- El coste de los trabajos agrícolas se ha duplicado en una década y la subida del gasóleo vuelve a presionar los gastos de las explotaciones ganaderas.
- El encarecimiento de la maquinaria, la falta de mano de obra y la subida del gasóleo elevan el coste de los trabajos agrícolas. Muchas granjas dependen cada vez más de empresas de servicios.
Trabajar la tierra nunca fue tan caro. En la última década, el precio de muchos trabajos agrícolas se ha duplicado, impulsado por el encarecimiento de la maquinaria, la falta de mano de obra especializada y, ahora también, por el repunte del gasóleo agrícola.
En Galicia, donde el vacuno de leche domina buena parte de la actividad agraria, cada vez más explotaciones dependen de empresas de servicios agrícolas para realizar labores esenciales como arar, aplicar purín o recoger forraje para el ensilado. Una dependencia creciente que está transformando la estructura de costes de las granjas.
La situación se agrava además con la reciente subida del gasóleo agrícola, que en pocos días ha pasado de unos 0,90 euros por litro a cerca de 1,40, lo que supone un incremento superior al 50 %. Un combustible indispensable para tractores, cosechadoras y maquinaria que mueve el día a día del campo.
El precio de los trabajos agrícolas se ha duplicado en menos de diez años
Los datos del sector reflejan un encarecimiento muy notable de los principales trabajos agrícolas.
Actualmente, los precios medios se sitúan en torno a:
- Arado o labores con tractor: entre 110 y 150 euros por hora, el doble que en 2017.
- Retirada y aplicación de purín: hasta 140 euros por hora, cuando hace unos años rondaba los 60.
- Recogida de maíz o hierba para ensilado: más de 400 euros por hora, a lo que hay que sumar unos 100 euros por cada remolque que transporta el forraje.
Para muchas explotaciones, estas cifras representan ya una de las principales partidas de gasto anual.
Marcos Gandoi, socio de una ganadería láctea en el municipio de Lugo, lo resume con claridad. Hace una década su explotación destinaba algo más de 30.000 euros al año a contratar trabajos agrícolas. El año pasado esa factura alcanzó los 70.000 euros.
Además, conseguir que las empresas de servicios acudan a las fincas tampoco siempre es sencillo. En plena campaña, la demanda de trabajo supera con frecuencia la capacidad disponible.
Cada vez menos granjas trabajan sus tierras con maquinaria propia
En muchas explotaciones se está produciendo un cambio estructural. Las granjas tienen más superficie que hace años, pero menos capacidad para trabajarla con medios propios.
La inversión necesaria para adquirir maquinaria moderna es cada vez mayor, lo que hace que muchas explotaciones opten por externalizar los trabajos agrícolas en empresas especializadas.
Esta tendencia ha consolidado el papel de los contratistas agrícolas, que concentran maquinaria y personal para prestar servicio a múltiples granjas durante las campañas clave del año.

Falta de conductores y aumento de salarios
Uno de los factores que explica el aumento de los precios es la escasez de mano de obra cualificada.
Encontrar conductores para tractores o cosechadoras se ha convertido en uno de los principales problemas para las empresas de servicios agrícolas. Además, los costes laborales también han aumentado en los últimos años.
Los profesionales del sector señalan que los salarios se han incrementado notablemente y que, en muchos casos, las empresas tienen que formar a trabajadores sin experiencia previa para poder cubrir la demanda de trabajo.
Durante las campañas de mayor actividad, algunos conductores pueden llegar a cobrar alrededor de 15 euros por hora extra, una cifra impensable hace solo unos años.
Maquinaria más cara y mantenimiento al alza
A los costes laborales se suma otro factor determinante: el encarecimiento de la maquinaria agrícola.
El precio de los tractores, cosechadoras y aperos ha subido de forma significativa en los últimos años. Si antes era posible adquirir un tractor por unos 100.000 euros, hoy en día muchos modelos superan los 200.000 euros.
A esto hay que añadir:
- subida del precio de repuestos
- incremento de los costes de mantenimiento
- tarifas más altas en talleres especializados
Todo ello repercute inevitablemente en el precio final de los servicios agrícolas.
La subida del gasóleo vuelve a tensionar los costes
A este escenario ya complicado se suma ahora un nuevo factor: el encarecimiento del combustible.
El gasóleo agrícola es un insumo esencial para la maquinaria que trabaja en el campo. Su reciente subida ha generado inquietud tanto en las granjas como en las empresas de servicios.
En explotaciones ganaderas, el combustible alimenta tractores, carros mezcladores o cisternas de purín. En el caso de las empresas de maquinaria, puede representar uno de los principales costes operativos.
Durante campañas intensivas como el ensilado, una picadora o cosechadora puede llegar a consumir centenares de litros diarios, lo que convierte cualquier subida del gasóleo en un impacto directo sobre la rentabilidad.
Un gasto inevitable para muchas explotaciones
Con la campaña de ensilado de la hierba a punto de comenzar y, posteriormente, la siembra del maíz, el sector entra ahora en una de las fases de mayor actividad del año.
En este contexto, contratar trabajos agrícolas es ya una necesidad ineludible para muchas explotaciones, que dependen de estos servicios para mantener la producción.
Aunque de momento no se prevén grandes subidas de tarifas respecto al año pasado, la combinación de maquinaria más cara, escasez de mano de obra y aumento del combustible mantiene al sector en alerta.
Un nuevo desafío para la rentabilidad de las granjas
El campo gallego lleva años enfrentándose a un aumento constante de los costes de producción: piensos, fertilizantes, energía o transporte.
Ahora, el encarecimiento de los trabajos agrícolas y del gasóleo vuelve a presionar las cuentas de resultados de muchas explotaciones.
En un sector con márgenes cada vez más ajustados, el desafío no es solo producir más, sino hacerlo sin que los costes acaben devorando la rentabilidad del trabajo en el campo.


