- Organizaciones ambientales y sociales se oponen a los planes de la mina de Touro para verter residuos tratados al río Pucheiras, alertando de sus posibles impactos ecológicos.
El Sindicato Labrego Galego-Comisións Labregas ha presentado hoy alegaciones contra la solicitud de la empresa Explotaciones Gallegas y Atalaya Mining, propietarias de la mina de Touro-O Pino, para verter anualmente al dominio público hidráulico más de 1.440 millones de litros de aguas residuales tratadas. Esta solicitud incluye vertidos potencialmente contaminantes procedentes de actividades mineras, aguas de lavado y procesos industriales, lo que ha generado una fuerte oposición por parte de diversas entidades.
La propuesta contempla el vertido de aguas industriales tratadas con químicos al río Pucheiras, un afluente ya afectado por filtraciones desde la mina cerrada hace más de 30 años. Estos vertidos aumentarían su caudal en casi 4 millones de litros diarios, una cantidad equivalente al consumo de agua de más de 30.000 personas. Esta situación ha sido señalada como alarmante, ya que el río Pucheiras desemboca en el río Ulla, un área protegida bajo la Red Natura 2000.

Preocupación por la autorización de vertidos contaminantes
El Sindicato Labrego Galego ha reiterado su rechazo a esta autorización, argumentando que la aprobación de estos vertidos equivaldría a legalizar episodios de contaminación que llevan ocurriendo desde hace tres décadas. Estas prácticas han sido repetidamente denunciadas por la Plataforma Veciñal Mina Touro-O Pino NON, que ha alertado sobre los daños ambientales persistentes en la región.
El sindicato subraya que la única solución efectiva sería poner fin a la concesión de captación de aguas para la mina y eliminar por completo los vertidos al dominio público hidráulico. Según el Sindicato Labrego Galego, esta medida garantizaría el cumplimiento de las leyes de aguas y protegería el entorno natural, evitando riesgos de contaminación irreversibles.


