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«No hay nada como el cariño que recibes de los animales»
María Manteiga Rodríguez | Ganadería Manteiga SC, Pontevedra

junio 4, 2018
A pesar de sus 22 años, María Manteiga se sienta en el sillón de su oficina y nos habla del sector lácteo con una seguridad y desenvoltura que nos cautiva y nos convence desde el principio de la entrevista. Tal vez su apellido —«manteiga» significa mantequilla en gallego— la dota de una sensibilidad y conocimiento innato sobre todo lo que rodea a las vacas. Acostumbrada a «lidiar» con la prensa por su frecuente y exitosa asistencia a concursos de ganado y manejo, parece anteponerse a nuestras preguntas. Más que preocupada por el futuro, está deseando enfrentarse a él. Solo hay una cosa que resulta discordante en el compromiso de los Manteiga con el sector rural gallego: en su casa no se hace la matanza del cerdo. Nos recibe en su explotación de Oirós —Vila de Cruces, Pontevedra— haciendo lo que mejor sabe: cuidar de las vacas. Concretamente de la que acaba de vencer en el concurso de la MOEXMU.

Fotos: Jose Santiso


María es, junto con sus padres y su hermana, uno de los cuatro socios de Ganadería Manteiga. A punto de acabar sus estudios de Ingeniería Agrícola y Alimentaria, aprovecha el tiempo libre para trabajar en la granja. La nave que inauguraron el septiembre pasado semeja funcionar al ritmo que ella marca. «Ya desde pequeña tuve muy claro que quería quedarme en la granja. Tanto mi hermana como yo íbamos a ayudar sin que nadie nos lo pidiera y muy pronto aprendimos a ordeñar. También tenía claro que era necesaria una reforma de las instalaciones para encarar el futuro, ya que lo que teníamos era antiguo y hecho por fases. Para tener una buena base y calidad de vida había que reformar y ampliar».

Un trabajo para hoy… y para siempre

Esta joven pontevedresa decidió estudiar una carrera que le fuese lo más útil posible para su futura actividad de ganadera. Eso no significa que renuncie a otras opciones y contempla compaginar, al menos durante un tiempo, la ganadería con algún trabajo de asesoría relacionado con sus estudios, «no por tener más ingresos, sino por ayudar a que el sector se profesionalice cada vez más. Es necesario que quien se quede en el campo esté bien formado, y que se quede por voluntad propia y no como segunda opción». Ya ha tenido tiempo de hacer prácticas en una quesería y, más adelante, nos hablará sobre los procesos de elaboración de productos con valor añadido que están empezando algunas granjas.

Nos explica su labor en la explotación: «Como estudio en Lugo solo estoy aquí el fin de semana. En esos días aprovechamos que estamos los cuatro para hacer los trabajos que requieren más mano de obra, como el cambio de camas o lo propio de las campañas, y nos repartimos lo del día a día. El trabajo administrativo lo compartimos mi hermana y yo, porque estamos más familiarizadas con los ordenadores y hoy buena parte se hace a través de Internet». Lo que es responsabilidad casi exclusiva de María es la preparación de las vacas para concursos. Ella las limpia, entrena y alimenta, especialmente en las semanas previas a concursar. Y, si los estudios no le permiten estar presente, se pega al teléfono para dar las instrucciones necesarias y estar al tanto de todo. En cambio, la maquinaria no es su especialidad: solo usa la necesaria para sacar y repartir la comida a las vacas.

Revista AFRIGA — Ganaderías — Ganadería Manteiga SC

Aunque le faltan más de cuarenta años para jubilarse, María tiene muy claro que lo hará en la ganadería: «Mi deseo es que sea en este lugar. Soy consciente de que habrá que hacer ampliaciones y reformas, y ya estoy pensando en que tendré que comprar otro robot. Y no solo aspiro a acabar aquí mi vida laboral, también me gustaría que, cuando tenga hijos, sientan el mismo cariño que yo por las vacas y sigan con la explotación familiar. ¡Si hasta me emociono al imaginar a un pequeño mío yendo a los concursos! Pero, si no pudiera ser así, estoy segura de que mi retiro será en otro puesto relacionado con el sector lácteo». ¿Por qué le resulta tan atractivo este sector? «Porque no hay nada como el cariño que recibes de los animales. Si tú los tratas bien, ellos te tratan bien a ti. Cuando llego, nada más bajar del coche, noto que perciben mi llegada. Y nada como andar por la nave y comprobar que se acercan a que las acaricies».

Es necesario que quien se quede en el campo esté bien formado, y que se quede por voluntad propia y no como segunda opción.

Planificar para mejorar

Anticipándose al futuro, María ya tiene en mente cómo será la explotación dentro de unos años: «En septiembre nos trasladamos a la nave nueva. Ya estaba proyectada para el doble de nuestra actual capacidad. Mi plan es introducir un robot más en unos cuatro o cinco años, y ya tengo reservado el espacio para eso. También quiero programar un plan de eficiencia en los costes; por ejemplo, hay que esforzarse en mejorar la calidad de los forrajes para reducir piensos y compras de alimento. Eso nos hará más competitivos. Sabemos que los precios van a sufrir variaciones pero, por desgracia, nunca al alza, así que debemos estar preparados para que producir leche no nos cueste dinero. Esta no es una zona buena para el maíz, por eso tenemos que generar una hierba de alta calidad y ensilarla de modo efectivo para que el alimento sea adecuado. Y luego está la genética. Ahí hay que hacer un esfuerzo de información e inversión: si la genética nos dice que un toro nos dará vacas longevas y productivas, hay que apostar por él».

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Esta joven reconoce que también le ronda la idea de transformar la leche en productos elaborados, pero tiene presente que hay dos condicionantes de mucho peso: «Por un lado requiere una altísima inversión, y por otro hay que entrar en unos circuitos comerciales muy difíciles». Destinar una parte de la producción a la venta directa de leche al consumidor, o elaborar algún derivado que compita por su calidad y no por su precio, es algo que no descartan para más adelante.

Los precios van a sufrir variaciones pero, por desgracia, nunca al alza, así que debemos estar preparados para que producir leche no nos cueste dinero.

Juventud, ¿divino problema?

En cuanto a las facilidades de acceso para los jóvenes, María cree que las ayudas «no son ni tan abundantes ni tan fáciles de conseguir como puede parecer». Su posición es la de apostar por una subida del precio de la leche que permita la supresión paulatina de las subvenciones y mayor acceso a la tierra que no se utiliza. «Si hubiese un banco de tierras y se pudiera utilizar parte de la superficie que no se aprovecha, las cosas serían diferentes. Hasta se podrían crear explotaciones nuevas. El sector ganadero y el forestal pueden convivir perfectamente, hay terreno de sobra para los dos, pero es necesario que podamos disponer de las tierras no utilizadas».

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Sin euforia, pero con el conocimiento del sector que adquiere mediante conversaciones en los concursos, la ganadera percibe que hay más gente como ella: jóvenes convencidos de dedicar su vida a la ganadería. Aunque ahora estén estudiando o ejerciendo algún empleo mientras sus padres están en activo, tienen la firme convicción de volver a las granjas. «Obviamente, me gustaría que fueran muchos más, pero no es poco lo que ya hay». Aun así, podría haber más ganaderos jóvenes de no ser por dos problemas que señala: «Por un lado está la falta de autoestima, el famoso “Chaval, no te quedes en la granja que es un atraso”. No entiendo que un sector que da de comer a los demás siga estando socialmente mal considerado, y menos aún que ese prejuicio venga desde dentro. Yo voy con la cabeza muy alta y estoy orgullosa de lo que hago». Y por otro lado están los precios bajos: «Muchos jóvenes no quieren seguir porque no creen que, con lo que se nos paga por la leche a pesar del trabajo que realizamos, podamos desarrollar un proyecto de vida».

María no considera un fracaso que los jóvenes que hayan estudiado carreras sin relación con el sector acaben siendo ganaderos como sus padres. «Una carrera no es solo lo que aprendes en ella, es la posibilidad de abrir la mente a pensar cosas nuevas y a ver de otra forma lo que ya conoces. Y, sobre todo, crear los mecanismos para buscar solución a cualquier problema que se presente». Por eso no cree que el hecho de que un licenciado en Derecho o en Historia se dedique a la ganadería sea un fracaso. «Ni mucho menos», afirma convencida.


—ARTÍCULO COMPLETO DISPONIBLE EN AFRIGA #135—

En el artículo completo María Manteiga nos ofrece su punto de vista sobre la formación, los retos de futuro, los concursos, la genética y la importancia de organizarse para aprovechar el tiempo. Además, incluye una ficha técnica con los datos de su explotación.


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