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Pastos, vacas, lobos y hombres: abordando las problemáticas del medio rural

septiembre 3, 2018
El pasado mes de junio asistimos al congreso «Pastagens, vacas, lobos e Homens» —Pastos, vacas, lobos y hombres—, celebrado en el municipio portugués de Vila Pouca de Aguiar. El evento consistió en una serie de encuentros de carácter académico, combinados con visitas a las zonas de trabajo, aprovechamiento rural histórico y puesta en valor de la llamada Terra Maronesa. Varias voces de la comarca e instituciones pusieron en común temas relativos al territorio y su gestión, a la agricultura y a la interacción de humanidad y ganadería con el medio natural, manteniendo como hilo conductor el estudio crítico de los modos de trabajar de la zona transmontana portuguesa.

Texto y fotos: Oscar Antón Pérez García
Ingeniero Técnico Agrícola


Abandono y degeneración del entorno

Durante el encuentro se alternaron las exposiciones por parte de personal científico de la UTAD —Universidade de Tras os Montes e Alto Douro— y el Instituto Politécnico de Bragança, con visitas guiadas a los llamados «lameiros» —prados y superficies de cultivo o de pradera de carácter privado— y «baldíos» —zonas de monte en mano común o de aprovechamiento comunitario—.

Revista AFRIGA — Pastos, vacas, lobos y hombres

Las sesiones teóricas ofrecieron una amplia visión sobre la problemática de estas áreas interiores y de montaña, afectadas por factores preocupantes como la despoblación, el abandono de las actividades tradicionales, la pérdida de la biodiversidad y los incendios forestales. Con ello pudimos evidenciar que los problemas de desarrollo rural que aquejan a estas comarcas portuguesas son, en el fondo, muy similares a los que afectan a amplísimas zonas del Estado Español.

Los problemas de desarrollo rural que aquejan a estas comarcas portuguesas son, en el fondo, muy similares a los que afectan a amplísimas zonas del Estado Español.

Estas exposiciones procuraron aportar una visión crítica, pero también favorable, a las iniciativas que se vienen desarrollando para revertir las situaciones de abandono registradas en los últimos años. A lo largo de las cuatro últimas décadas ha ido perdiendo vigor, de manera muy acelerada, la presencia histórica de una agricultura de carácter familiar, asentada en el territorio, que ha generado un ecosistema propio y permite la obtención de beneficios económicos, al tiempo que gestiona las superficies. El desarraigo, sumado a la falta de oportunidades y servicios, ha provocado la evacuación de las personas y ha conllevado la degeneración del entorno, convirtiendo las zonas de matorral en potenciales piras que rodean casas y aldeas. Al mismo tiempo, la fauna salvaje se extiende por lugares donde en otro tiempo pastaban animales, manteniendo un equilibrio que, actualmente, se ha visto definitivamente desplazado.

Lobos y perros pastores

José Rosa, técnico del ICFN —Instituto de Conservaçao da Natureza e as Florestas— argumenta que «desde el gobierno portugués, en el distrito de Bragança se pagaban indemnizaciones por los ataques del lobo en cuantías superiores al cuarto de millón de euros anual». Este sistema no ofrecía los resultados esperados pues, según afirma el técnico, «con las indemnizaciones el gobierno portugués no ofrecía soluciones, sino se alineaba con el problema».

La gestión territorial tradicional, y más concretamente el manejo de los rebaños, contaba con perros pastores como herramienta de trabajo. El sistema contemplaba «un manejo del rebaño de animales, que eran conducidos desde la cuadra hasta los pastos por la mañana para retornar al anochecer, siempre acompañados por los perros pastores». El papel de estos consistía en vigilar y ayudar al pastor humano en la conducción de los animales: «protegía el rebaño en los momentos más delicados, cuando se dirigían al pasto por la mañana, y cuando retornaban por la tarde».

Invertir en perros pastores adiestrados, que protejan y cuiden los rebaños, es parte de un programa que el gobierno portugués puso en marcha «al darnos cuenta de que las indemnizaciones no eran sino ponerse de parte del problema. En los últimos diez años, el volumen de dinero destinado a pagar por las muertes de los animales se ha reducido hasta los 50.000 euros anuales en todo el distrito de Bragança», concluye Rosa.


—ARTÍCULO COMPLETO DISPONIBLE EN AFRIGA #136—

En el artículo completo también recogemos nuestra conversación con Paula Teixeira, secretaria técnica del Libro Genealógico de la Raça Maronesa, y con José Moutinho, ganadero que combina un modo de gestión tradicional del territorio con la exploracón de ideas relacionadas con el ganado en otras partes del mundo.


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