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«Las mujeres son el pilar que sustenta la vida en el campo»
Josefina Iglesia | SAT Os Arroxos, Lugo

marzo 27, 2018
Josefina —o Fina, como todo el mundo la conoce— nos recibe en la explotación a la que ha dedicado treinta años de su vida. Sin ocultar sus dudas iniciales, reconoce que hoy nada podría apartarla de una profesión que, a pesar de haberle reportado no pocas decepciones, se ha convertido en su auténtica pasión. Una pasión que se materializa en sus manos y se refleja en una mirada lúcida y viva, repleta de experiencias y sabiduría. Meticulosa, serena y reflexiva, no duda a la hora de exponer todas aquellas cuestiones y reivindicaciones que le preocupan y considera fundamentales, no solo para su granja, sino para el sector en general. Hablamos con ella de sus orígenes, de su camino, de sus conflictos, de su día a día y, también, de un futuro que exige una lucha continua contra la incertidumbre.

Fotos: Jose Santiso


¿Cómo has llegado a hacerte cargo de una explotación ganadera?

Reconozco que, antes de implicarme a fondo en ella, no contemplaba el hecho de continuar con la explotación de mis padres como una opción profesional. Era una posibilidad real que siempre había estado ahí, que tenía al alcance de la mano, pero aún así decidí formarme en diferentes ámbitos con la intención de encontrar otra salida laboral. De todas formas, nunca llegué a desvincularme totalmente de la granja.

Realmente te has preparado a fondo, y cuentas con una doble licenciatura en Biología y Veterinaria, ¿qué factores te llevaron a replantearte tus objetivos?

Circunstancias de la vida, posiblemente. Fui madre muy joven, y en aquel momento vimos en la granja un recurso inmediato para establecernos como familia. Sin embargo, incluso cuando ya me encontraba al frente de la explotación, seguía planteándome otras alternativas de futuro, aunque finalmente no di el paso.

SAT Os Arroxos, Castro De Rei (Lugo)

¿Y qué piensas ahora? ¿Te planteas alguna vez abandonar la granja para retomar aquel camino o cualquier otro?

Tal vez hace unos años pudiera habérmelo planteado, pero ahora ya no. Siempre puede venirte a la cabeza la idea de cambiar, eso es algo que nunca se sabe, pero desde luego no en este momento. Cuando formamos la SAT, junto a un matrimonio vecino —Ana y Juan Carlos—, fue una apuesta muy fuerte de futuro. Ahora, además, mi hijo está totalmente implicado en la explotación, y todos somos necesarios para conseguir que funcione correctamente.

¿Cómo os organizáis para desarrollar el trabajo diario en la explotación?

Fijamos turnos para ordeñar y alimentar a los animales, además de para limpiar las instalaciones. En el caso de que una tarea requiera la presencia de uno de nosotros en una finca, entonces doblamos estos turnos. Aunque ocasionalmente todos acabamos desempeñando cualquier labor, cada socio dispone de una parcela específica en la que, por conocimientos o capacidad, cuenta con una mayor responsabilidad y poder de decisión. Nos consultamos y consensuamos prácticamente cualquier medida, pero conservamos cierta autonomía en nuestros ámbitos para lograr mayor agilidad operativa.

¿Cuál es tu grado de responsabilidad en la granja?

Por mi condición de veterinaria, me encargo directamente de todo lo relacionado con la sanidad y la genética. También gestiono toda esa parte que podemos llamar «burocrática» o «de papeleo» —trámites, permisos, bancos, etc.—, y ejerzo en cierta medida un cargo representativo, acudiendo a reuniones sectoriales. El apartado administrativo resulta especialmente delicado, pues implica tomar decisiones que, por su naturaleza, pueden afectar a todo el conjunto. Mi responsabilidad está clara, pero es igual de importante que la de los demás socios.

SAT Os Arroxos, Castro De Rei (Lugo)

A veces desde fuera nos olvidamos de que, vinculado a la explotación, existe un hogar familiar que es necesario cuidar y mantener, ¿te implicas también en este tipo de labores?

Siempre que puedo echo una mano en las tareas domésticas pero, por suerte, mis padres disfrutan de un buen estado de salud, y se encargan de casi todo sin dificultad. Gracias a ellos la casa siempre está organizada, y eso es una ayuda impagable. Tampoco tenemos a nuestro cargo a personas dependientes o niños pequeños, por lo que podemos centrarnos mucho más en el trabajo de la granja.

Hace cuatro años implantamos tres turnos de ordeño, que atienden tres personas por la mañana y dos por la tarde. Esto nos aporta mayor libertad, y nos permite disponer de tiempo libre.

¿Cómo afecta todo esto a tu vida privada? ¿Dispones de tiempo para ti misma, para disfrutar de tu familia o de tus aficiones?

Como os comentaba antes, en la explotación conocemos perfectamente nuestras tareas y contamos con una organización que nos ayuda a optimizar los tiempos de trabajo. Hace cuatro años implantamos los tres turnos de ordeño, que atienden tres personas por la mañana y dos por la tarde. Así, dos trabajadores siempre tendrán libre el fin de semana y si, por ejemplo, tuviesen ocupados el sábado y el domingo, descansarían el lunes. Decisiones como esta, que podrían parecer irrelevantes, nos aportan mayor libertad y nos permiten disponer de tiempo libre para salir con amigos, viajar o formarnos, por ejemplo.


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