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viernes, enero 16, 2026

El cierre de granjas pone en jaque la leche española

  • El desplome de explotaciones ganaderas alerta al sector lácteo, que advierte de un posible desabastecimiento pese a la subida de precios y el aumento de la demanda.

Un modelo que se desangra

El sector lácteo español está viviendo una crisis silenciosa pero estructural. En 1992 había más de 145.000 explotaciones ganaderas dedicadas a la producción de leche. Hoy, apenas quedan 9.500. La industria mantiene la producción gracias al tamaño de las granjas que resisten, pero el ritmo de cierres es tal que ya se advierte de un riesgo real de desabastecimiento en los próximos años.

Ernesto Castro, presidente de Fenil, la patronal del sector, lo resume sin rodeos: “Cada año desaparece el 6% de las explotaciones y no hay relevo”. Ni los precios actuales —que rondan los 0,50 €/litro, lejos de los 0,30 crónicos de décadas pasadas— logran frenar el éxodo ganadero.

Precios altos, pero sin relevo

La paradoja es clara: la leche nunca se pagó tan bien, pero tampoco hubo nunca tan pocas granjas. Los datos de 2024 cerraron con una producción estabilizada en 7,4 millones de toneladas, pero ya se anticipa un retroceso en 2025. Según Fenil, la caída podría alcanzar el 15% en pocos años si no se actúa.

¿Por qué no compensa producir leche? Porque los costes siguen creciendo, los márgenes se estrechan y la vida en el rural no atrae a nuevas generaciones. El resultado: una estructura productiva envejecida, dependiente de macrogranjas, y sin seguridad a medio plazo.

Consumo al alza y déficit comercial

Mientras las explotaciones cierran, la demanda mundial de lácteos crece sin freno. España se ve obligada a importar más de lo que exporta, con un déficit comercial de más de 1.200 millones de euros. En concreto, se venden al exterior productos por 1.800 millones, pero se compran por valor superior a los 3.000.

Uno de los puntos críticos está en el queso: el 40% del que se consume es de importación, procedente en gran parte de Países Bajos y Alemania. España cuenta con quesos de gran calidad, pero su coste superior los deja en desventaja frente a los precios bajos que imponen los mercados europeos.

Una industria en peligro estratégico

Con más de 60.000 empleos directos e indirectos y una facturación que supera los 10.000 millones de euros, el sector lácteo no es solo parte del paisaje rural, sino una industria clavepara el país. Fenil reclama que se le reconozca como estratégico en la Ley de Industria y Autonomía Estratégica, con apoyo económico específico e incentivos fiscales.

El mensaje es claro: sin ganaderos, no hay leche. Sin leche, no hay industria. Y sin industria, el medio rural se vacía.

El futuro del lácteo español se decide ahora. Las cifras hablan por sí solas: sin políticas que apuesten por el relevo, la modernización y el apoyo real al campo, la leche será cada vez más un producto de importación. Y con ella, se irá también una parte esencial del alma rural de nuestro país.

 

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