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«Protagonistas del futuro»
Alberto Ferreiro Rivas – SAT PERVISA

junio 25, 2019
Alberto Ferreiro Rivas (Castro de Rei, Lugo, 1988) es uno de los jóvenes que encarnan el futuro de la ganadería láctea gallega. Y no sólo por su edad, sino también por su voluntad de mantenerse en el sector hasta que se jubile y porque abandonó otras opciones profesionales para dedicarse a cuidar de las vacas en la explotación que levantó su familia. Un caso poco habitual pero que debe servir de ejemplo para que nuestro lácteo siga en el pelotón de cabeza de las regiones productoras en la Unión Europea.

Revista AFRIGA — Entrevista — Alberto Ferreiro Rivas | SAT PERVISA

La incorporación

Este joven de la parroquia de Matodoso se formó profesionalmente en informática y telecomunicaciones. Durante 7 años trabajó en la empresa en la que había hecho las prácticas durante su período de formación hasta que, como tantos otros jóvenes, se vio en la calle por un ERE que se aplicó en la empresa justo 20 días antes de que naciera su hijo. Sin embargo, esto no fue un problema para Alberto puesto que ya cuando estaba trabajando tenía en mente incorporarse a la explotación, denominada SAT Pervisa.

 

Yo aprovechaba las vacaciones para ayudar en el ensilado o en lo que fuera necesario. Igual que los días libres. E, incluso cuando venía de trabajar me pasaba por aquí para ver cómo iba todo. Así, cuando mi padre se retiró, hace un año, di el paso definitivo de incorporarme al 100% y aquí sigo.

El joven reconoce que su familia no estaba totalmente convencida de la decisión que tomó porque se produjo en un contexto de precios bajos de la leche y dificultades en el sector. Además, querían que aprovechase la formación que había adquirido.
Sin embargo, dos años después, todos están satisfechos. “Era algo que yo sabía que se iba a producir, solo faltaba saber cuándo”, añade.

Alberto reconoce que, por desgracia, su caso no es habitual en la zona y que pocos jóvenes deciden a incorporarse a las explotaciones familiares. Es más, sabe que varias de las granjas que están cerca de la de su familia cerrarán en los próximos años salvo cambios más que imprevistos. “Y eso es un problema porque si siguen cerrando explotaciones no habrá futuro para el sector. Ojo, no solo para las granjas sino para todo lo que las rodea: transporte, piensos, veterinarios, servicios ganaderos…
Si no tienen clientes, acabarán por cerrar también. Por eso vemos con preocupación la falta de relevo generacional en las explotaciones y la escasez de mano de obra para trabajar en las ganaderías.
Yo mismo me estoy planteando contratar a alguien a medio plazo, pero lo veo muy difícil porque no hay gente cualificada y mucho menos que sea joven.”

Problemas del sector

Revista AFRIGA — Entrevista — Alberto Ferreiro Rivas | SAT PERVISA
Comederos sin cornadizas

La situación económica en todo el sector primario preocupa a este joven ganadero. “Con los precios bajos de la leche y de otros productos del campo, todo se precariza. Si no se puede pagar dignamente por los servicios (transporte, insumos, alimentación…) éstos empeoran y todo va a peor”. Alberto pone el ejemplo de las empresas que realizan laboreos de fincas y que cada vez tienen más dificultades para encontrar personas dispuestas y preparadas para trabajar.

También la pervivencia de los servicios públicos es un problema que afecta al mundo rural en general y a la ganadería láctea en particular. “En nuestro ayuntamiento y en otros de esta comarca estamos cubiertos, de momento. La cercanía a la ciudad de Lugo supone una ayuda, pero todo irá a menos si seguimos perdiendo población.
Por ejemplo, yo puedo llevar a mi hijo a la guardería de Castro, pero si se queda sin plazas ya no tendría a donde llevarlo. Desde luego, cuantos más servicios haya, mayor será la posibilidad de que los jóvenes se queden en el campo. Pero me refiero a todo tipo de servicios; no puede ser que tengamos centros de salud o colegios pero que no haya una farmacia o una gasolinera porque no son rentables.”

 

Su trabajo

Ferreiro, igual que la mayoría de ganaderos, hace todo tipo de trabajos en la explotación.
“Tenemos divididas las tareas de forma que casi siempre ordeñan unos socios y los otros hacemos el resto del trabajo. Esto es porque cada uno está más especializado en una tarea concreta. Pero, cuando a uno le toca tener días libres, los demás cubren su labor sin dificultad.” En la explotación trabajan, además de Alberto, su madre y sus tíos. Por la diferencia de edad, es este joven el que más responsabilidades asume en el día a día. Por eso y porque en el futuro será el único responsable de la granja. “Mi madre y mis tíos llevan toda la vida trabajando así que no queremos que tengan más preocupaciones que las específicas de su tarea concreta, por eso procuramos que no roten demasiado en sus funciones. Obviamente, hay momentos en los que es imprescindible rotar.
Yo estoy para todo; tanto para ordeñar como para hacer camas o servir comida a las vacas. Y luego hay trabajos de los que me encargo yo solo como la gestión de los silos o la recría.”

Alberto también es quien maneja la maquinaria con la que cuenta la explotación. “Generalmente soy yo quien utiliza los tractores.
Además, me encargo de las rotativas para segar la hierba y del rastrillado. O del uso de las cisternas para descargar el purín, de la empacadora para hacer los rulos y de la desbrozadora para preparar los prados.”

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Sala de ordeño

El resto de tareas que requieren uso de maquinaria agrícola lo contratan a empresas de servicios agrarios de la zona.
“No tenemos arados, ni grada, ni sembradores ni sulfatadoras…Es cierto que somos cuatro socios y que mi padre puede echar una mano, pero no creo que haciendo nosotros el laboreo ahorrásemos dinero. Hay que darse cuenta de que las máquinas hay que comprarlas y que tienen un desgaste y un mantenimiento.
Aparte de que algunas solo se usan en momentos puntuales y que el tiempo que dedicamos a las máquinas no lo dedicamos a las vacas.” Alberto considera que hay empresas en su zona suficientemente capacitadas para llevar a cabo el laboreo de sus fincas y que además los liberan a ellos de estar pendientes de los imprevistos y de pasar los esfuerzos que requieren tareas como el sembrado del maíz.

 

Experiencia y conocimientos

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Camas de las vacas

Como ya hemos dicho, este joven ganadero estudió informática y telecomunicaciones y trabajó en el sector. Por eso, es interesante saber si esa experiencia y conocimientos le sirven ahora para su trabajo en la explotación.

“Por supuesto” –afirma tajante- “Cuando me incorporé, aquí lo más parecido que había a un ordenador era un ladrillo.
Y tampoco se aprovechaban las ventajas que ofrecen los móviles hoy en día. Yo ya estoy utilizando programas informáticos de control, de gestión de reproducción bovina…desde luego, el ordenador es una herramienta fundamental para el control de la explotación. Desde la medición de rendimientos animales hasta la gestión económica o el cálculo de raciones. Obviamente tengo facilidad para el uso de la tecnología por mis estudios y mi experiencia laboral previa. Pero, de no ser así, también acudiría a la tecnología.”

Por otro lado, a Alberto le sigue picando el gusanillo de las nuevas tecnologías y no pierde ocasión de estar informado de todos los avances que se producen en el sector informático para saber cómo está el mercado y cuáles son las novedades que pueden serle útiles en la explotación.

“Lo primero que hice al incorporarme fue traer un ordenador. Los demás no le veían mucha utilidad, pero enseguida entendieron que era la mejor forma de llevar todos los registros de la granja, de hacer comparaciones y hasta de predecir en cierta manera la evolución de algunos parámetros. Por poner un ejemplo: antes veías en el establo una vaca que parecía estar en celo y, para saber cuándo había parido, tenías que sacarte las botas, entrar en la oficina y buscar el papel en donde figuraba ese dato. Ahora solo hay que sacar el teléfono del bolsillo y comprobar ese mismo dato pulsando una aplicación. Y puedes hacerlo desde cualquier sitio. Cambia todo muchísimo.”

El conocimiento informático y de las nuevas tecnologías tiene una ventaja insospechada: los comerciales que ofrecen este tipo de productos deben pasar la exigente prueba de alguien que, como es el caso de Alberto, ha trabajado en el sector y está preparado para que no le den gato por liebre.

Igual que en el mundo de la informática, en el que las innovaciones son continuas, también en las granjas hay un proceso de aprendizaje que no cesa. Esta SAT es un ejemplo de ello. “Durante décadas y hasta hace algunos años, se trabajó de la misma forma rutinaria en las granjas. Hoy en día todo ha cambiado y las exigencias son cada vez mayores. La gente con más experiencia sabe muchísimo, por ejemplo, sobre el comportamiento de las vacas, pero ignora las posibilidades que ofrece la informática. Y no siempre entienden cosas como que un tractor se pueda reparar por internet o que una Tablet nos calcule posibilidades de preñez. Eso hay que superarlo porque, si no estamos al día y no aprovechamos la tecnología, quedaremos descolgados.” Por otro lado, Alberto opina que la informática puede liberar al ganadero de una importante carga de trabajo ya que le permite dar órdenes, hacer solicitudes o consultar datos sin necesidad de estar presente en la granja. Y no perdamos de vista que la falta de tiempo libre es una de las causas de que la ganadería no atraiga a la gente joven. El ganadero menciona el caso de Estados Unidos, donde ya hay sistemas de tractores no pilotados que mueven varios vehículos a la vez. “En las ganaderías suele haber resistencia a introducir novedades, lo cual puede parecer lógico cuando las cosas funcionan más o menos bien. Los cambios de mentalidad son difíciles pero necesarios.”

 

El futuro

En su labor de aprendizaje continuo, el miembro más joven de la SAT ve que el resto de socios valoran su incorporación tanto por los conocimientos que aporta, como por el trabajo que realiza y, sobre todo, por la garantía de que habrá relevo generacional después de tantos años de trabajo. “Desde la casa de mis padres se ve esta granja y no me gustaría que el día de mañana mirasen por la ventana y la vieran cerrada o alquilada después de todo el esfuerzo que ellos y mis tíos hicieron en ella.”

Revista AFRIGA — Entrevista — Alberto Ferreiro Rivas | SAT PERVISADentro de seis o siete años se habrán jubilado los otros socios de la SAT y Alberto se quedará solo al frente de la explotación. Ahora ya se prepara para cuando llegue el momento y asume cada vez más responsabilidades.
Obviamente, calcula que tendrá que contratar empleados (ya había uno antes de que él se incorporase) y sabe que será muy difícil encontrar gente de plena confianza. Aunque, en lo que más piensa es en las posibilidades que la tecnología le ofrece para que el trabajo sea más llevadero y eficaz el día de mañana. “Hoy en día hablamos mucho de robots de ordeño, de arrobaderas automáticas o de sistemas de medición incorporados a las máquinas. Pero el día de mañana a lo mejor hablamos de drones, de cosechadoras no tripuladas o de a saber qué. Yo tengo muy claro que el futuro de mi explotación pasa por la modernización de base tecnológica. Por eso intento estar informado y analizo todo lo que sale novedoso en el sector de la informática aplicado a la ganadería.”

Alberto tiene ahora un hijo pequeño y planea tener más en el futuro. Y, a pesar de su edad (31 años), ya asegura que le gustaría que sus hijos heredasen la explotación y se muestra dispuesto a ayudarlos en el proceso si llega a darse el caso. La comarca de Terra Chá, donde tiene su granja, ha experimentado en los últimos años un incremento del número de SAT porque muchos ganaderos deciden unificar explotaciones para reducir costes, optimizar el trabajo y disponer de tiempo libre. La ordenación del territorio y la orografía de la comarca facilitan este proceso. Preguntamos a Alberto si estaría dispuesto a unirse a otros ganaderos cuando se quede solo al frente de Pervisa. “Vamos a ver…aquí hay 250 vacas que han dado de comer durante años a tres familias. Si el día de mañana –estando yo solo- me dicen que tengo que meter otros tantos animales para que esto sea rentable, lo vendo todo y me marcho de aquí. Este trabajo tiene que dar para vivir y no estar siempre agobiado. Y de momento es así, de forma que no veo por qué habría que ir hacia una SAT mayor. Otra cosa es que podamos compartir servicios, compras o buscar otras fórmulas de colaboración, algo que sí que veo positivo. Pero, repito, si tengo que aumentar el rebaño, las instalaciones y los cultivos, lo dejo. Es que no tendría sentido que yo estuviera aquí trabajando cada vez más para sacar un beneficio mínimo o tener pérdidas cuando en esta granja, como en todas, hay animales, estructuras y maquinaria por valor de mucho más de lo que ganamos Tampoco pretendo hacerme rico, pero si vivir tranquilo.”

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La tercera generación ya trabaja con las vacas

 

La explotación

SAT Pervisa, de Matodoso (Castrode Rei, Lugo) se fundó en 1999 como tal, aunque la granja llevaba décadas funcionando.
Los socios son, además de Alberto, su madre Pérsida Rivas y sus tíos Gonzalo Grueira y Vicenta Ferreiro. A día de hoy manejan una cabaña de 250 vacas de las que 120 están en ordeño, 30 secas y 100 en recría.

Los tres lotes de vacas están en una sola nave y la SAT cuenta con pequeñas instalaciones tanto junto a las vacas como en los domicilios de los socios que se usan como almacenes de forrajes, maquinaria o material de camas.

Para el descanso de las vacas, la nave cuenta con 180 cubículos con cama de paja -que aplican por la mañana- y carbonato cálcico -que aplican por la tarde-. Las camas se hacen dos veces todos los días.

Hay que decir que el establo de Pervisa no es convencional. El tejado está construido a distintas alturas, de forma que la circulación de aire es constante. También usan tela cortavientos entre los espacios y se consigue un efecto atenuante de tal manera que se sube la temperatura en invierno y se baja en verano. No en vano, la construcción recibió en la Semana Verde de 2003 un premio por su diseño. Y es que los diseñadores tomaron ideas de granjas de pollos y de cebaderos para buscar la manera de que la temperatura fuese lo más constante posible en el interior.

Otra diferencia es que en esta granja no se utilizan cornadizas. Tan solo una barra metálica a lo largo de los comederos evita que las vacas salten o levanten demasiado la cabeza. Esto no es ningún problema ya que hay espacio suficiente para que las vacas no se peleen por las raciones. Cosa que no pasaría si la cabaña se incrementase en exceso.

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Alberto Ferreiro con el presidente de Afriga y su hijo

Africor Lugo es quien realiza el control lechero de esta granja, que se hace por sistema doble.

La SAT produce anualmente alrededor de 1.350.000 litros de leche que venden a Leche Río bajo contrato anual a un precio base de 0,33 euros por litro. De esa forma, la producción media anual por vaca es de 11.250 litros y la media diaria se sitúa en 35 litros. Los índices de sólidos que arroja la producción de SAT Pervisa son de un 4,10% de grasa y 3,4% de proteína. Las células somáticas se sitúan en torno a las 100.000.

Para el ordeño, disponen de una sala de modalidad trasera con 24 puntos. Los turnos de ordeño, dos diarios, se realizan a las 7 de la mañana y a las 7 de la tarde.

Las vacas de la SAT tienen una media de 3,5 lactaciones durante su vida. Los animales se destetan cuando alcanzan los dos meses de edad y son inseminadas por primera vez cuando alcanzan los quince meses, de forma que tienen su primer parto a los 24 meses.

En esta explotación se da importancia a la genética, si bien no es la principal prioridad. Para las inseminaciones utilizan generalmente semen de toros probados con hijas en lugar del genómico. Y también usan semen convencional en lugar de sexado, si bien este año tienen previsto combinar ambas opciones. Los parámetros genéticos por lo que apuestan buscan un equilibrio entre la fortaleza de patas, la capacidad de producción y la calidad de las ubres, sin destacar ninguno de ellos por encima de los otros. La tasa de inseminaciones por vaca es de 2,5 hasta alcanzar la preñez.

SAT Pervisa dispone de dos fosas de purín que están separadas por una pared. Entre ambas, soportan un volumen de 2.500.000 litros de residuos.

La producción de forrajes, como en el resto de ganaderías, es un factor fundamental. Los socios de esta explotación trabajan sobre 85 hectáreas de terreno, en las que siembran maíz y hierba de forma intercambiable. Y, eventualmente, destinan un 20% del terreno a barbecho. Del total de superficie, 20 hectáreas son de propiedad de la SAT mientras que el resto es arrendado. Hay que decir que la tierra apta para forrajes en la comarca de Terra Chá está muy cotizada por la cantidad y tamaño de las explotaciones lácteas y por eso no siempre es fácil arrendar e incluso comprar una parcela.

Para la alimentación de las vacas utilizan un carro vertical autopropulsado que contratan a una empresa de servicios y que acude una vez al día.

Pocos jóvenes deciden incorporarse a las explotaciones familiares. Es más, sabe que varias de las granjas cercanas cerrarán en los próximos años

La ración que se suministra a las vacas de ordeño se compone de 12 kilos de silo de hierba, 28 de silo de maíz, 11 de concentrados y 1,2 kilos de melaza. La melaza -en principio un saborizante-, se les da para que la comida les resulte más apetecible, para aumentar el aporte de energía y para que el resto de componentes de la ración se mantengan más compactos ya que, al mezclarse en el carro actúa como una especie de pegamento que fija el pienso al resto de componentes.

Para las vacas secas y las novillas, la ración consta de los mismos elemento,s aunque en menor cantidad y con un aporte de paja. Eso sí, para la elaboración en el carro no se aplica una cantidad de comida por vaca, sino que se miden los kilos para todo el lote. Por ejemplo, en lugar de calcular 12 kilos de silo de hierba por vaca, se cogen 1.700 kilos para todo el lote. Además, el silo de hierba que se les sirve es específico para vacas secas. El resto de la ración lo forman 600 kilos de paja, 500 kilos de silo de maíz y 320 de concentrados. A las secas y novillas también se les sirve melaza, alrededor de 125 kilos diarios para todo el lote.

Además de los cuatro socios, la explotación tiene contratado a un trabajador. Salvo en momentos de alta carga de tareas o de situaciones imprevistas, los turnos de trabajo son de 7,00 a 9,30 de la mañana y de 19,00 a 21,30 de la noche. La SAT se organiza de manera que todos los que en ella trabajan puedan tener un día libre a la semana y que puedan coger vacaciones anuales. La posibilidad de disponer de tiempo libre es uno de los principios que rigen en esta ganadería.

En SAT Pervisa no participan en concursos de ganado frisòn ni acuden a comprar o vender vacas en las subastas, aunque sí que les gusta acudir como público. Para la reposición de animales, realizan una recría del 100%, es decir, todas las hembras que nacen se quedan en la explotación.

Esta es la forma de trabajar que Alberto quiere mantener y perfeccionar en el futuro. Que cunda el ejemplo.

 


 

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