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«El futuro del sector pasa por una mejora de las condiciones de trabajo»
María del Carmen Silva | Ganadería Tasil, Pontevedra

marzo 27, 2018
María del Carmen es una granjera y madre de dos hijos que, desde hace veintitrés años, ejerce como titular de la Ganadería Tasil. Heredó de sus padres un pequeño establo con una docena de vacas, y hoy su cabaña ya asciende a unas 200 cabezas, de las que ella misma ordeña 110 dos veces al día. María nos cuenta, en primera persona, su experiencia como profesional del sector lácteo, y también nos transmite las claves que considera indispensables para su supervivencia.

Fotos: Jose Santiso


Desde adolescente siempre he ayudado a ordeñar las vacas en casa. Me casé muy joven y pronto tuve a mi primer hijo. Mi marido, José Luis, trabajaba como controlador lechero y disponía de fincas aptas para forrajes, así que decidimos aprovechar lo que ambos podíamos aportar para mejorar la explotación y llevarla a otro nivel. Tras formarme con la ayuda de una organización agraria, me hice cargo de la granja. Realmente no tuve tiempo de plantearme otra alternativa y, desde entonces, nunca me he dedicado a otra cosa. Ahora mismo, tras todos estos años, solo abandonaría la granja si tuviese la certeza de que permanecería en manos de mi familia y a pleno rendimiento.

Ganadería Tasil, Dozón (Pontevedra)

María se levanta cada día a las 5:40 horas para desempeñar su principal función en la granja: ordeñar. Desayuna a partir de las 8:30 horas, cuando pasan a recoger la leche, y a continuación colabora en la preparación de las raciones para las vacas de ordeño. Suele completar la mañana visitando las fincas con vacas secas y novillas, para ayudar a alimentarlas. Tras una pausa para almorzar, a las 17:30 horas arranca el segundo turno de ordeño. Sus intensas jornadas rara vez finalizan antes de las 21:00 horas.

Disponemos de una sala de ordeño de ocho puntos para 110 vacas, así que cuento con un tiempo muy limitado para desempeñar otras funciones. No trabajo con maquinaria, y José Luis se ocupa de los asuntos relacionados con el papeleo y la administración. Él está muy familiarizado con toda esta clase de trámites, que cada vez resultan más abundantes y complicados. Ayudo a preparar las raciones y, puntualmente, con el ensilado o el sembrado, pero dedico prácticamente toda mi jornada a ordeñar y a limpiar y acondicionar las instalaciones. Me encargo del manejo de los animales, y también de detectar posibles mamitis u otros problemas sanitarios. Este trabajo me ha demostrado que las vacas actúan de manera completamente diferente en función de quién las trate: si no estoy yo en la sala de ordeño, se nota claramente que están alteradas.

Ganadería Tasil, Dozón (Pontevedra)

Consensúan y debaten todas las decisiones relacionadas con la granja antes de afrontarlas. Sin embargo, la experiencia como controlador lechero de José Luis le proporciona una perspectiva estratégica muy valiosa de la que María, al pasar tantas horas en la sala de ordeño, no dispone.

Mi marido es quien se pasa jornadas completas en las fincas, o trabajando con maquinaria, de ahí que su palabra prevalezca en ciertos ámbitos. Esto no me supone ningún problema laboral o de convivencia: si cada uno da lo mejor de sí en su terreno y el equipo funciona bien, la gran beneficiada será la granja. Nunca he percibido ningún problema por el hecho de ser una mujer al frente de una explotación, y espero que esto se aplique a todas las mujeres que se encuentran en mi situación.

Podría decirse que mi relación laboral con los hombres es bastante mecánica, en un sentido profesional. Pueden surgir momentos más tensos o agrios, pero siempre relacionados con la presión del trabajo y no con el hecho de que sea mujer. Si en algo estamos todos de acuerdo es en que lo más importante es sacar adelante las tareas diarias y, con ello, conseguir que la explotación siga resultando rentable y viable.

En todas las explotaciones que conozco, lácteas o de otro tipo, la mujer es siempre un elemento fundamental. Siempre hemos sido determinantes en el campo.

De todas formas, soy plenamente consciente de que, en todas las explotaciones que conozco, ya sean lácteas o de otro tipo, la mujer es siempre un elemento fundamental, que desempeña las mismas funciones que un hombre y, además, normalmente se encarga de todo lo relacionado con el hogar. Incluso podría asegurar que no me consta ninguna granja en la que las mujeres no cuenten con responsabilidades esenciales. Siempre hemos sido determinantes en el campo, aportando una carga adicional de detallismo y esmero para que todo funcione de la mejor manera.


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