- El diferencial de precios entre granjas grandes y pequeñas se amplía en Galicia: las industrias pagan más por volumen que por calidad.
El sector lácteo gallego vuelve a evidenciar una brecha que crece con cada renovación de contrato: el tamaño de la granja marca el precio del litro de leche. Los últimos datos oficiales del Ministerio de Agricultura confirman lo que las organizaciones agrarias llevan tiempo denunciando: las grandes explotaciones están siendo premiadas con subidas de precio muy superiores a las que perciben las medianas y pequeñas.
Subidas desiguales: el volumen manda sobre la calidad
Entre enero y agosto de este año, el precio medio del litro de leche en Galicia aumentó un 6,76%, pasando de 47,27 a 50,69 céntimos. Pero la media oculta una realidad mucho más desigual.
Según los datos desglosados por la Consellería do Medio Rural, las explotaciones más pequeñas —con menos de 200.000 litros de entregas al año— apenas registraron una subida de 1,5 céntimos (un 3,5%), mientras que las más grandes —las que superan los 700.000 litros— vieron incrementado su precio en 3,54 céntimos, un 7,34%.
En el estrato más representativo del sector, entre 400.000 y 700.000 litros anuales, el aumento fue de 2,53 céntimos (5,38%). En consecuencia, el precio final puede variar hasta 9 céntimos por litro entre una explotación pequeña y una grande, o unos 3 céntimos si se compara una granja media con las de mayor volumen.
La industria presiona y las pequeñas granjas se asfixian
Organizaciones como Agromuralla, Unións Agrarias o el Sindicato Labrego Galego coinciden en denunciar una estrategia industrial que penaliza a las granjas familiares, utilizando el precio como herramienta de concentración del sector.
Según Agromuralla, “el precio del litro de leche debería fijarse por su calidad —por los sólidos y la sanidad—, no por el tamaño del tanque”. La aplicación de primas por volumen, añaden, es una forma de abaratamiento encubierto de la materia prima en Galicia, que reduce el precio medio global y margina a las explotaciones de menor tamaño.

Un modelo que amenaza el equilibrio del rural
Más allá de la rentabilidad, el debate tiene un fondo estructural: la supervivencia de las pequeñas y medianas ganaderías es clave para mantener vivo el territorio gallego.
“Ninguna granja sobra en Galicia si queremos un rural con futuro”, insisten desde las organizaciones agrarias, alertando de que esta política de precios puede provocar un éxodo de productores y una pérdida irreversible de tejido productivo en las comarcas interiores.
El problema, recuerdan, no es sólo económico: es también social y ambiental. Concentrar la producción en manos de unas pocas explotaciones de gran tamaño altera el equilibrio del territorio y debilita la economía local que gira en torno a las ganaderías familiares.
Un reto para la política agraria
La Consellería do Medio Rural y el Ministerio de Agricultura cuentan con datos que confirman estas diferencias, pero las organizaciones reclaman medidas efectivas. Entre ellas, una regulación más transparente de los contratos lácteos, que impida discriminaciones por volumen y premie la calidad real del producto.
También abogan por revisar los costes de recogida y transformación, que no justifican, según los técnicos del sector, una brecha de casi 9 céntimos entre explotaciones. En un contexto de costes de producción elevados y márgenes ajustados, esta desigualdad amenaza con acelerar la desaparición de pequeñas granjas y con ello una parte esencial del modelo agrario gallego.
La leche vale más que los litros
El caso gallego vuelve a poner sobre la mesa un debate crucial: ¿qué tipo de modelo queremos para el campo?
La sostenibilidad del sector lácteo no puede medirse solo en litros ni en volumen de entregas, sino en su capacidad para mantener un rural vivo, con explotaciones viables, diversidad de tamaños y justicia en los precios. Porque, como recuerdan los ganaderos, “sin pequeñas granjas, no hay Galicia rural”.


