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sábado, enero 17, 2026

Los agricultores alzan la voz en Bruselas contra Mercosur y los recortes de la PAC

  • Miles de agricultores protestan en Bruselas contra el acuerdo UE-Mercosur y alertan del impacto en la PAC, la renta agraria y la competencia desleal.
  • Unos 8.000 agricultores y 500 tractores se manifiestan en Bruselas contra el acuerdo UE-Mercosur y los posibles recortes de la PAC, en plena cumbre europea.

El campo europeo vuelve a hacerse oír en las calles. Miles de agricultores procedentes de distintos Estados miembros se han concentrado este jueves en Bruselas para protestar contra el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur y ante la posibilidad de nuevos recortes en la Política Agraria Común (PAC). La movilización, una de las más multitudinarias de los últimos meses, coincide con una cumbre clave de jefes de Estado y de Gobierno en la capital belga, lo que ha elevado la presión política y mediática sobre las instituciones comunitarias.

Tractoradas en el corazón de la UE

La protesta arrancó a las 12.00 horas y está previsto que se prolongue hasta media tarde, recorriendo varios puntos del centro de Bruselas. Según las organizaciones convocantes, participan alrededor de 8.000 agricultores y más de 500 tractores, después de que desde primera hora de la mañana se registraran cortes y bloqueos en los accesos a la ciudad.

Las imágenes recuerdan a las grandes tractoradas vividas en los últimos años en distintos países europeos, reflejo de un malestar creciente en el sector primario, que denuncia una combinación de costes de producción al alza, precios en origen ajustados y exigencias normativas cada vez más estrictas.

Mercosur, en el punto de mira del sector agrario

El principal motivo de la movilización es el acuerdo comercial entre la UE y Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay), que la Comisión Europea pretende firmar este sábado tras más de 25 años de negociaciones.

Los agricultores europeos temen que la entrada de productos agrarios latinoamericanos —especialmente carne de vacuno, aves, azúcar, soja o cítricos— se traduzca en una competencia desleal, al proceder de sistemas productivos con estándares medioambientales, laborales y sanitarios menos exigentes que los que rigen en la UE.

Desde el sector se insiste en que no se puede exigir a los productores europeos mayores esfuerzos en sostenibilidad, bienestar animal o reducción de fitosanitarios mientras se abren las fronteras a productos que no cumplen las mismas reglas del juego.

Cláusulas de salvaguardia: ¿suficientes o insuficientes?

La Comisión Europea ha tratado de calmar las reticencias anunciando el diseño final de cláusulas de salvaguardia, que permitirían actuar si las importaciones agrícolas aumentan de forma significativa o entran a precios anormalmente bajos.

Estas medidas contemplan la posibilidad de investigar el impacto en el mercado europeo y suspender temporalmente ventajas comerciales en caso de perjuicio grave para los productores comunitarios. Sin embargo, muchas organizaciones agrarias consideran que estos mecanismos llegan tarde, son lentos y no garantizan una protección real y efectiva de la renta agraria.

Países como Francia y, en menor medida, Italia, mantienen sus reservas al acuerdo, conscientes de la presión interna del sector primario y del peso político del campo en sus territorios.

La PAC, otra preocupación de fondo

Junto a Mercosur, los agricultores protestan contra los posibles recortes en la PAC, una herramienta clave para sostener la actividad agraria, especialmente en zonas rurales desfavorecidas o con limitaciones naturales.

En un contexto marcado por la guerra en Ucrania, la inflación y el debate sobre el presupuesto comunitario, el sector teme que la PAC pierda peso financiero y estratégico, justo cuando se le exige garantizar la seguridad alimentaria, la transición ecológica y el relevo generacional.

Galicia y el impacto en el noroeste peninsular

Aunque la protesta se desarrolla en Bruselas, sus consecuencias se siguen con atención en regiones como Galicia, donde la ganadería y la agricultura familiar tienen un peso clave en la economía rural.

El acuerdo con Mercosur genera inquietud en sectores como el vacuno de carne y de leche, muy sensibles a la entrada de productos a menor precio, así como en determinadas producciones agrícolas que ya operan con márgenes ajustados. Las organizaciones gallegas advierten de que cualquier desequilibrio en el mercado puede acelerar el abandono de explotaciones y la pérdida de tejido productivo en el rural.

Un pulso abierto entre el campo y las instituciones

El acuerdo con Mercosur todavía debe ser aprobado por el Consejo de la UE y recibir el visto bueno del Parlamento Europeo. Mientras tanto, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ha advertido de que, si no se firma en los próximos días, el pacto podría quedar definitivamente en el aire.

En este escenario, el mensaje del campo europeo es claro: sin una PAC fuerte y sin garantías reales frente a la competencia exterior, el modelo agrario europeo está en riesgo. Bruselas vuelve a ser el altavoz de una reivindicación que, lejos de apagarse, sigue ganando fuerza.

 

 

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