana, manteniéndolo activo en el medio y facilitando su transmisión indirecta a las explotaciones.
Impacto directo sobre el sector porcino
Para el productor, la amenaza es clara. Un solo foco de PPA implicaría el sacrificio inmediato de animales, restricciones de movimiento, cierre de mercados y un fuerte impacto económico en toda la cadena de valor: ganaderos, integradoras, transporte, industria cárnica y empleo rural.
Además, la percepción de riesgo afecta a la imagen del producto y a la confianza de los mercados, especialmente en un contexto de competencia internacional y exigencias crecientes en materia sanitaria y de bienestar animal.
Galicia necesita un plan integral y decidido
El sector coincide en una demanda clara: es imprescindible que las administraciones den un paso al frente. La gestión del jabalí no puede recaer únicamente en cazadores y propietarios de terrenos. Se necesitan políticas coordinadas, con recursos suficientes y una visión a medio y largo plazo.
Entre las medidas que el sector reclama destacan:
• Planes de control poblacional más eficaces y continuados.
• Mayor implicación de la administración autonómica y estatal.
• Apoyo técnico y económico a las explotaciones en materia de bioseguridad.
• Coordinación entre sanidad animal, medio rural y tráfico para abordar el problema de forma global.
Bioseguridad: la primera línea de defensa
Mientras no se reduzca el riesgo en el medio natural, las granjas deben extremar las medidas de bioseguridad: control de accesos, limpieza y desinfección, vallados adecuados y formación continua del personal. Estas acciones, aunque costosas, son hoy la mejor barrera frente a una enfermedad que no entiende de fronteras.
La peste porcina africana no es una amenaza lejana ni teórica. Galicia, por su modelo productivo y por la elevada presencia de jabalíes, se encuentra en una situación especialmente sensible. Proteger al sector porcino implica actuar con decisión sobre el principal foco de riesgo: la fauna silvestre.
El futuro de miles de explotaciones y del tejido económico rural depende de que se tomen medidas valientes, coordinadas y eficaces. El tiempo de las advertencias ya ha pasado; ahora toca actuar.


